Escogidos de entre los hombres por el Señor, para servir a sus hermanos

Solemnidad y júbilo por la Consagración Episcopal de tres nuevos Obispos

                  Rebeca Ortega Camacho

Fotos: Luis Daniel Tadeo Velázquez/  Equipo de ArquiMedios.

El sábado 21 de abril, dentro del Tiempo Pascual, la Iglesia de Guadalajara se congratuló por la Consagración Episcopal de los Monseñores: Juan Manuel Muñoz Curiel, OFM; Engelberto Polino Sánchez y Héctor López Alvarado, nuevos Obispos Auxiliares de esta Arquidiócesis.

Desde muy temprano, Sacerdotes, Religiosos, Religiosas, familiares y amigos de los Obispos Electos arribaron a la asamblea principal del Santuario de los Mártires de Cristo, obra en construcción, ubicado en la cima del Cerro del Tesoro. En el interior se vislumbró varias mantas de felicitación y agradecimiento por su labor pastoral, dedicadas a Monseñor Héctor López, Monseñor Polino Sánchez y Juan Manuel Muñoz. Además, algunos familiares y miembros de las comunidades parroquiales presentes, portaron camisetas, globos o un distintivo, con el objetivo de identificar su procedencia y manifestar su apoyo.

Históricamente, es la primera vez que en Guadalajara se consagraron simultáneamente a tres Obispos Auxiliares. Para la magna ceremonia, el recinto fue cuidadosamente arreglado con flores y cirios en el Presbiterio; el Altar fue revestido con un mantel blanco y al fondo un Cristo, custodiado por las reliquias de los Santos y Beatos Mártires mexicanos. Además, minutos antes de iniciar la Solemne Celebración Eucarística, arribó la Imagen de la Patrona de la Arquidiócesis, la Virgen de Zapopan.

En punto de las 11 horas, la Santa Misa dio inicio entre acordes musicales. La procesión fue encabezada por el Cardenal José Francisco Robles Ortega, Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y Arzobispo de Guadalajara. Acompañaron como Concelebrantes al Arzobispo Metropolitano, el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, Arzobispo Emérito de Guadalajara; Monseñor Dagoberto Campos Salas en representación del Nuncio Apostólico en México, Mons. Franco Coppola; Monseñor Javier Navarro Rodríguez, Obispo de Zamora; y más de 30 Obispos provenientes de diferentes Diócesis del país; y también estuvieron presentes, aproximadamente 300 presbíteros.

Muerte y Resurrección               

La alegría por la Consagración Episcopal de los tres nuevos Obispos Auxiliares para la Arquidiócesis de Guadalajara, fue eclipsada por la trágica muerte del Presbítero Juan Miguel Contreras García, sacerdote de 32 años, quien fue asesinado el viernes 20 de abril en la notaría de la Parroquia de San Pío de Pieltrecina, Hacienda de Santa Fe, Tlajomulco de Zúñiga, donde se desempeñaba como Vicario Parroquial.

Al comenzar la Eucaristía, el Cardenal Francisco Robles primero agradeció a los Arzobispos y Obispos por su “fraternal presencia en este acontecimiento especial”. Después, señaló: “Estamos reunidos para celebrar el Misterio Pascual de Nuestro Señor Jesucristo; para celebrar la vida que Jesucristo Nuestro Señor da a su Iglesia con nuevos Pastores, esto nos asegura el cumplimiento de su promesa: ‘Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo’(Mt 28,20).

“Celebramos el gozo de la presencia del que venció a la muerte y vive para siempre en el Misterio Pascual, que tiene como culmen la Resurrección y la Vida. Cristo Nuestro Señor murió, por el camino de la muerte alcanzó el triunfo de la Resurrección. Este misterio de la muerte y de la Resurrección no lo podemos separar de nuestra vida cristiana.

“Por eso, como Iglesia de Guadalajara lamentamos la trágica muerte de un querido hermano sacerdote. Joven sacerdote, de 32 años, que estaba por concluir sus dos años de ordenado. Hizo sus Ejercicios Espirituales esta semana, llegó a su parroquia para retomar su servicio, y estando en su oficina, dispuesto a servir, sin mediar palabra, sin mediar reclamo, llega un sujeto que no sabemos quién es y lo mata, lo asesina; injusta y cobardemente.

“El Padre Juan Miguel Contreras García, lo queremos tener presente en la celebración Pascual de Nuestro Señor Jesucristo. Él ya participó de la muerte de Jesucristo, que por su infinita Misericordia se vea purificado y libre de pecado y sea invitado al banquete eterno.

“También queremos encomendar esta situación que vive nuestra patria, es alarmante la cultura de desprecio por la vida. Tenemos que reflexionar, pedir para que recuperemos el valor de la dignidad de la vida humana. Tenemos que encomendar a nuestras autoridades, que desgraciadamente, hay que reconocer que sus esquemas de seguridad han resultado fallidos. No lo digo solamente por este hermano sacerdote, lo digo por tantas vidas que son injustamente cegadas y tristemente permanecen en la mayoría de los casos impunes. ¡Queremos claridad, esperamos justicia!”, dijo el Arzobispo Metropolitano.

