El Obispo Juan Manuel (centro) rodeado de sus hermanos.

Mons. Juan Manuel Muñoz, también participaba en vagancias con sus hermanos

Dulce Natalia Romero Cruz

La familia Muñoz Curiel, integrada por los hermanos José Rafael, Salvador, Miguel Ángel, Luis Jorge, que en paz descanse, y el ahora Monseñor Juan Manuel, siempre ha sido muy unida. Cada uno de sus hermanos nos relata su sentir ante el gran acontecimiento de que su hermano fue nombrado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Guadalajara.

Hermanos Muñoz Curiel: Miguel Ángel, José Rafael y Salvador (de izquierda a derecha).

José Rafael Muñoz Curiel, el segundo hijo de los Muñoz Curiel

“Cuando estábamos chicos recuerdo que siempre nos cuidaba, como hermano mayor. Nos pedía y nos recordaba que nos portáramos bien. Él siempre fue muy tranquilo y desde chico veíamos que le gustaba mucho platicar con las personas mayores. Siempre se le notó algo diferente a los demás, todos veíamos en él esa vocación y desde que entró al Seminario ya le decíamos fray.

“Todo el tiempo nos llevamos bien y ahora seguimos con esa buena relación, nos sentimos muy orgullosos de lo que está logrando. Que lo nombraran Obispo me hizo sentir muy feliz. Nos llamó para darnos la noticia y toda la familia nos pusimos muy contestos. A él lo veo feliz y todos nos sentimos muy orgullosos”.

Salvador Muñoz Curiel, el tercer hijo

“Nos llevamos tres años. Desde chicos y jóvenes teníamos una excelente relación, como dice mi hermano él siempre nos andaba cuidando y nos decía que no hiciéramos o dijéramos cosas indebidas. Siempre fue muy dedicado y muy disciplinado, nos corregía. También fue inquieto como todos los niños éramos pero si era muy notable que iba por otra línea.

“En una ocasión en la casa escarbaron un pozo para hacer un aljibe y nosotros, los cuatro hermanos, le prendimos fuego y nos quemamos todo el bello de la cara. Tuvo una infancia normal pero siempre fue más tranquilo, muy estudioso y dedicado. Cuando él terminó la ingeniería en agronomía les dijo a mis papás que él ya había cumplido con los estudios y que le gustaba su carrera pero que le llamaba más dedicarse al servicio de Dios. Esa noticia para mis padres fue de gran satisfacción al ver que su hijo tomaba una dirección que anhelaba. Fue un cambio para toda la familia porque ya casi no lo veíamos, pero procurábamos visitarlo en las ciudades que estuviera.

“Hermano, padresito, la verdad me siento súper orgulloso de ti, esto no es obra de la casualidad sino al contrario, tú has luchado y trabajado mucho y por eso es algo que te mereces. Sabemos que puedes con eso y más. Como tu hermano quiero decirle que cuentas conmigo incondicionalmente, como siempre. Te admiro mucho, padre. Que Dios te cuide siempre”.

Miguel Ángel Muñoz Curiel, cuarto hijo

“Siempre nos llevamos muy bien, yo lo llevaba a la universidad y también iba por él. Desde muy chico se veía que tenía vocación para el sacerdocio. Cuando recibí la noticia sentí mucho gusto y también orgullo, y muchas ganas de seguirlo apoyando en lo que pueda. Yo lo veo muy feliz. Él dice que su nombramiento como Obispo no lo ve como carga sino como una oportunidad para desarrollar más sus capacidades.

“Échale ganas hermano, como lo has hecho siempre, porque eres un gran ejemplo como hermano y como Sacerdote”.

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