Foto: REUTERS/Henry Romero

Periodismo de Paz, mejilla contra violencia

El ejercicio del periodismo enfrenta diversos retos emanados de la inseguridad, la economía y los cambios tecnológicos. Recientemente ‘se celebró’ en México el día del periodista en medio de una realidad que exige a los profesionales de los medios mayor calidad en su trabajo y a las audiencias, corresponsabilidad en la defensa de la Libertad de Expresión.

Redacción Arquimedios

En ninguna parte del mundo, como en México, ejercer el periodismo es una actividad de alto riesgo. Objetivamente Siria es la nación más peligrosa para los periodistas pero… el gran pero es que en esa nación hay un conflicto armado en desarrollo y en la República Mexicana, en teoría, no.

En este contexto, el mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se publica tradicionalmente en la festividad  de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas (24 de enero), en su título, “La verdad os hará libres” (Jn 8, 32). Noticias falsas y periodismo de paz, anticipa un llamado a vivir en armonía y respeto a los derechos humanos universales.

El Balance de Periodistas Asesinados, Detenidos, Secuestrados y Desaparecidos en el Mundo en 2017, elaborado por Reporteros sin Fronteras (RSF), en función del número de comunicadores asesinados y de la causal de estos homicidios, especificó que en México ocurrieron once homicidios que lo ubicaron como el sitio más letal para los comunicadores después de Siria; con la agravante de que todos sucedieron con la intención de acallar a un comunicador.

“En este país, donde imperan los cárteles del narcotráfico, los periodistas que abordan temas como el crimen organizado o la corrupción de los políticos, sufren casi de manera sistemática amenazas, agresiones y pueden ser ejecutados a sangre fría… Al igual que Javier (Valdez Cárdenas), en 2017 otros 10 periodistas mexicanos pagaron con su vida su trabajo informativo. La mayoría de estos crímenes permanecen impunes en México. La impunidad se explica por la corrupción generalizada que reina en el país, patente sobre todo a escala local, ámbito en el que los miembros del gobierno a veces están coludidos con los cárteles”, denunció y lamentó la organización RSF.

En este tenor recalcó que la elevada presencia del crimen organizado, en particular del narcotráfico y corrupción en las clases gobernantes, ha provocado una reducción en el derecho a la libertad de expresión que afecta en primera instancia a los comunicadores, pero inmediatamente a las audiencias.

El reporte Balance de Periodistas Asesinados, Detenidos, Secuestrados y Desaparecidos en el Mundo en 2017 de RSF detalla que en el mundo, 65 periodistas fueron asesinados: 50 eran comunicadores profesionales; siete, periodistas ciudadanos, y ocho, colaboradores de los medios de comunicación. Aunque la cifra es menor a la de 2016 en que ascendió a 79 víctimas, el porcentaje de ataques directos en 2017 fue mayor con 39 agresiones.

Después de Siria y de México, otros países peligrosos para el ejercicio del periodismo, tomando como base la tasa de homicidios de comunicadores, fueron Afganistán, Iraq y Filipinas con nueve, ocho y cuatro casos, respectivamente.

Botón de impunidad

La ‘jornada de celebración’ del Día del Periodista (4 de enero) fue marcada por la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a la Procuraduría General de la República (PGR) por la “indebida” investigación de su Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión (Feadle) sobre el asesinato del periodista Francisco Pacheco Beltrán, corresponsal de Radio Capital y editor del diario El Foro de Taxco ocurrida en abril de 2016 a las puertas de su casa.

La investigación de los homicidios perpetrados en 2017 los avances son a cuenta-gotas, el más aventajado es el de Miroslava Breach Velducea que ha permitido ubicar a los autores intelectual y material (asesinado a finales de 2017) y el móvil (nexos entre autoridades y crimen organizado).

¿Libertad de expresión?

Considerado como “uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo”, México está sumido “en una profunda crisis de libertad de expresión que está impidiendo a los mexicanos tener un debate abierto, agresivo sobre los temas que más afectan a la población, lo que está dañando la salud de la democracia”, sostiene Carlos Lauría, coordinador para América del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés).

El reciente informe del CPJ sobre México, titulado “Sin excusas”, explica a que el problema va más allá de la libertad de prensa, rebasa una situación gremial que afecta derechos humanos de un país, los derechos a la libertad de expresión y al acceso información, consagrados en la Constitución y ratificados por el país en tratados internacionales y destaca que en la última década el CPJ ha visto deteriorarse las condiciones de los periodistas que laboran en medio de la “la violencia endémica que afecta a México”, obligando a muchos de ellos a exiliarse.

Carlos Lauría advierte que “la impunidad es el común denominador en 86% de los casos de periodistas asesinados”, y que “del total de asesinatos de comunicadores en México, 95% son reporteros locales, son ellos los que sufren la parte más brutal de este ciclo de violencia y de impunidad endémica”.