Pastores de la Iglesia de Dios

Después de la proclamación del Evangelio, se cantó el “Veni, Creator, Spiritus” (“Ven, Espíritu Santo”), interpretado por el coro conformado por la Schola Cantorum del Seminario de Señor San José y la Escuela de Música Sacra de Guadalajara; con esta oración, dio comienzo el Rito de Ordenación Episcopal. Posteriormente, los Obispos Electos fueron presentados ante el Cardenal Francisco Robles. Cada uno de los elegidos estuvo acompañado por dos presbíteros, quienes hicieron la petición de ordenación y dieron lectura al nombramiento dado por el Papa Francisco.

Revestido con una casulla color blanco, Monseñor Juan Manuel Muñoz, OFM, fue acompañado por el Pbro. Fr. Ángel Gabino Gutiérrez Martínez, OFM, Ministro Provincial y el señor Cura Adolfo Barajas, párroco de Santa Teresita del Niño Jesús; Mons. Engelberto Polino, eligió al Pbro. Eduardo Delfino Mendoza Medina y al señor Cura Luis Enrique Silva Álvarez; y Mons. Héctor López estuvo acompañado por su hermano sacerdote, Fray Jaime Antonio López Alvarado, OCD (Orden de los Carmelitas Descalzos) y el Pbro. Mario Pieracci, Sacerdote Diocesano de Roma; ambos portaron un ornamento color dorado.

Acto seguido, el Arzobispo de Guadalajara pregonó su homilía. Destacó las virtudes de un obispo, su misión en la Iglesia y recordó que los primeros doce Apóstoles de Jesucristo, fueron encomendados para predicar el Evangelio por todo el mundo, para santificar a todos los pueblos y reunirlos en un sólo rebaño. Este mandado continúa a través de los años; los Apóstoles designaron hombres para perpetuar “este ministerio tan importante que permanece y se acrecienta en nuestros días, la obra del Salvador.

“En la persona del obispo donde hay un presbiterio, está presente entre ustedes el mismo Jesucristo, Señor y Pontífice Eterno. Él es quien por medio del obispo anuncia el Evangelio y ofrece a los creyentes los Sacramentos de la Fe. Él es quien por medio del ministerio paternal del obispo agrega nuevos miembros a la Iglesia, su cuerpo. Él es quien valiéndose de la predicación y solicitud pastoral del obispo, los lleva a ustedes, a través del peregrinar terreno a la felicidad eterna.

“Les invito, hermanos y hermanas, a que reciban con gran alegría y acción de Gracias a nuestros hermanos Obispos Auxiliares. Nosotros los obispos aquí presentes, por la imposición de las manos, los vamos a agregar a nuestro Orden Episcopal. Ustedes, deben de honrarlos como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.

“A ellos se les ha confiado dar testimonio del Evangelio y administrar la vida del espíritu y de la santidad. Recuerden las palabras de Cristo a los Apóstoles: ‘El que a ustedes escucha, Me escucha a Mí, y el que a ustedes rechaza, Me rechaza a Mí; y el que Me rechaza a Mí, rechaza al que Me envió’ (Lc. 10, 13-16).

“Y ustedes, queridos hermanos obispos elegidos por el Señor; recuerden que han sido escogidos de entre los hombres y puestos al servicio de ellos en las cosas de Dios. El Episcopado es un servicio, no un honor; por ello el obispo debe ante todo vivir para los fieles y no solamente recibir. Proclamen la Palabra de Dios en toda ocasión; exhorten con toda paciencia y deseos de enseñar; en la oración y en el sacrificio Eucarístico pidan abundancia y diversidad de Gracias, para que el pueblo que se les ha encomendado participe en la plenitud de Cristo. Cuiden y dirijan a la Iglesia que se les confía y sean fieles administradores de los misterios de Cristo.

“Elegidos por el Padre para el cuidado de su familia, tengan siempre ante sus ojos al Buen Pastor, que conoce a sus ovejas y es conocido por ellas; y no dudó en dar su vida por el rebaño. Hablen con amor de padre y hermano al que Dios pone bajo su cuidado, especialmente a los presbíteros y diáconos, nuestros colaboradores en el Ministerio sagrado; a los pobres, a los débiles, a los que  no tienen hogar y a los migrantes. Exhorten a los fieles a colaborar con ustedes en la obra apostólica; y procuren siempre atenderlos y escucharlos. De aquellos que aún no están incorporados al rebaño de Cristo, cuiden sin desmayo, porque ellos también les han sido encomendados. No olviden que forman parte del Colegio Episcopal, en el seno de la Iglesia Católica.

