La Bendita Primavera

 

“La esperanza es la virtud que empuja a todos a compartir el viaje de la vida”, Papa Francisco

Fernando Díaz de Sandi Mora

La sabia naturaleza se convierte en una gran maestra de la vida. Todo cuando existe en rededor nuestro termina por ser un mensaje, una lección para la propia existencia. Todo fue hecho con un propósito, con un fin, bajo un orden perfecto.

El ciclo natural de un año para nuestro planeta está debida y sabiamente delimitado por cuatro etapas o estaciones, cada una con sus características y particularidades muy características… Pero, mi intención no es sumirte en una clase de ciencias naturales. Lo que sí quiero es que valoremos y logremos decodificar el mensaje que nos trae consigo esta estación del año en particular, la que estamos sintiendo en la piel, en los ojos, en la nariz y en todo el milagro de nuestros sentidos que perciben estos cambios de tiempo-espacio: por supuesto, hablamos de la Primavera.

Venimos del invierno, la estación del frío, de las fiestas y los regalos, en donde la naturaleza nos coloca bajo un ambiente reflexivo, nostálgico y de introspección. El invierno nos sucede en el fin del año y eso conlleva la confrontación con respecto a los logros, las metas alcanzadas, los recuerdos y vivencias cosechadas. Los árboles se quedan sin flores y todo parece descansar, prepararse a algo nuevo y distinto. Ese algo nuevo y distinto sucede al llegar la Primavera.

Parece como si una fiesta comenzara: el sol brilla, los árboles se cubren de hojas nuevas y aves que cantan, las flores ofrecen colores y aromas exquisitos, en fin… Es la etapa del renacimiento, de la transformación integral que invita al cambio.

La naturaleza invita a que le imitemos esa resiliencia maravillosa: hace unos meses, todo era gris. La Primavera es la llegada de la vida, la oportunidad para recuperar el ánimo y el gozo, el entusiasmo.

No es casualidad que en la primavera todo se vea con más brillo, con más luz, después de un invierno nostálgico de duelos por lo que fue y ya no es o por lo que fue y ya no será…

No es casualidad que la primavera sea la estación de la vida en todo su esplendor, de un despertar, de renacer, de cambiar… Color, luz, juego, pasión, vida…

No es casualidad porque coincide siempre con que en medio de esta fiesta de la naturaleza en donde la creación entera parece de fiesta, es cuando se celebra la Pascua, justo en la primera luna llena de cada Primavera…

Y no es casualidad porque la Vida regresa a la vida para darnos vida…

La Primavera nos invita, pues, a recuperar la alegría de vivir, a hacer los ajustes necesarios en materia de pensamientos, palabras y acciones para mejorar nuestra propia vida y entorno… Eso no es casualidad… Es un llamado a vivir.

Facebook/Fernando D´Sandi

 

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