Iglesia en salida: Al revés

Pbro. José Marcos Castellón Pérez

El pasado sábado  24 de febrero, en la ceremonia oficial por el Día de la Bandera, ésta se izó al revés, dando un espectáculo desagradable y un mensaje. El Presidente, improvisó algunas palabras al respecto, resaltando la identidad que nace del símbolo patrio, sea colocado detrás, delante, al revés o al derecho. Pero su retórica no concuerda con la realidad mexicana, que como la bandera y después de su gestión, está al revés, o sea, hemos perdido el piso, estamos en una grave crisis de Estado.

Las tan sonadas y aplaudidas reformas estructurales que colocarían a México como la gran potencia latinoamericana,  desplazando a Brasil a un segundo plano, han sido sólo una promesa sin cumplirse, haciendo de estas más bien un pretexto para seguir expoliando al pueblo, especialmente a los pobres y la clase media. Se dijo que tales reformas harían reducir el costo energético, cuando ahora el gas, la gasolina y la luz son más caros; se anunciaba que la reforma educativa pondría a nuestra nación a la vanguardia, cuando sólo se trató de una reforma laboral de los maestros, restringiendo sus derechos, sin llegar verdaderamente a tocar de fondo el gran retraso educativo que tiene a México entre los últimos lugares de los países que conforman la  OCDE.

Estamos al revés porque en vez de confiar en las fuerzas del orden y de la seguridad nos sentimos desamparados ante ellas, pues la policía es la que extorsiona y secuestra, incluso a extranjeros, para vender a sus víctimas al crimen organizado. La corrupción ha alcanzado niveles que hacen inviable un proyecto sano de nación; vemos que los políticos se han enriquecido ilícitamente y que tienen una petulancia y un desprecio hacia el pueblo, ¿podríamos creer en un político que dice gobernar sirviendo y amando a su pueblo, cuando lo que hace es esquilmarlo?

Estamos al revés porque los ministerios públicos tratan a las víctimas como delincuentes y las comisiones de derechos humanos tratan a los delincuentes como víctimas; porque los jueces declaran inocentes a los culpables y meten a la cárcel a quien no alcanza a pagar la tarifa, con la que su ambición corrupta puede declarar inocente. Estamos al revés porque cada vez son más los homicidios dolosos y crece la inseguridad, porque el crimen organizado ha permeado todos los niveles de gobierno y es el poder fáctico que determina quién y cómo, cuándo, cuánto y dónde. Porque se han creado leyes y tribunales en defensa del género femenino y en la actualidad se han cometido más feminicidios. Porque cada vez crece más la indiferencia y disminuye el compromiso y la participación ciudadana por el bien común. Porque el tejido social está desgarrado.

La bandera al revés es una expresión de México, que está al revés. Quizá fue un mensaje del Ejército de descontento al Jefe Supremo, el Presidente de la República, quizá fue un error… lo que no podemos negar, es que hay síntomas graves de que estamos al revés.

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