“Cri-Cri”

Sergio Padilla Moreno

Mañana es un día peculiar: festejaremos a las niñas y los niños, así como a todos los que queremos “hacernos como niños”, según la rica espiritualidad de Santa Teresita del Niño Jesús, religiosa francesa quien en una vida de tan solo 24 años se dejó llevar por Dios hasta la más auténtica y profunda santidad. Su vida sencilla fue una vuelta al Evangelio en su pureza más radical, haciendo viva la invitación de Jesús: ” Si no os hacéis como niños no entraréis en el reino de los Cielos”. (Mateo 18,3). Así pues, recordar a Teresita, en vísperas del día en que se celebra la niñez, es buena ocasión para dejar salir -o recuperar- al niño o niña que llevamos dentro gracias a la música del maestro Francisco Gabilondo Soler, “Cri-Cri”.

Permítanme compartir algo personal: cuando tenía cinco años, mis padres me regalaron una colección de discos con sus canciones y todavía recuerdo las horas de gozosa escucha, donde me formé –como muchos otros los hicieron- en los ricos valores musicales que generosa y magistralmente nos dejó el compositor veracruzano.

Francisco Gabilondo Soler nació en Orizaba, Veracruz el 6 de octubre de 1907. En su juventud tuvo un significativo encuentro con Agustín Lara que sería decisivo para su orientación a la música. A lo largo de su vida compuso 210 piezas, y de ellas grabó en estudio 116. En “Cri-Cri” destacó su inspiración, sentido musical y variedad de estilos, ya que lo mismo compuso tangos (Che araña), danzones (Cocuyito playero, Negrito sandía, La negrita Cucurumbé), valses (Vals del rey), blues (el Ropavejero), o hasta el ritmo español de la jota (Jota de la jota), por mencionar algunos de los muchos estilos en que compuso. No podemos olvidar canciones inolvidables para muchas generaciones como La orquesta de animales, El chorrito, la marcha de las canicas, El ratón vaquero, Caminito de la escuela, El rey de chocolate, El ropero, etcétera. Hay que mencionar, además, que la calidad e inspiración de las letras de sus canciones merecen una consideración aparte, dada la riqueza imaginativa y poética que hay en muchas de ellas.

Existe una muy buena recuperación documental de la obra de “Cri-Cri” (quien falleció el 14 de diciembre de 1990) en el libro “Canciones completas de Francisco Gabilondo Soler Cri-Cri”, con prólogo de José de la Colina y comentarios de varios autores, editado por Ibcon en 1999. Un gran número de sus canciones se pueden conseguir en disco compacto en colecciones muy completas, así como en accesos abiertos en las redes sociales. Esperamos, también, que los valores musicales y estéticos en los que crecimos varias generaciones, gracias a “Cri-Cri”, no se pierdan ante los embates de la música comercial y de criterio desechable en la que estamos inmersos.

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Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=rrTOTape-MI&list=PLosYUUjF5bls-YmS809pQvoXDUzeDdTjA

 

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