Un Padre casado

Pbro. Adalberto González González

Yo le llamé “el Padre de las abejas”.

Los golpes que recibió la camioneta entre los árboles y la breña se los dejé allí como un recuerdo imborrable; no se los he arreglado.

Yo estuve en el Seminario y me salí al acabar lo que se conocía como Humanidades; es decir, el equivalente a la Secundaria y la Preparatoria, aunque con una dirección más bien humanística: Gramática, Matemáticas, Estilística, Inglés, Francés y, sobre todo, Latín.

La verdad es que entonces vi al Padre Valera como un ídolo, un hombre grande, bien parecido. Con el tiempo, me recibí de Ingeniero y después anduve haciendo un pedacito de carretera a Unión de Tula, con una extensión a Ayutla, y ahí volví a ver al Padre con su sombrero de copa rota que dejaba salir los mogotes de la copa, que más bien era una sola tapa en la cabeza.

Traía de fajo un lazo y unos pantalones todos rotos. Lo vi y pensé: ¿será o no será de los “incloratos”? (era un grupo muy identificado de Padres más o menos parejos).

¿De dónde sacaste, pues, ese nombre?

Es que desde el Seminario les decían los “incloratos” porque se miraban muy piadosos. ¿Qué no eran compañeros suyos el Padre Pedro Gutiérrez, su hermano Federico y otros más?

Yo necesitaba agua para tender el piso de la carretera, y logramos hacer de muy buena manera un contrato por cincuenta mil pesos, con tal de poder sacar agua de donde la encontrara.

Para la segunda vez que lo vi, me dijeron unas gentes: “¡Córrale, Ingeniero, que al señor Valera le picaron las abejas y nomás no vuelve y no vuelve!” Y, dicho y hecho, duramos mucho tiempo buscándolo, y ya que lo hallamos lo pusimos en la camioneta, donde traíamos unas colchonetas.

Le quedaron los golpes a la camioneta y adrede no quiero arreglárselos, simplemente porque él siempre me cayó muy bien. Recordé cuando era yo seminarista menor y que, en las idas al Seminario Mayor, nos permitían hacer “fusión” con los más avanzados; o sea, tener convivencia con los de Filosofía y con los de Teología, que ya casi eran Sacerdotes y les teníamos cierta admiración.

Y como que fueron numerosas las abejas que le picaron; cientos, diría yo. Andaba capando esas colmenas. Y llegamos con él, ya muerto, a un Segurito que había por ahí en esa región, y nadie fue a verlo; ni su mujer ni sus hijos. Probablemente no fuimos explícitos en el mensaje, pero lo cierto es que sí les dijimos claramente que Valera iba muy grave.

El caso es que nomás estaba ahí un hermano de él, que me cobró veinticinco mil pesos que le debía del contrato del agua. Al momento de pagarlos me comentó con sentimiento: “Nadie vino a buscarlo ni a verlo, más que yo”.

No supe mucho de Valera; sólo que cuando se ordenó lo destinaron a un pueblo de por ese rumbo. Que era buen predicador, muy trabajador, y que la gente lo quiso bien. Pero su último destino era su pueblo. Me tocó oír a gente que contaba que era respetado y bien querido de todos.

Sin embargo, de un día para otro, celebró su Misa especialmente devoto. A los fieles se les hizo un poco raro, como que hasta la saboreó y se fue pensativo, retirado, más callado, y después se puso a llorar. Y como que alguien lo oyó decir: “Señor, te he dado parte muy importante de mi vida; he tratado de no hacer escándalo, aunque nunca faltan en nuestro alrededor gentes, amigos y enemigos, extrañados, desencantados, y otros que nomás miran… Y ya es tiempo de tener mi propia familia”.

Por eso se retiró lo más que pudo de ese pueblo en que estuvo, a un rancho que era de su familia.

Eso fue lo que yo supe.

About Rebeca Ortega

Check Also

Entrevista: ¿Se puede perdonar la infidelidad en el matrimonio?

Gaby y Francisco, protagonistas de la película El Mayor Regalo, comparten su experiencia de vida, …

Regresó a la casa del Padre, Mons. Salvador Flores Huerta, Obispo Emérito de la Diócesis de Ciudad Lázaro Cárdenas

Redacción ArquiMedios A través de un comunicado, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM)  informó que el viernes …

One comment

  1. Juana Madrigal Valencia

    que historia tan rara, no se entiende….

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *