Observatorio Ecclesiae

Román Ramírez Carrillo

Los siguientes serían algunos criterios que –considero- pueden ser útiles para evaluar a los pre candidatos, en el entendido de que el raciocinio y el intelecto no deben estar peleados, sino trabajar en armonía.

Experiencia. No se puede llegar a improvisar. El servicio público tiene sus propias reglas, códigos y formatos. Su propia mística. La conducción de un gobierno, sobre todo si es el federal, requiere de años recorridos en el servicio público. Mientras se construye un servicio civil de carrera que verdaderamente funcione, debemos observar equipos en los que haya verdaderos servidores públicos y en los que también haya experiencia.

Prestigio. La buena o mala fama está unida  a la trayectoria e integridad de una persona vista desde diversos aspectos y desde diferentes  roles sociales. Sin embargo, la reputación no responde a campañas, en el caso de los tres pre-candidatos a la presidencia de la república, se formó con el trabajo diario, los logros, las relaciones y su manera de hacer política. Meade, del PRI, prácticamente desconocido para la mayoría de la gente y de la militancia de su partido. López Obrador, con 12 años de años de pre-campaña, y Ricardo Anaya, resultado de una alianza con partidos opuestos en temas ideológicos y de concepciones políticas muchas veces en pugna.

La buena o mala fama, es como una hoja de vida que queda escrita con letra que no se borra. Los aciertos se registran, los errores, también. El reto de estas pre campañas, es crear, con estrategias, una imagen que resalte una serie de características con las cuales se busca influir en el ánimo de nosotros, los ciudadanos que votamos.

Propuestas de la gente. Las propuestas importan, porque permiten conocer el calibre del intelecto del candidato, su capacidad de interpretación, análisis y solución de problemas. También su capacidad de escuchar, y de diferenciar entre información valiosa y la que no lo es. La gestión de la escucha a la ciudadanía, en este proceso electoral es imprescindible, para incorporar la agenda de las preocupaciones de la gente, no sólo de los grupos empresariales y de poder.

También al oído del elector le gusta escuchar promesas, pero ya sabe distinguir el caramelo en las frases hechas a modo para emocionarlo. Ya quiere estructura y sustancia, no sólo qué se propone, sino el “como” lo va  a desarrollar. Hay que estar atentos con los que confunden campaña con gobierno.

Postura ante prioridades sociales. Saber con claridad qué piensa de la defensa de la vida y de la dignidad de la persona en todo momento; la defensa de migrantes y refugiados; la protección del medio ambiente; la denuncia de una economía que agrede a las familias y es incapaz de otorgar trabajos dignos; y la lucha contra la corrupción y la impunidad puede ofrecer una idea de su compromiso con el bien común.

Compromisos. Lo ideal es un candidato con compromisos con la ciudadanía, pero debemos conocer con quién tiene compromisos el candidato. Qué intereses y qué grupos de poder se mueven alrededor de él. Se pueden construir mapas o análisis, de su gente cercana, de quien financia la campaña, o de grupos de interés que pueden servir de escalón para ganar, para luego cobrarse caros los favores. Es útil conocer la red de intereses a la que es más cercana cada precandidato. Este es un dato que no puede ignorarse.

Equipo y liderazgo. Debemos evaluar quién es el equipo, la gente de su confianza, con quienes puede construir un gabinete de gobierno, todos ellos nos dicen mucho de la calidad del candidato: de su capacidad de identificar y atraer talento; de su habilidad de liderazgo para lograr acuerparse en torno a él con disciplina lealtad y respeto, pero a la vez libertad y creatividad en su equipo; de su seguridad, al no tener miedo a gente muy capaz rodeándolo. Un gobierno lo conforman muchos individuos. La propuesta de quienes encabezarán los principales puestos de gobierno, también deben ser evaluados por la ciudadanía.

Los juicios los podemos hacer desde la cabeza o desde el estómago. Hacerlo de una u otra manera tiene consecuencias. Esto importa  a la hora de votar. ¿Usted cómo ve a los pre- candidatos?

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One comment

  1. Juan José Ledesma Olmedo

    Muy aleccionadoras sus sugerencias, con una precisión sobre el PRESTIGIO que a fuerzas de campañas y de guerra sucia es difícil para el común de los mexicanos creer y tener ciencia cierta de la calidad de los candidatos.

    Ya que por un lado las campañas ocultan los errores y malas acciones de los mismos y por el otro lado la guerra sucia, generalmente hace uso de medias verdades para confundir a la gente.

    Las ventajas del internet y las redes sociales es que podemos buscar fuentes confiables de los actos de los candidatos y los partidos. Por ejemplo: En posturas ante prioridades sociales podemos conocer las que los partidos políticos han tenido en las cámaras de diputados, acudiendo a consultar los diarios de debates de los congresos o asambleas legislativas. (Buscar ABORTO en la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México antes Distrito Federal)

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