Que no nos deje caer en la tentación de resignarnos

Fue la petición del presbiterio al pedir la intercesión de la Virgen María ante Dios al encomendar su año a los pies de la Virgen de Guadalupe. “Que no nos sintamos derrotados, antes de ponernos manos a la obra”, fue la rogativa del Obispo Juan Humberto Gutiérrez Valencia.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Al mediodía del viernes 12 de enero, se llevó a cabo la tradicional peregrinación anual del presbiterio de Guadalajara al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.

Sacerdotes de todas las generaciones acudieron al encuentro con la Madre de Cristo para presentarle sus necesidades y las de sus comunidades.

La Celebración Eucarística, presidida por el Obispo Auxiliar Don Juan Humberto Gutiérrez Valencia fue precedida por el canto de las letanías.

Se pidió por el señor Cardenal

Durante la homilía el señor Obispo encomendó en primer lugar al señor Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, quien el lunes 8 de enero fue intervenido quirúrgicamente para colocarle una prótesis de cadera debido al desgaste del cartílago y se encuentra convaleciente, por lo que en esta ocasión no pudo encabezar la peregrinación.

Asimismo, Don Juan Humberto señaló que como siempre, al inicio del año civil, los sacerdotes acuden a nuestra Señora de Guadalupe a encomendarle sus trabajos pastorales y a pedirle “por nuestra querida Arquidiócesis”.

Refiriéndose a la lectura, el purpurado dijo que María es la mujer del sí, la mujer del hágase. “Ella en cuanto recibió el anuncio del ángel se puso a disposición de Dios y a disposición de sus hermanos”.

Señaló que al igual que en la montañas a donde fue la Virgen a ayudar a dar a luz a su prima Isabel, también lo hizo en esta tierra al ayudar a dar a luz a México.

No conformarse con quedarse en la sacristía

Añadió que en estos tiempos, lo sacerdotes, al igual que San Juan Diego, testigo del hecho guadalupano, podrían sentirse poca cosa ante los desafíos que les presenta la sociedad. “Todos conocemos los índices de pobreza que nos dan las estadísticas. Conocemos el grado de violencia que se ha desatado en nuestra patria. Conocemos la profundidad de la corrupción; las nuevas ideas que socavan a la familia, que socavan las instituciones como el matrimonio, la familia, la Iglesia.

“Ante estos desafíos podemos sentirnos también como San Juan Diego. Podríamos, como dijo el Papa Francisco en Morelia en el mensaje que dirigió a los consagrados, podríamos resignarnos, podríamos decir, no se puede hacer nada.

“Es por eso que hoy acudimos a Nuestra Señora para pedir por su intercesión a su Hijo que no nos deje caer en la tentación de resignarnos, de arrinconarnos en los templos, en las sacristías, sino animarnos guiados por las palabras de la Virgen que nos dice: ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? Tú corres por mi cuenta y ponernos manos a la obra”.

Salir y hacer algo

“Podemos hacer mucho. Podemos recorrer las calles de nuestras parroquias, podemos visitar a los enfermos, preocuparnos de tantos necesitados, son millones de pobres… los índices de pobreza siempre van en aumento en nuestro país.

“Podemos acercarnos a la gente, de manera muy especial a los sencillos, a los necesitados, a los marginados, a los que no tienen esperanza, y darles testimonio con nuestra vida de que alguien ha llevado las cruces nuestras para que no nos arrastren, decía el Papa Francisco.

“Es muy importante la labor pastoral. Se ha insistido mucho en estos últimos años en ese salir hacia las periferias para ir y plantar la semilla del Evangelio.

“Muy queridos hermanos por eso es muy importante que a este comienzo de año renovemos nuestros ánimos y renovemos nuestra confianza en que no vamos por nuestra cuenta. Vamos enviados por Dios y por la Iglesia. No llevamos un mensaje personal. Llevamos el mensaje del Evangelio que tiene el poder para cambiar los corazones.

El señor Obispo señaló que para lograr una conversión pastoral es necesario que primero haya una conversión personal.

“Que nos lo conceda Dios Nuestro Señor por la intercesión de su Santísima Madre, Nuestra Señora de Guadalupe”, concluyó.

Al término de la celebración se cantó la ya también tradicional Salve.

Cabe recordar que esta celebración surgió por iniciativa del sexto Arzobispo de Guadalajara, Cardenal José Garibi Rivera, con la intención de honrar a la Madre de Dios en su advocación de Guadalupe, un mes después de su fiesta, cuando los sacerdotes no tienen los festejos en sus comunidades y pueden asistir a ponerse en manos de la Virgen.

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