La Fe en el crisol de la guerra

Hace cinco años, en Alepo, Siria, el 40 por ciento de la población era cristiana, hoy, representa sólo el uno por ciento. La Iglesia trabaja en la reconstrucción de las familias y de los bienes materiales, aseguró su Arzobispo, Monseñor Denys Antoin Chahda.

Monserrat Ayala/Yara Martínez

La guerra en Alepo, Siria, no sólo acabó con la vida de miles de personas, sino con la comunidad de cristianos que fueron perseguidos y asesinados por cuestiones religiosas. Hace unos años, en esta ciudad, los católicos representaban el 40 por ciento de la población, hoy, apenas son el uno por ciento.

De visita en Guadalajara para impartir la conferencia “La Noche de los Testigos”,  el Arzobispo de Alepo, Mons. Denys Antoin Chahda, platicó en exclusiva para Arquimedios y recordó cómo, a cinco años del inicio de la guerra, el terror, las explosiones, los bombardeos y matanzas se han quedado grabados en el corazón y en la memoria de quienes buscan, algún día, recuperar la paz.

“Puedo decir que, gracias a Dios, hay optimismo de que esta guerra se va a acabar. Alepo, la segunda ciudad más grande de Siria, que era muy fuerte cristianamente, tenía miles y miles de personas viviendo ahí, ahora se disminuyeron, eran el 40 por ciento de la población de Alepo, cristianos, ahora quedamos el 1 por ciento. La mayoría fueron matados, otros desaparecidos, otros heridos, otros se fueron de la ciudad a otros países (…) mi  Arquidiócesis tenía, en el pasado, una docena de Sacerdotes, quedábamos ocho, tres se murieron, dos se fueron, y ahora quedamos sólo tres”.

Mons. Denys Antoin Chahda, Arzobispo de Alepo / Foto: Jorge Hernández

EL PASTOR CON SUS OVEJAS

A pesar de la situación que se vive en el Medio Oriente, los Obispo de las diferentes comunidades de Siria, se encuentran comprometidos con aquellos que lo perdieron todo, y por ello trabajan en la reconstrucción de las familias, el tejido social y los bienes materiales. Desde su trinchera se han dado a la tarea de ayudar a través de la reparación de casas, negocios, operaciones quirúrgicas, medicamentos y servicios de agua y luz.

Monseñor Chahda, aseguró que lo más importante no está en lo material, sino en que “como Iglesia nos sentimos muy responsables de mantener a nuestras familias ahí y darles fuerza. Mi responsabilidad como Arzobispo es mostrarle a nuestra gente que el Pastor ama a su rebaño, no lo deja solo. Ese es nuestro deber, estar al lado de ellos. Si el Obispo deja a su rebaño y se va durante la guerra ¿cómo van ellos a seguir? Miles de familias se quedaron sin casas, sin medicinas, sin agua potable, sin nada”.

MÉXICO Y SU PROPIA GUERRA

México también libra su propia guerra, en este caso, contra el narcotráfico. Así lo perciben en el extranjero, desde un Nación como Siria, marcada por la guerra, la muerte y la violencia.

Para el Arzobispo de Alepo se debe, con urgencia, analizar la situación de nuestro país y los intereses de los grupos criminales que, en muchos de los casos,  “quieren callar la boca de la verdad y de la justicia, actuando en contra de personas sinceras que quieren declarar o demostrar al mundo la vida real (…) Esas personas siempre hacen lo posible por agarrar el dinero de una forma ilegal, de llegar a un puesto en el gobierno de forma ilegal, robar a la gente. Cuando el mundo vive de esa manera vamos a ver mucha matanza, muchos crímenes y eso, lamentablemente, es lo que está sucediendo en nuestro mundo actual”.

Finalmente hizo un llamado al pueblo mexicano para que siga firme en la fe católica y, encomendados a la Virgen de Guadalupe, sigan trabajando sin miedo por los jóvenes, las familias y la unión de la Iglesia.

CUNA AGREDIDA

“Alepo fue bombardeada bastante. Hubo muchos muertos, muchos mártires, muchos heridos, casas derrumbadas, edificios caídos, fue un desastre. Quieren vaciar el Medio Oriente de todo lo que es el cristianismo para sembrar otra creencia ya sea musulmana, budista, judía; no sabemos cuál es el motivo de todo esto. No queremos salir de nuestro país. Cristo nació ahí, en el Medio Oriente, no queremos que esta Iglesia se pierda, la queremos siempre viva y en el mismo sitio. Nosotros no queremos ir a Europa, ni a América tampoco, porque no nos conviene ir allá, porque no es nuestra vida”.

Mons. Denys Antoin Chahda, Arzobispo de Alepo, Siria.

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