 

Periodistas que perdieron la vida con violencia en 2017

  • Cecilio Pineda Brito, 2 de marzo en Ciudad Altamirano, Guerrero.
  • Ricardo Monlui Cabrera, 19 de marzo en Yanga, Veracruz.
  • Miroslava Breach Velducea, 23 de marzo en Chihuahua.
  • Maximino Rodríguez Palacios, 14 de abril en La Paz, Baja California Sur.
  • Filiberto Álvarez Landeros, 29 de abril en Tlaquiltenango, Morelos.
  • Jonathan Rodríguez, 15 de mayo en El Grullo, Jalisco.
  • Salvador Adame, 26 de junio en Michoacán.
  • Luciano Rivera, 31 de julio en Rosarito, Baja California.
  • Cándido Ríos, 22 de agosto en Hueyapan de Ocampo, Veracruz. (Primer periodista asesinado bajo la protección del gobierno federal, a través del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas).
  • Édgar Esqueda, 6 de octubre en San Luis Potosí, S.L.P.
  • Gumaro Pérez Aguilando, 19 de diciembre, en Acayucan, Veracruz.

Días de ¿celebración?

4 de enero, Día del Periodista en México; en homenaje a Luis Caballero, considerado el iniciador del periodismo en la República Mexicana en 1849.

7 de junio, Día de la Libertad de Prensa en el país; instituido por el Presidente Miguel Alemán Valdés a iniciativa del militar y empresario José García Valseca, entonces dueño de la Organización Editorial Mexicana (OEM).

8 de septiembre, Día Internacional del Periodista; en memoria del checo Julius Fucik, ejecutado por los nazis en 1943.

La crisis, otras razones

Aunada a la inseguridad, la economía, el uso de las nuevas tecnologías, el desdén de un amplio sector de la sociedad al oficio periodístico, sólo por citar algunas, son origen de inquietudes que plantean a los comunicadores de hoy la necesidad de replanteamientos para estar a la altura de las demandas sociales y las circunstancias que marcan este momento.

Para Francisco Reig Pastoriza, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, la crisis económica que comenzó en 2007 (y que en México se sintió con fuerza desde 2008) ha golpeado al sector del periodismo, al punto de desaparecer tal y como se conoce hasta ahora.

En su obra “Crisis del sistema, crisis del periodismo” (Gedisa) señala que el periodismo está en crisis porque ha abandonado sus principios más esenciales (y por lo tanto ha provocado el rechazo de los receptores) y porque el Poder se ha metido dentro de sus límites dando lugar, entre otras cosas, a la aparición de nuevas censuras y autocensuras.

La crisis económica ha venido a agravar esta situación, influyendo negativamente en la calidad de la información, al provocar la explotación de los profesionales y alumbrar la aparición de un “periodismo ciudadano”, especialmente en las redes sociales. El periodista, víctima por lo tanto, sería el último culpable de su propia crisis, señala el académico que subraya a las circunstancias y la estructura de intereses, como las responsables.

Hace unas semanas, en el foro denominado Contexto laboral del periodismo de ciencia en México que organizó la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia se inisitió en que ejercer el periodismo en México es algo que cada vez se ha vuelto más peligroso y precario, no solo por el hecho de que llegar al fondo de los hechos puede implicar una amenaza a la seguridad y la vida, sino porque encontrar un trabajo con buenas prestaciones y salarios es un ‘deporte de alto riesgo’.

Al examinar el contexto laboral del periodismo de ciencia en México, los participantes coincidieron que, ante el poco apoyo que en las empresas de medios de comunicación hay por apoyar el periodismo especializado, ciencia, economía, cultura, las universidades deben asumir un papel de mayor corresponsabilidad.

“Las universidades y los institutos son excelentes lugares para el entrenamiento de periodistas que se quieren especializar en ciencia porque en ellas se pueden adquirir habilidades y capacidades que no necesariamente se enseñan en la carrera, como entrevistar a un científico sin morirte de miedo, leer un artículo científico y entenderlo o tomarte el tiempo para perfeccionar sobre cómo contar la historia”, explicó la periodista y coordinadora de la unidad de comunicación del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México, Aleida Rueda.

En el mismo sentido el periodista Javier Cruz, quien tiene larga trayectoria en medios públicos,  comentó que es necesario “recuperar los medios públicos, son nuestros. Cualquier empresario de décimo quinta puede tener un medio, y los medios públicos son de décimo quinta porque no los hemos recuperado. Como consecuencia de recuperarlos tendrían que abrirse espacios periodísticos en los que el empleo tendría que ser bueno y con derechos para periodistas. Así le meteríamos mano a la crisis del periodismo en México y simultáneamente a la crisis del periodismo de ciencia”.

La mala imagen de los periodistas es por… según los periodistas

  1. El amarillismo; hacer de su profesión un espectáculo.   48.3%
  2. La falta de rigor en el ejercicio de la profesión.                40.8%
  3. Intereses económicos y políticos de los dueños de medios.  39.9%
  4. Falta de independencia y objetividad de los medios        38.9%
  5. La precariedad salarial y laboral de periodistas                29.9%
  6. Mala praxis en general de los periodistas                           23.0%

Fuente: Encuesta de la Profesión Periodística 2016, realizado por la Asociación de la Prensa de Madrid, España, entre 1,833 profesionales del periodismo.

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