¿Cómo manejar las emociones en las redes sociales?

A la pregunta cómo gestionar las emociones en redes sociales, la respuesta es muy fácil: simplemente haz en Internet lo que harías en la vida real.

Pbro. Alfonso Rocha Torres

Antes de publicar nada en redes sociales o en cualquier otro lugar de la red, debemos aconsejar a nuestros hijos que se hagan siempre la misma pregunta: ¿Se lo dirías a la cara a alguien? Es más, ¿Te gustaría que te lo dijeran a ti?

A continuación algunas recomendaciones que pueden ser de gran ayuda, para tener una conversación con tu hijo, sobre cómo gestionar las emociones en redes sociales.

  1. Evita dejarte llevar por el primer impulso.

No publiques, comentes o envíes lo primero que se te venga a la cabeza. Da igual lo enfadado o lo contento que estés, si publicas sin pensar puede que luego te arrepientas, y lo que pasa en la red se queda en la red, y en la vida, para siempre. Es recomendable medir tus emociones, tal y como haces en el día a día, procesar los sentimientos, dejar que estos se asienten y después actuar, en este caso publicar.

  1. Cuida las palabras y los emojis, para no generar malentendidos.

Ten en cuenta que en las conversaciones online suele desaparecer el lenguaje no verbal, lo que puede llevar a malos entendidos. Un gesto en una conversación en directo te puede ayudar a interpretar muchas cosas, así como el tono de voz. Por ello, trata de escribir de la forma más clara posible y echa mano de los emojis (son sumamente expresivos). Si se trata de algo importante, una llamada o una nota de audio siempre dicen mucho más que un mensaje escrito.

  1. Es imposible gustar a todo el mundo.

No se puede gustar a todos en redes sociales, por eso  no te disgustes si alguna vez tienes comentarios negativos u opiniones en contra. No des valor a aquellas opiniones que no la tengan: solo ten en cuenta aquellas que sean constructivas para poder mejorar y avanzar.

  1. Haz “comentarios” sordos a los trolls.

Es inevitable toparse con trolls (personas anónimas que publican cosas ofensivas con el afán de provocar o causar malestar en la comunidad), sobre todo en las redes sociales abiertas, en foros o en los perfiles de personajes públicos. Pero no hay que caer en su juego. Tal y como dice el refrán, el mejor desprecio es no hacer aprecio. Lo que ellos pretenden es llamar la atención con sus comentarios abusivos por lo que ignorarlos o denunciarlos es lo mejor que puedes hacer.

  1. El número de likes es solo eso: un número.

¿Te has parado a pensar en la cantidad de información que las personas consumen a diario en redes sociales? Hay veces que una publicación que consideras maravillosa (un texto escrito por ti o la playlist que has hecho con tu música favorita) no tiene la acogida que esperas, en lo que respecta a likes.  Esto puede ser también por los algoritmos con los que funcionan las principales redes sociales, que muestran las publicaciones de forma aleatoria y desconocida.

Y al contrario: a veces hay likes que muchos obtienen, y que solo son por compromiso o porque es muy sencillo dar un like  y que no significan nada…  No todo gira en torno a los likes, así que relájate y disfruta de todo lo bueno que tienen las redes sociales.

  1. Evita entrar en pleitos ajenos.

Es casi inevitable, cuando ofenden a un amigo o conocido, no sentir coraje o malestar por la injusta difamación o por las críticas que se les hacen; pero como dijimos en el número 1, es mejor dejar que las emociones fluyan positivamente, que el sentimiento se serene; y si no hay necesidad, pues no querer defender a la persona que estimo ofendiendo a otros. Por lo general cada persona puede y debe defenderse así misma de cualquier ofensa. Es sano no comprar pleitos ajenos.

  1. Ayuda siempre tener una alta estima.

Si entendemos a la autoestima como ese autoconcepto personal que me ayuda a conocerme tal y como soy sin exagerar mis virtudes, ni tampoco mis defectos; a verme como alguien realista y normal; pues no puede afectarme tanto la opinión de los demás y menos cuando ésta es anónima, o simplemente porque no se cumplió la expectativa que tenía respecto a la cantidad de personas que respondan mis mensajes, comenten mis ocurrencias o le den más me gusta a alguna de mis fotos.

La vida es mucho más grande que mis ideas, las de otros, o las emociones que se puedan transmitir en el mundo digital. ¿No les parece así?

Comentarios: [email protected]

Para saber más: www.empantallados.com

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