Paro camionero y tejido social roto

Román Ramírez Carrillo

Las expresiones ciudadanas por el reciente paro camionero, originó el rechazo de universidades, instituciones, y organizaciones sociales por el actuar irresponsable de los transportistas que el día 1 de marzo iniciaron un paro en el servicio público de transporte del Área Metropolitana de Guadalajara.

En resumen, los transportistas piden tarifa de 9 pesos para todos, el prepago manejado por ellos, y la liberación de unidades confiscadas, así como una prórroga de dos años para la renovación de camiones. El gobernador del estado insiste en que la única manera de incrementar la tarifa es que los transportistas se sumen al sistema de ruta-empresa.

El rector de la UNIVA, Pbro. Lic. Francisco Ramírez Yáñez, consideró como víctimas a los usuarios y los choferes, y como victimarios al Gobierno del Estado y a los dueños de los camiones.

En una encuesta de Semanario, a través de las redes sociales, el 95 % manifestó su desacuerdo y su rechazo, al aumento del precio en el transporte público.

Para el Observatorio Ciudadano de Movilidad y Transporte Público de Jalisco,  se rompe el tejido social, y la ciudadanía no puede seguir siendo “víctima de las negociaciones y arreglos en el proceso de mejora del transporte público”

En voz de la coordinadora del Observatorio, Belén Vázquez, manifestó un total respaldo a la ciudadanía jalisciense y expresó que no hay ninguna justificación para el paro camionero,  pues es un servicio público.

El paro, afectó la productividad de  las empresas y los negocios, y los retrasos afectaron a los trabajadores en sus bonos de puntualidad, lo que daña su economía

Las pocas rutas que no se  sumaron al paro, resultaron insuficientes, y en palabras de una usuaria, pasaban “vomitando gente”. Para muchos, el transporte Uber y en Taxis, resultaba impagable, por la tarifa dinámica, y los abusos. El costo de un traslado en Uber, de la catedral a la zona de Chapultepec, tenía una tarifa de 122 pesos.

En la percepción de los usuarios, no se justifica un aumento en el costo del boleto,  pues se sigue prestando un pésimo servicio que no mejora ni con multas, ni con amenazas de retiro de concesiones.

Dignificar la experiencia del usuario en el uso del transporte público, aún es tarea pendiente, porque hasta ahora, los concesionarios han impuesto un modus operandi que ha resultado en una insatisfacción generalizada de la población.

El pasajero padece las irregularidades de toda ruta urbana: No levantan pasaje, desembarcan pasajeros donde no hay paradas, las unidades están sucias, conducen jugando carreritas, arriesgan la integridad física de los usuarios, exponen a una alta accidentalidad  a motociclistas, ciclistas y peatones.

Se debe hacer realidad el principio, de que quien más viaja, debe pagar menos. No se debe pagar tarifa completa cada que cambiamos de ruta. En otras ciudades se aplica un descuento o no se paga el segundo o tercer transbordo.

Para el Observatorio Ciudadano de Movilidad, un buen servicio de transporte urbano colectivo, debe tener  4 características: Seguro, Eficiente, Cómodo y Económico. En el imaginario popular el trasporte de la zona metropolitana de Guadalajara, es inseguro, incómodo, ineficiente y caro. No es una alternativa para dejar el auto en casa.

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