“Mi solicitud pastoral es que vayan a todas las comunidades cristianas, dispuestos siempre a acudir en ayuda de los más necesitados. Cuiden pues, de todo el rebaño a cuyo servicio los pone el Espíritu Santo, como pastores de la Iglesia de Dios”, concluyó el Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Rito de Consagración Episcopal

Al finalizar la homilía, los Obispos Electos, fueron examinados y respondieron en voz alta a las preguntas que realizó el Arzobispo celebrante. Después, Mons. Juan Manuel Muñoz, OFM; Mons. Engelberto Polino y Mons. Héctor López se postraron en el suelo, en señal de humildad y de súplica; y a una sola voz se proclamó a la “Letanía de los Santos”.

Posteriormente, los elegidos se levantaron y se acercaron al Obispo ordenante principal y se pusieron de rodillas frente a él. El Cardenal Francisco Robles impuso sus manos sobre la cabeza de cada uno de los nuevos obispos y acto seguido, el mismo rito lo realizaron todos los demás obispos presentes.

Después de la imposición de las manos, se realizó la imposición del Libro de los Evangelios, (rito que consistió en imponer, abierto, el Libro de los Evangelios sobre la cabeza de los elegidos; dos diáconos, uno a la derecha y otro a la izquierda del elegido, sostuvieron el Libro hasta que finalizó la Plegaria de Ordenación). Con las manos extendidas el Arzobispo de Guadalajara y los demás obispos concelebrantes, con las manos extendidas, pronunciaron la Plegaria de Ordenación.

Al concluir, la Plegaria de Ordenación, los diáconos retiraron el Libro de los Evangelios que sostenían sobre la cabeza de cada ordenado. Después, el consagrante principal ungió la cabeza de cada uno de los nuevos obispos con el Sagrado Crisma y dijo: “Dios Todopoderoso que te ha hecho partícipe del sumo sacerdocio en Cristo, derrame sobre ti el bálsamo de la unción santa y con su bendición haga fecundo tu ministerio”. Finalmente, les entregó el Libro de los Evangelios y las insignias Episcopales: el anillo, signo de fidelidad a la Iglesia, esposa santa de Dios; la mitra, signo de santidad y el báculo, signo del ministerio pastoral. Cada insignia, fue realizada especialmente para ellos; y porta su Escudo Episcopal y/o lema que escogieron, que identifica su Ministerio Episcopal.

El momento culmen fue cuando, toda la asamblea se puso de pie y entre aplausos, el Cardenal Francisco Robles, invitó a los Monseñores: Juan Manuel Muñoz, Engelberto Polino y Héctor López, nuevos Obispos Auxiliares a sentarse a la Cátedra. Finalmente, los recién Consagrados Obispos, dejando el báculo, se levantaron y recibieron del Arzobispo Metropolitano y de todos sus hermanos obispos, el abrazo de paz; asimismo, se acercaron algunos familiares de los nuevos Obispos para felicitarlos.

Agradecimientos

La Solemne Eucaristía culminó con un agradecimiento especial al Papa Francisco por fijarse en la Iglesia de Guadalajara y nombrar tres nuevos Obispos Auxiliares (nombramiento que se dio a conocer el 2 de febrero de 2018). “Así como hemos agradecido y seguiremos agradeciendo a Dios Nuestro Padre, el regalo de nuestros hermanos Obispos Auxiliares, quisiera que le mandáramos un cariñoso y filial saludo a nuestro querido Papa Francisco. Está entre nosotros Monseñor Dagoberto Campos, en representación del señor Nuncio, y por medio de él, le quisiéramos hacer llegar al Pontífice nuestro agradecimiento y la reiteración de nuestra filial obediencia a su ministerio, a su persona, como sucesor de Pedro. Oremos por el Papa, que vela por todas las Iglesias; y en ese velar, en ese preocuparse por todas las Iglesias, hoy, ha visto por nuestra Iglesia de Guadalajara, estamos muy agradecidos”, señaló el Cardenal Francisco Robles Ortega.

Finalmente, los tres nuevos Obispos Auxiliares de esta Arquidiócesis, recorrieron el reciento para saludar y agradecer los presentes. Las muestras de cariño no se hicieron esperar, y los asistentes les dieron abrazos, se pronunciaron porras y algunas lágrimas de felicidades se hicieron notorias; mientras que los tres Monseñores impartían bendiciones a todos a su paso.

Después de la Santa Misa, los Arzobispos, Obispos y familiares de los recién Consagrados, participaron de un banquete para festejar la Ordenación Episcopal de Monseñor Juan Manuel Muñoz, OFM, Monseñor Engelberto Polino y Monseñor Héctor López, Obispos Auxiliares de la Arquidiócesis de Guadalajara.

Para la seguridad de los más de ocho mil fieles que se dieron cita en el Santuario de los Mártires de Cristo, se contó con el apoyo de autoridades civiles estatales como la Secretaría de Movilidad, la Fiscalía General, Protección Civil, Cruz Roja; además de dependencias de Tlaquepaque como Seguridad Ciudadana, Protección Civil y Servicios Médicos Municipales, entre otras; no se reportó ningún percance.

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