Música y contemplación para alcanzar amor

Sergio Padilla Moreno

El tiempo de Pascua enciende nuestra fe en medio de la densa oscuridad que vive nuestro país, especialmente para los jóvenes, víctimas de las desapariciones y la violencia. El triunfo de Jesús sobre el mal y la muerte es una verdad que tiene que ser hecha vida; aquí, humildemente, comparto un camino para ello.

En un momento culmen de la cuarta semana de los Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola invita al sujeto ejercitante que ha hecho el proceso a una profunda reflexión conocida como Contemplación para alcanzar amor. Dice el P. Michel Campbell SJ, que “la contemplación se desarrolla en cuatro puntos, cada uno de los cuales cubre un área de la realidad humana e ilustra un modo de la presencia amorosa de Dios y de su acción.” En el primero de ellos se invita a reconocer los beneficios recibidos por la redención, la creación y los dones recibidos. Es entonces que Ignacio nos propone esta conocida oración: “Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; Vos me lo distes, a Vos, Señor, lo torno; todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad; dadme vuestro amor y gracia, que ésta me basta.”

En el segundo punto Ignacio nos invita a “mirar cómo Dios habita en las criaturas: en los elementos dándoles el ser, en las plantas dándoles la vida vegetativa, en los animales la vida sensitiva, en los hombres dándoles también la vida racional, y así en mí dándome el ser, la vida, los sentidos y la inteligencia; asimismo habita en mí haciéndome templo, pues yo he sido creado a semejanza e imagen de su divina majestad; otro tanto reflexionando en mi interior, del modo que está dicho en el primer punto o de otro que sintiere ser mejor.”

En el tercero se nos propone “considerar cómo Dios trabaja y labora por mí en todas las cosas creadas sobre la faz de la tierra; esto es, se comporta como uno que está trabajando. Así como en los cielos, elementos, plantas, frutos, ganados, etc., dándoles el ser, conservándoles la vida vegetativa y sensitiva, etc. Después, reflexionar en mi interior.” Y en el cuarto punto nos invita a “mirar cómo todos los bienes y dones descienden de arriba.”

Durante este periodo pascual propondremos algunas obras musicales que nos ayuden a contemplar, según la invitación de Ignacio, los dones de Dios, tanto en la vida concreta de cada uno de nosotros, como en la creación y la naturaleza. Qué tal si comenzamos este recorrido a través de la Sinfonía no 6 en fa mayor “Pastoral”, de Ludwig Van Beethoven, una profunda mirada de un hombre enamorado de la vida y la naturaleza.

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Beethoven – 6th Symphony – Pastoral

https://www.youtube.com/watch?v=iMJPZ-mu-Ts

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