Empresa: Su llamado a la conversión ecológica

 

Karime Ramos Godoy

En 2015 Su Santidad, Papa Francisco, publicó la encíclica Laudato si, sobre el cuidado de la casa común, recalcando que el tema de la crisis ambiental y la crisis social no son un tema disociado, de moda o pasajero; la crisis socio-ambiental que vivimos tiene solución siempre y cuando el compromiso sea integral, y entendamos que deteriorar el ambiente es deteriorar y arriesgar la vida humana presente y futura.

En los últimos años, ha habido claros ejemplos de cómo las empresas han tomado un papel protagónico en el daño y deterioro al medio ambiente y a la salud de las personas. Uno que viene a mi mente es el de la reconocida empresa automotriz alemana, misma que se vio inmersa en un escándalo a nivel mundial por deliberadamente mentir a sus consumidores respecto a las “tecnologías ecológicas limpias” en sus vehículos, particularmente en los Estados Unidos.  Dicha mentira fue descubierta y después de dudas y decisiones corporativas de los altos niveles se optó decir la verdad, parar la venta de dichos modelos de autos y admitir que no sólo mintieron diciendo que no contaminaban sino que además estos autos contaminaron un promedio de 40 veces más de lo que se decía, por ende, afectaron en mucho mayor escala el medio ambiente y la salud de las personas.

Lo que más importa de este caso es entender que el interés económico y de generación de empleos jamás puede ir por encima de preservar y cuidar la vida humana y la ecología. Las empresas están llamadas a producir sin perder de vista e incluso teniendo como eje, el cuidado de la casa común y, por tanto, de todos los que la habitamos.

Este es el llamado a la conversión ecológica, que implica que los empresarios deben ser administradores responsables, rindiendo cuentas de su actuar; la empresa debe tener conciencia de los problemas ecológicos y los impactos medioambientales negativos de su actividad para poder tener dos vías de acción: primero, reparar los daños causados y, segundo, innovar sus procesos, obtención materias primas, etc., para introducir mejoras ecológicas. Sólo de esta manera la empresa puede ser el referente de una cultura responsable con la vida humana y el medio ambiente.

El ser una empresa ética, productiva, generadora de fuentes de empleo y ecológicamente responsable es posible, siempre habrá alternativas para actuar de la manera éticamente correcta, la que busca el bien común, pero se requiere la voluntad firme de los empresarios y sus colaboradores para lograr entender que de nada sirve tener pan hoy si con lo que hacemos estamos propiciando el hambre de mañana. Todo actuar encaminado a la producción y crecimiento económico debe ir de la mano de la responsabilidad, del cuidado del medio ambiente y de tomar decisiones que cuiden y conserven hoy para así preservar para quienes habitarán mañana la casa común.

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One comment

  1. Francisco Jalomo Aguirre

    Excelente reflexión. Muchas felicidades a la autora.

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