Necesidad de planear

Pbro. José Marcos Castellón Pérez

 Los seres humanos organizamos nuestra vida a través de planes; desde el ama de casa, cuando va hacer la comida, hasta las empresas y los gobiernos, en cualquiera de sus actividades, ejecutan planes, aunque no siempre sea de forma consciente y con herramientas científicas. El plan siempre responde a tres grandes preguntas: ¿Dónde estamos? ¿A dónde queremos llegar? ¿Cómo podemos llegar? En el fondo, el plan responde a las expectativas, esperanzas y sueños que todas las personas tenemos de mejorar una situación particular.

Un plan es un instrumento de desarrollo que tiene como finalidad canalizar todos los recursos humanos, espirituales y materiales a la realización de unas metas prefijadas, que tienden a un fin. A través del plan podemos anticipar el futuro que deseamos, forjándolo ya desde el presente, responsablemente; haciéndonos protagonistas de nuestra historia. Con el plan se comienza hacer hoy la realidad que se quiere para el mañana.

El plan se realiza por medio de una metodología para que lo planeado verdaderamente se realice, sea eficiente y eficaz; es decir, que no se quede sólo en el papel sino que se haga vida. La planeación se ha desarrollado sobre todo en el ámbito social para responder a los problemas que se presentan en la vida ordinaria, o para generar un nuevo modo de enfrentar las necesidades, incluso para dar dirección intencional a la historia. Se ha de distinguir entre plan y planificación. El plan recoge de forma metódica y sistemática toda la acción de planificación. La planificación es una serie de técnicas de organización que lleva a la optimización de recursos en la consecución de unos fines.

La planificación, como técnica de organización y utilización de recursos, puede aplicarse a cualquier actividad humana, mediante la cual un individuo o un grupo quiere alcanzar algunos objetivos. Por lo tanto, siempre responderá a las preguntas ya mencionadas: ¿Dónde? ¿A dónde? ¿Cómo?

Toda planificación tendrá como estructura básica, a fin de responder estas preguntas:

+ Análisis de la realidad o diagnóstico: ¿Dónde estamos? ¿Cuáles son nuestras necesidades reales y nuestros problemas?

+ Elección de prioridades: ¿Qué problema es el más urgente y oportuno resolver?

+ Determinación de objetivos: ¿Qué realidad utópica (fin deseado) pretendemos en la que se vea superado el problema o satisfecha la necesidad más urgente?

+ Elección de medios e instrumentos: ¿Qué recursos humanos y materiales tenemos para alcanzar nuestros objetivos? ¿Cómo conjugar los recursos con el tiempo que generen actitudes personales o en los miembros del grupo?

+ Acciones concretas que lleven a los objetivos: ¿Qué acciones vamos a realizar que nos lleven a conseguir el objetivo planteado? ¿Cómo hacer que nuestras actividades generen un proceso y no estén desvinculadas de lo que pretendemos a largo, mediano y corto plazo?

Esta estructura básica de la planificación manifiesta que se trata siempre de un proceso, porque es algo dinámico, una serie de actividades pensadas y realizadas de forma ascendente para la consecución de un objetivo o un fin predeterminado.

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