Escudo y lema Episcopal, de los nuevos Obispos Auxiliares de Guadalajara

Redacción ArquiMedios

Cada vez que un nuevo obispo es ordenado, la Iglesia le pide que declare un lema y que designe un escudo de armas, llamado también Heráldica Eclesiástica. Desde la Edad Media, los escudos de armas se hicieron de uso común para los guerreros y para la nobleza. En la evolución de los escudos se fue desarrollando un lenguaje muy articulado que regulaba y describía la heráldica civil. Paralelamente, también para el clero se formó una Heráldica Eclesiástica, que sigue las reglas de la civil para la composición y la definición del escudo, complementada con símbolos e insignias de índole eclesiástica y religiosa, según los grados del orden sagrado, de la jurisdicción y de la dignidad.

El lema busca reflejar las creencias y convicciones del obispo dentro de la fe cristiana, mientras que el escudo de armas es un símbolo especial que identifica al obispo.

MONSEÑOR JUAN MANUEL MUÑOZ CURIEL, OFM

Escudo

El escudo comprende un campo azur (azul) circundado en oro, aparecen tres figuras bien ordenadas. En jefe y en argent (plata) dos de ellas, al lado diestro el Espíritu Santo en vuelo y al lado izquierdo el Monograma flordelisado de María con corona. En punta un tercer elemento, Conformidad Franciscana integrada por “dos brazos movientes de los flancos, puestos en aspa: uno vestido con estameña franciscana, y el otro, desnudo, de encarnación, ambos estigmatizados en sus manos, acolados de una cruz” de gules (rojo) flordelisada (floreteada), expresa el emblema de la Orden de procedencia del Obispo.

Acolado, una insignia episcopal en esmalte leonado (ámbar oscuro), el báculo de Jesucristo Buen Pastor. La voluta es orientada a diestra y manifiesta el nudo, invitando a quien lo portará a asirlo, para asumir la responsabilidad encomendada al participar de la misión de Jesucristo, único Pastor.

La Paloma. Los animales han sido utilizados simbólicamente dentro de la heráldica durante siglos, la representación tiene un significado que resalta las características del portador. En Heráldica Eclesiástica la paloma es símbolo del candor, sencillez, inocencia y especialmente de la paz, la esperanza y la armonía. Quien la porta ordinariamente es un heraldo que llevaba mensajes de su Señor. Este escudo ostenta una paloma en actitud de vuelo, es decir en pleno dinamismo. Aquí es símbolo del Espíritu Santo, quien recuerda las enseñanzas de Jesús, guía y dirige a la Iglesia y a la vez, otorga la fortaleza necesaria para sobrellevar con dignidad la adversidad y la diligencia para cumplir cualquier encomienda.

Monograma de María. Monograma es palabra griega, que significa “una letra”. Es un diseño que incorpora una o más letras o elementos que se conectan o que pueden estar entrelazadas de diversas maneras. En la Heráldica Eclesiástica, la representación de figuras humanas no es apropiada. Hay escudos que utilizan imágenes, pero desde el punto de vista de la heráldica lo recomendable es utilizar los atributos hagiográficos. Nuestro escudo enarbola la presencia de la Santísima Virgen María, Madre de Jesucristo y Madre de la Iglesia, la cual se evoca por un Monograma Mariano compuesto por la letra M, que simboliza María y una corona que ostenta su dignidad regia.

Conformidad Franciscana. Conformidad es la semejanza que existe entre dos personas o la adhesión total de una persona a otra. Llamamos Conformidad Franciscana a los brazos cruzados de Cristo y de San Francisco sobre una Cruz. Es el símbolo que desde el siglo XV identifica y caracteriza a los franciscanos en el mundo entero. El significado es la conformidad del Estigmatizado del Alvernia con el Crucificado del Gólgota. En el símbolo aparece el brazo de Cristo que sube de izquierda a derecha y el de San Francisco que surge detrás, de derecha a izquierda. En ambas palmas se muestra una llaga y entre ellas se alza la cruz redentora. Este símbolo lo asumió el Papa Clemente XIV en su escudo (1769-1774). En el diseño de este escudo, la cruz se flordelisó (se adornó con flores de lis los extremos de los brazos), para hacer referencia a la cruz del escudo de armas de la familia Muñoz.

El báculo. Insignia episcopal que representa el cayado del Buen Pastor. El mango curvo o parte superior también se le llama cayado o voluta, está orientada hacia el lado derecho. Tres días antes de que se anunciara el nombramiento de Obispo de Mons. Juan Manuel, el Santo Padre en la homilía matutina de la Casa de Santa Marta señalaba que el pastor, en el día de su ordenación, tanto sacerdotal como episcopal, es ungido con el Santo Óleo que le capacita para que con ternura este en contacto con su pueblo.

