Héctor Jiménez ¡Maestro emérito del ITESO!

Sergio Padilla Moreno

El próximo martes 15 de mayo, en el marco de los festejos por el Día del Maestro, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), le otorgará a Héctor Jiménez el reconocimiento como Profesor Emérito de esta Universidad, razón por la cual quiero dedicarle la columna de hoy, con la convicción de que la vocación docente implica todo un ars cordis, es decir, un arte que se configura, se alimenta y surge, fundamentalmente, del corazón.  Tengo el honor de conocer al profesor Héctor desde hace pocos años, pero durante ellos he sido testigo muy cercano de su calidad humana, pasión por la enseñanza, así como su amor y compromiso por sus estudiantes. En el testimonio que presenté para apoyar su postulación al reconocimiento como Profesor Emérito escribí: “Algo muy importante a destacar es la capacidad e interés de Héctor para acompañar los procesos de alumnas y alumnos que se acercan a él en busca de ayuda personal. La materia de Desarrollo de la autoestima ha sido fundamental para que muchas y muchos jóvenes obtengan elementos y herramientas para replantear el sentido de su vida y aprendan a valorarse a sí mismos.”

Igualmente, añadía en mi testimonio: “Por la amistad que ahora me une a Héctor puedo dar razón de que es un hombre de fe, que recurre constantemente a la oración y al discernimiento, además de que está en búsqueda permanente de formación continua; de aquí que entienda su profesión docente como una oportunidad de trabajar con las y los estudiantes por construir una comunidad más justa, más solidaria y más humana. Por todo esto me atrevo a afirmar que Héctor encarna y actualiza las Orientaciones Fundamentales del ITESO, por lo que otorgarle la distinción como profesor emérito es una manera no solamente de reconocer su desempeño, sino para proponerlo como modelo de lo que implica ser un académico de esta institución.” Sin temor a equivocarme, considero que en Héctor están presentes muchos de los rasgos que el Papa Francisco ha destacado en su más reciente exhortación apostólica Gaudete et exultate, “sobre el llamado a la santidad en el mundo actual”: un hombre que vive las bienaventuranzas y la caridad en todas sus expresiones, además de poner en el centro de su vida la oración, el discernimiento, la alegría, la paciencia y la mansedumbre. Todo ello sin negar que Héctor ha tenido experiencias muy profundas de la cruz y que ha bebido el amargo cáliz de los difíciles momentos que ha tenido que enfrentar en su vida.

Propongo que, en homenaje a Héctor, resuene el hermoso motete Exsultate, jubilate de Wolfgang Amadeus Mozart, pues su vida y trabajo es una buena y esperanzadora noticia para nuestro mundo.

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Mozart – Exsultate, jubilate – Lucy Crowe – BBC Proms 2016

https://www.youtube.com/watch?v=P_Qq4tphOgE

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