Cómo evitar a información tóxica sobre el Papa Francisco

Acta Diurna, el blog de Diego Contreras dedicado a cuestiones relacionadas con la comunicación y la cultura, la fe y los valores humanos da algunas pistas.

Pbro. Alfonso Rocha Torres

Son frecuentes los artículos de prensa centrados en la batalla entre el Papa Francisco y sus adversarios. A veces, los titulares alcanzan tonos épicos: “Guerra civil en el Vaticano: Los conservadores luchan contra Francisco por el alma del catolicismo”, afirma The Guardian.

Luigi Accattoli es el decano de los “vaticanistas” italianos, primero lo fue de La Repubblica y luego, durante muchos años, del Corriere della Sera, donde todavía colabora. Hace unos días, en un curso de  especialización,  afirmó que “el mayor esfuerzo que debe hacer el corresponsal en el Vaticano es discernir entre las señales de novedad y de continuidad en la predicación y en las decisiones del Papa.”.

La contestación al Papa se ha triplicado con Francisco

Accattoli parte de una premisa: “Todos los Papas reciben contestaciones de dentro y de fuera, de la derecha y de la izquierda. Es el peaje que la Iglesia Católica paga por confiar a una sola persona el gobierno de una realidad mundial que agrupa a más de mil millones de bautizados”. Para los Papas reformadores, añade, la contestación se duplica. En el caso de Bergoglio, además, se triplica debido al estilo personal del Pontífice, a quien casi le gusta polemizar con sus opositores.

El informador se distrae por el ruido de fondo generado por el conflicto “entre exaltación y contestación” que acompaña a diario la narración papal y que es “más fuerte de cuanto habíamos conocido con todos los Papas del último siglo”. Ejemplos de dramatización ingenua de los antagonistas son afirmar que la renuncia de Benedicto no fue libre y, por tanto, no fue válida; que Francisco no fue elegido respetando las normas canónicas; que no es adecuado para la tarea que se le ha encomendado; que está llevado a la Iglesia a la ruina… En el lado de la exaltación ingenua de los partidarios, cita otros ejemplos: el Papa Bergoglio ha liberado a la Iglesia del síndrome de la derrota histórica; ha devuelto a los fieles al confesonario; ha conseguido una recuperación de las vocaciones; si no le obstaculizara la Curia podría hacer mucho más…

Los consejos de Accattoli para discernir las fuentes, de modo que disminuya el ruido de fondo y se comprendan mejor los eventos significativos del Pontificado y el debate que les acompaña, son:

  1. Excluir del propio ámbito de investigación periodística a los representantes de las dos tendencias extremas antes mencionadas (sitios, blogs, etc.)
  2. Interrogar a los testigos verdaderamente representativos de la comunidad eclesial, tanto de la curia como del pueblo y de las realidades asociativas, sin excluir aquí ninguna tendencia.
  3. Contrastar los puntos de vista de unos y de otros
  4. Tratar de leer lo que el Papa dice, para evitar ser víctimas de los ecos mediáticos

Eduardo Viganó, ex Secretario de Comunicación de la Santa Sede

Desde hace tiempo se multiplican las cadenas y mensajes de WhatsApp con frases del Papa Francisco que nunca ha dicho. Algunos ejemplos: Un texto en el que dice: “No es necesario creer en Dios para ser buena persona”; otro texto con la frase: “Necesitamos santos con jeans y tenis… o una noticia en la que el Papa dice: “No hay fuego en el infierno: Adán y Eva no son reales”. Algunas van más allá y llegan incluso a anunciar un Tercer Concilio Vaticano para cambiar la doctrina.

Todo esto son bulos, son mensajes que comienzan a circular por las redes sociales y que aprovechan una aparente verosimilitud. ¿Cómo gestionar estas denominadas “Fake News”? Viganó dio en La Linterna de la Iglesia en 2017 algunas claves:

Las noticias falsas nacen más de una ideología de precomprensión, donde cada uno tiene el derecho de expresar su propia posición. La Sala de Prensa, no debe intervenir constantemente para precisar, porque esto conduciría a una estrategia por la cual una noticia verosímil, pero no verdadera, se vuelve importante y entra en el juego de la fabricación de noticias y en la agenda de los medios.

¿Está al tanto el Papa de las ‘fake news’, Cómo reacciona ante las difamaciones?

Él duerme en paz. Pero digamos que el periodismo de los profesionales, no cae en estos graves errores. Con las redes sociales, estas noticias falsas se vuelven una estrategia para construir opiniones contrarias a alguien.

¿Cómo afectan esos rumores, esos chismes, a la Iglesia y a la sociedad? ¿Qué actitud debemos tomar?

El “chismoso”, si no tuviese un entorno que lo acoge, que lo proyecta, no existiría. Por eso creo que todos nosotros somos un poco víctimas y culpables al entrar en esta dinámica del “chismoso”. Hemos de evitar seguirle el juego a las falsas noticias a toda costa.

Comentarios: [email protected]

Para saber más: www.actadiurna.org

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