Lema: “Les doy mi paz”

En la parte inferior del escudo aparece en un listón en argent (plata) el Lema Episcopal “LES DOY MI PAZ” con letras esmaltadas en sable. Frase tomada del Evangelio del discípulo amado (Jn. 14, 27) “Les dejo la paz, les doy mi paz. La paz que yo les doy no es como la que da el mundo. Que no haya en ustedes angustia ni miedo”.

MONSEÑOR ENGELBERTO POLINO SÁNCHEZ

Escudo

El escudo está divido en varios cuarteles. En el cuartel superior izquierdo, se sobrepuso la Imagen del Señor de la Ascención de Teuchitlán, Jalisco, lugar de origen del obispo. Teuchitlán, se deriva de la voz Teotzitlán o Teuzitlán que se interpreta como “lugar dedicado a la divinidad”, entre otras dos acepciones.

El cuartel derecho, se dedicó a la Vigen María. El escudo evoca un Monograma Mariano compuesto por la letra M, que simboliza María. También, se observa otro símbolo asociado a la Madre de Dios, la estrella. Suele ser una estrella de ocho puntas aunque otras veces sea de cinco o seis puntas. Es considerada como Estrella matutina, Estrella de la mañana, Estrella del mar o Lucero del alba.

 

En el centro se colocó una imagen en relación a su lema Episcopal: “Y levantándose, lo sirvió”; haciendo alusión al obispo postrándose ante Cristo, para ponerse a su servicio.

El cuartel inferior está dedicado al sitio arqueológico ubicado en el municipio de Teuchitlán, Jalisco, denominado “Guachimontones”. De acuerdo con el misticismo de los primeros pobladores de Teuchitlán, en el escudo se observa, una pirámide circular y un antiguo sacerdote prehispánico elevándose sobre un poste para la realización de un ritual.

Finalmente, el escudo se completa con la Cruz alta y el báculo, símbolo del ministerio del obispo.

Lema: “Y levantándose, lo sirvió”

Escogió ese lema, porque a pesar de su pequeñez, siempre se ha considerado un servidor de Cristo a través de sus hermanos. Además, esta frase fue también su lema cuando recibió el oden sacerdotal.

MONSEÑOR HÉCTOR LÓPEZ ALVARADO

Escudo

Este escudo es de forma calíz, sobrepuesto a una cruz en oro.  El campo es partido. El lado izquierdo está cortado en dos cuarteles, los cuales hacen referencia al origen.

El cuartel superior, sobre esmalte de oro, un par de lobos en sable (negro),  elemento heráldico del apellido López (patronímico de Lope, que proviene de lupo, en latín lupus: lobo), y una flor de lis en gules (rojo), elemento del escudo de armas del apellido Alvarado.

En el cuartel inferior, sobre esmalte azur (azul), color asignado a la devoción Mariana, el corazón traspasado de la Virgen María (cfr. Lc 2, 35), que alude a la arraigada devoción a Nuestra Señora de los Dolores que se venera en el poblado de Teocaltiche, Jalisco, lugar del origen familiar del obispo.

El cuartel derecho está dedicado a la misión. Sobre esmalte gules (rojo), aludiendo la fortaleza (tanto el don del Espíritu Santo, como aquella que llevó a los mártires a derramar su sangre), un timón de barco, que hace referencia al lema “Duc in altum”. El timón representa el mando o guía, (duc, ducere: conducir) e indica la misión del obispo en la Iglesia. Sobre este elemento un paloma, signo del Espíritu Santo, que es quien lleva el timón de la Iglesia.

Lema: “Duc in altum”

Debajo del escudo, un listón con el Lema Episcopal: “Duc in altum”  (Lc 5, 4). “Lleva (guía) hacia lo profundo”. Es la orden que da Jesús a Simón, y por cuya obediencia se sucitará, no solo el asombro, sino la vocaión de los primero discípulos. Es un imperativo que pide la confianza en la Palabra del Señor para llevar adelante la misión que Él mismo da. En este versículo se inspiró San Juan Pablo II para invitar a la Iglesia a entrar con confianza en el tercer milenio (cfr. Novo millenio ineunte n. 1).

Esta frase inspiró al obispo como lema de su ministerio cuando fue ordenado presbítero. Ahora, ante la nueva encomienda que le hace el Señor, quiere retomar esta invitación a la obediencia confiada a la palabra de Jesús.

 

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