Partidos políticos caducos

Signos de los Tiempos. Los reacomodos en los partidos en Jalisco llegaron al extremo.

Jorge Rocha

El ex emecista Alberto Uribe (ex alcalde de Tlajomulco) será el coordinador de campaña de Andrés Manuel López Obrador en Jalisco; Claudia Delgadillo, la ex coordinadora de la campaña de José Antonio Meade en Jalisco y diputada local del tricolor, ahora está en las filas de Morena; el ex panista Elías Iñiguez también renunció a su partido para incorporarse al partido de López Obrador, el ex priísta Sergio Chávez (alcalde de Tonalá) ahora engrosa las filas de Movimiento Ciudadano y apoyará a este partido en esa demarcación que ha sido el bastión priísta en la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Más allá de cada caso particular, estas transferencias insospechadas son una muestra más de la caducidad de los partidos políticos como instituciones de la democracia mexicana. Si recordamos a finales del año pasado; y a propósito de los sismos de septiembre, hubo un clamor ciudadano para que el financiamiento de los partidos políticos para las campañas de este año, se utilizará para los procesos de reconstrucción de las viviendas dañadas. Ahora la sorpresa y la confusión por estas migraciones vuelve a poner sobre la palestra el problema de la crisis de los partidos políticos.

Desde mi particular punto de vista hay por lo menos cuatro grandes causas que han provocado la crisis de los partidos y que los han convertido en instituciones caducas:

 

  1. Desde hace años se ha señalado que los principios y las ideología no son el principio aglutinador en los partidos y desde hace tiempo estas organizaciones no representan las formas de pensar y de entender la manera de gobernar de grandes conglomerados sociales. Ahora, más bien, se han convertido en agencias de colocación que sólo buscan ganar cargos públicos.

Si confrontamos las plataformas políticas de los institutos políticos, las diferencias no son tan nítidas, todos se plantean ideas muy generales en las que casi cabe cualquier cosa. Distinguir las propuestas fundamentales de cada partido, es ahora una tarea casi imposible. Estamos hablando de un proceso de desindeologización de los partidos políticos.

  1. La segunda causa es el híper pragmatismo político. Ahora los partidos buscan renta electoral de corto plazo, es decir, su propósito fundamental es conseguir la mayor cantidad de cargos públicos para cada elección y este imperativo conduce todas las acciones de los institutos políticos. No se trata de cuidar proyectos o postulados, sino que se trata de ganar elecciones a costa de lo que sea.

Esto ha provocado que los partidos hagan alianzas insospechadas y contra natura; y también generan estas transferencias de cuadros políticos. Los perfiles que se tratan de impulsar no son los que gobernarán mejor, sino los que tienen mejores estructuras para competir electoralmente.

  1. Otra de las causas que provoca esta crisis de los partidos políticos es que la democracia interna no existe. Las candidaturas son definidas por las cúpulas partidarias o los líderes fácticos y las militancias poco pueden decidir en estos escenarios.

La imposición de candidaturas y de dirigencias, han roto las estructuras de los partidos y ha provocado la desilusión de muchos de sus miembros. El ascenso en los partidos no responde a los méritos políticos, sino a las capacidades para negociar las candidaturas o los espacios con las dirigencias partidarias.

  1. La cuarta razón es la separación que provoca la burbuja en la que viven las dirigencias partidarias (llenas de lujos y prebendas) con lo que viven las grandes mayorías en su vida cotidiana. La distancia entre unos y otros genera una incomprensión profunda de las necesidades de las mayorías, frente a lo que la clase política piensa que sucede.

Uno de los factores que amplían y profundizan esta distancia es el financiamiento a los partidos políticos, que hoy por hoy es enorme y escándaloso; y de ninguna manera justifica su existencia, ya que la ciudadanía no percibe los efectos positivos de este presupuesto para fortalecer la democracia, incluso no hay razón alguna para seguir costeando a partidos políticos en tiempos no electorales.

Por todas estas razones podemos señalar que los partidos políticos en Jalisco y México están caducos y necesitan una renovación profunda y radical, es decir, necesitan refundarse.

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