La realidad que pusimos entre paréntesis

Román Ramírez Carrillo

Ha llegado el momento de detenernos a decidir en qué México queremos vivir. La pastoral social no es solo una mirada desencarnada al interior de los grupos sociales, sino una mirada llena de intención al mundo, a sus heridas y a sus necesidades. Una mirada desde la Iglesia que se ha armado de vivencias y  con herramientas conceptuales que permiten interpretar lo que uno ve: economía, sociología, política, psicología…

Algo va mal, en nuestra sociedad, en nuestro país. Debemos dejar de pensar en los dos Méxicos, el de los políticos y empresarios, que señalan que “vamos por el rumbo correcto” señalando que el salario mínimo está teniendo mejoras históricas, que la tasa de desempleos es bajísima, que se genera empleo formal como nunca, y que la pobreza se redujo significativamente, que la infraestructura crece y que la inversión está llegando.  El otro México, es el de la gente que no vive en el spot publicitario, sino en la cruda realidad de la pobreza.

Las precampañas actuales son un muestrario de propuestas para los simpatizantes de los partidos, que han resultado ser  bastantes “light” para  sacar al país adelante, y para convencer a los votantes.

Por ejemplo, todos los partidos insisten en mejorar la distribución de la riqueza, pero no basta con que el candidato declare que está a favor de los más pobres, sino decir cuáles serán las reglas del nuevo juego social a quienes ya son dueños de casi todo el país y que verán sus intereses afectados con reglas de juego muy distintas. A los inversores se debe mandar el mensaje de que se deben generar condiciones que mejoren el salario y detener el deterioro ambiental.

Hoy clamamos por una economía con rostro humano, por una democracia participativa y ciudadana, como la manera  de hacer frente a los excesos de un mercado desregulado, salvaje, con altos índices de corrupción, que nos conduce a una preocupante desigualdad que ya no se puede sostener. De igual modo, el colectivismo social ha demostrado ser ineficaz. Hoy el egoísmo como sistema social, se ha promovido durante los últimos años.

Los Obispos de México en el documento “Construyamos al Paz”, señalan que como sociedad es esencial que  eduquemos para la paz, la justicia, la conciencia ética, para vivir en un estado de derecho y derechos, y con una verdadera cohesión social, asimismo, en el proceso electoral piden a los medios de comunicación que “sean maestros del lenguaje de la paz, que tengan siempre como objetivo la verdad y el bien de la persona y del pueblo de México

Formarnos e informarnos, pensar,  y tomar una posición como ciudadanos, son cuatro posturas que nos ayudarán a construir una ciudadanía que participa y decide.

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