La música ante la sublime naturaleza

Sergio Padilla Moreno

La semana pasada anuncié en este espacio que durante el tiempo pascual estaré proponiendo algunas obras que nos ayuden a alcanzar “la contemplación para alcanzar amor”, según la espiritualidad de San Ignacio de Loyola. Este camino pasa, en parte, por la observación cuidadosa y profunda de la naturaleza. No en vano el famoso filósofo Immanuel Kant llegó a expresar: “Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes cuanto más reiterada y persistentemente se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado que está sobre mí y la ley moral que hay en mí.”

Son muchas las obras musicales que se han acercado con sonidos instrumentales y colores orquestales a los ritmos de las estaciones, al discurrir del día desde el amanecer, el ocaso y la noche; el fluir de los ríos, la vida de los animales, la majestuosidad de las montañas, la fuerza de las tormentas y del viento, además de la lucha por la vida de los hombres del campo. La música ha sido un vehículo privilegiado para acercarse a la experiencia de lo sublime, esto es, cuando el ser humano no puede expresar con palabras, ni conceptos, su fascinación ante la naturaleza. Propongo, entonces, tres obras a consideración.

En el coro final del oratorio La Creación de F.J. Haydn se canta “Die Himmel erzählen die Ehre Gottes”, es decir, en los primeros versos del salmo 19: “Los cielos proclaman la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento”.  Esta pieza es de una fuerza arrobadora pues que recoge plenamente la acción de alabanza del hombre hacia la obra de su creador:

Las cuatro estaciones, es una de las obras más famosas en el campo de la música de todos los tiempos. Corresponde al ciclo de cuatro conciertos para violín y orquesta que Antonio Vivaldi (1678-1741) dedicó temáticamente a cada una de las cuatro estaciones del año. De manera magistral, el compositor va describiendo con música diversas escenas de la naturaleza, sus matices, sus sonidos y sus cambios a lo largo de las estaciones. Estos conciertos son parte de una serie conocida como Il cimento dell’armonia e dell’ invensione Op. 8, publicadas en 1725.

La Mer (El Mar) La pasión por el mar del músico francés Claude A. Debussy (1862-1918) le llevó, entre los años de 1903 y 1905, a componer El mar, tres bocetos sinfónicos para orquesta, una de las obras más valiosas y revolucionarias de su repertorio. En ella, el compositor dibujó, con un magistral manejo hasta entonces poco conocido de la paleta orquestal, sus propias impresiones sobre diversas escenas marítimas con títulos de lo más sugerente: Del alba al mediodía en el mar, Juego de olas y Diálogo del viento y el mar.

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Antonio Vivaldi – The Four Seasons – Julia Fischer https://www.youtube.com/watch?v=kS-W3lfcVvY

 

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