Compromiso ecológico

Pbro. José Marcos Castellón Pérez

La comunidad parroquial del Salto y la Sección de Ecología de la Pastoral Social están haciendo una labor titánica para revertir la contaminación que afecta la cuenca Lerma-Chapala-Santiago, conscientes de que ello es la causa de los crecientes casos de niños con enfermedades renales en los pueblos jaliscienses de esta cuenca. Según informes de dichas instituciones, a causa de los desechos tóxicos vertidos sólo en el río Santiago, es decir, sólo en Jalisco, han muerto 678 personas y están enfermas 3,500; lo que convierte a este sistema hidrológico en uno de los más contaminados del mundo, que cobran más vidas humanas y repercuten en la pérdida de calidad de vida; otra vergonzante medalla para nuestro Estado y para nuestro País.

Leída en perspectiva, la contaminación de la cuenca, por una parte, es expresión de la gran riqueza natural que durante años sirvió para que ahí se establecieran primero los asentamientos urbanos y agrícolas y, desde hace unas décadas, los corredores industriales más prósperos de la nación. Desgraciadamente, por otra parte, este gravísimo problema ecológico también nos lleva a reflexionar en una disyuntiva: O no hay una legislación que cuide el medio ambiente, lo que supondría un retraso en materia de progreso sustentable para México, que lo colocaría como una nación incapaz de administrar sus bienes naturales; o lo que sería peor, que las autoridades gubernamentales se dejan corromper fácilmente por una industria inepta en buscar solidariamente el equilibrio ecológico que garantizaría su mismo desarrollo.

Como consta en los códigos de protección al ambiente que sí hay leyes en vistas a la conservación del medio ambiente y la responsabilidad que contraen tanto los ciudadanos, como los empresarios industriales y los gobiernos, podemos concluir que el problema de la contaminación del sistema hidrológico Lerma-Chapala-Santiago es hijo de la más deplorable corrupción. Sí, digámoslo con claridad, el problema ecológico en México es un brazo del demonio de la corrupción, del que tanto son responsables el gobierno federal y estatal como la industria corruptora, además de contaminadora, con la promesa de crear fuentes de empleo, cuyos salarios generalmente son muy mal pagados.

Esta corrupción está costando vidas  por la contaminación: vidas humanas, vidas inocentes, que, como aquel de la parábola del buen samaritano, están tirados medio muertos por los corruptos salteadores. Como católicos no podríamos pasar de lado sin importarnos esta situación, tendremos que ser más conscientes de nuestras responsabilidades sociales y ser solidarios con ellos. Entre otras cosas, podríamos participar, animados por la enseñanza del Papa Francisco en Laudato Sii, en el segundo foro Socioambiental GDL el próximo domingo 12 de noviembre en las instalaciones del Instituto Bíblico Católico a partir de las 10.00 am. De ahí se podrán tomar acuerdos y acciones que vayan incidiendo, aunque sea poco a poco, en el saneamiento de uno de los grandes regalos divinos a nuestro Estado: el Río Lerma-Santiago y sus hermosas lagunas.

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