Ejemplo de vida. Celebran 80 años de casados

Rebeca Ortega Camacho

María del Rosario Estévez y Luis Bernabé contrajeron matrimonio en 1938. Toda una vida después, con 95 y 99 años respectivamente, disfrutan juntos el cariño de los suyos en su hogar, ubicado en Guadalajara, Jalisco.

Luis Bernabé nació el 25 de agosto de 1918 y María del Rosario Estévez el 12 de agosto de 1922, ambos son originarios de San Andrés Ixtlán, localidad ubicada en el municipio de Gómez Farías al sur de Jalisco, provenientes de familias numerosas (diez hermanos cada uno) y fervientemente católicas.

“Mi papá la conoció muy chiquita a mi mamá. Mi abuelito- paterno- le decía a mi papá, ‘esa va a ser mi nuera’. Mi mamá cuenta que en ese tiempo, hubo un pleito e hirieron a mi papá y lo llevaron cerquitas de su casa; una tía iba a visitarlo y la llevaba, estaba chiquita, así se conocieron; desde entonces le gustó a mi papá… Platicaban por cartitas y mi tía le decía, ‘háztelo novio’. Mi papá fue su primer y único novio”, relató su hija Josefina.

La primera propuesta de matrimonio se la hizo Luis a María cuando ella tenía sólo 13 años. Por su edad temprana, ella no aceptó; sin embargo, dos años después, el pretendiente regresó para pedir la mano de María del Rosario y ella aceptó. “Sin conocerlo, – pues nunca platicaron personalmente, sólo por cartas- pero gracias a Dios me fue muy bien, dice mi mamá. Mi papá es un buen marido; todavía se quieren mucho, se buscan mucho y viven felices”.

Así, el 1° de Mayo de 1938 en la Parroquia de San Andrés, en su pueblo natal, contrajeron nupcias, él tenía 19 años y ella 16; en una ceremonia donde no hubo un lujoso traje de novia o un gran banquete; pero con la bendición de Dios comenzaron una familia. Procrearon 12 hijos: José, Josefina, Consuelo, Berta, Marta, Luis, Samuel, Humberto, Delia, Ester, Laura Lorena y Norma, a la fecha, todos viven.

Dedicado al campo, don Luis, procuró que nunca faltara nada a su esposa e hijos. De joven – dicen sus hijas – le gustaba cantar, la música de mariachi y jinetear. Al respecto de su gusto por el canto, las entrevistadas, destacaron que cantaba muy bien y frecuentemente le llevaba serenata a su mamá, cuando la estaba enamorando. “Nunca me arrepentí de haberme casado. Cuando me casé con tu papá, él me sacaba a pasear…”, dice Josefina que su mamá le comentó, y añadió, “mi papá nunca fue celoso, ni ella celoso con él”.

En busca de un mejor futuro, la familia Bernabé Estévez emigró a la ciudad de Guadalajara, aproximadamente en 1960 y don Luis comenzó a trabajar en una fábrica de aceites, donde permaneció por más de 30 años. “Mi mamá estuvo dedicada al hogar y mi papá trabajaba en una fábrica de aceites. En el pueblo trabajaba en el campo, en la madera, en lo que había; pero en el pueblito no había muchas fuentes de trabajo. Tenía muchos hijos, pero siempre trabajó mucho, mucho para sacarnos adelante”, dijo la entrevistada.

Buenos padres

Los 12 hijos del matrimonio de María del Rosario “Chayito” y Luis, tienen en sus padres un ejemplo de vida: como personas devotas, esposos fieles y entregados, y como padres. La mayor de las hijas mujeres, Josefina, junto con otras hermanas cuidan directamente a sus papás; pero todos ayudan de alguna u otra manera para que estén bien atendidos y nos les falte nada.

“Todo lo que ellos nos dieron fue mucho y no hallamos como nosotros también darles todo, para que estén satisfechos. Ellos nos dieron mucho y todavía están aquí para darnos buenos consejos. Han sido unos padres ejemplares; nos dan mucho amor, nos respetaron, nos educaron muy bien, con buenos valores. Mi papá siempre nos dice: ‘hijos hay que pedirle a Dios y estar con Dios, hay que portarnos bien’. Nos enseñaron a darnos cariño, respetarnos, los grandes a los chicos y los chicos a los grandes; aquí nadie se falta al respeto. Mi papá desde pequeños nos decía: ‘son hermanos, en vez de pelearse se deben cuidar y querer’; esas palabras siempre y ahora que está así – delicado de salud -, más nos lo recalca, el amor.

“También, toda la familia de mi mamá tiene muchos valores, son muy buenos católicos. No pasa el día sin que hagamos oración, recemos el Rosario y vayamos a Misa. A ellos (sus papás) les traen la comunión y viene el Padre y los unge con los Santos Óleos, para que estén listos.

“Batallaron, pero ahí están. Le doy gracias a Dios que nos dio unos padres ejemplares, buenos; y todos mis hermanos cuidan de su familia con amor. Mi papá siempre decía, a una mujer no se le golpea ni se le falta al respeto, ni ella a ti, ni tú a ella. Ahí está el secreto, respetarse uno al otro, tener buena comunicación y no ser celoso”, compartió la entrevistada, los consejos que les ha dado don Luis en su vida.

El secreto de la felicidad

Con su ejemplo, ratifican la indisolubilidad del matrimonio, pero ¿cuál es el secreto para mantener tanto tiempo una relación de esposos y que aún sigan mostrándose amor uno por el otro?, preguntamos a la señora Chayito y contestó: “Vivir sanamente, que se quiera uno, que se comprenda uno. No hay pleitos, nada, vivimos contentos, felices” y añadió su sentir por su LXXX Aniversario de Bodas, “estoy feliz, contenta, porque estoy con mi esposo y rodeada de mis hijos”.

Su felicidad está enmarcada por la alegría y cuidado que les brinda su familia. Actualmente, Luis y María tienen 32 nietos, 44 bisnietos y 1 tataranieto.

Norma y Josefina Bernabé, compartieron los memorables momentos de sus anteriores celebraciones. Grandes fiestas en las que convivió toda la familia y amigos de los esposos. En 1988 festejaron sus “Bodas de Oro”, para la ocasión se realizó la Celebración Eucarística en la Parroquia de Jesús Maestro y después, se organizó una gran fiesta. Diez años después, también festejaron su 60° Aniversario y renovaron sus votos frente al Altar. En 2008, la fecha no pasó desapercibida y se organizó un festejo por sus 70 años de matrimonio. Llegó el 2013 y con gran alegría se organizó la celebración de sus “Bodas de Brillantes” y una vez más se echó la casa por la ventana. Las últimas dos celebración se llevaron a cabo en su pueblo natal, San Andrés Ixtlán; además, la Santa Misa fue presidida por el Presbítero José Alberto Estévez Chávez, sobrino del matrimonio.

El pasado martes 1° de Mayo, se realizó un pequeño festejo, una comida para la familia cercana, porque don Luis y Chayito han tenido algunas recaídas en su estado de salud; sin embargo, esperan que Dios les conceda, que su papá se recupere y llegue estable a su centenario de vida, que cumplirá el próximo 26 de agosto.

El ejemplo arrastra y su testimonio ha contribuido a que los matrimonios que han formado sus hijos sean sólidos; por ejemplo, en diciembre de este año, el hijo más grande cumplirá 50 años de casado y el que le sigue, 40 años.

El Sacramento del Matrimonio

El número 1601 del Catecismo de la Iglesia Católica señala: “La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Nuestro Señor a la dignidad de Sacramento entre bautizados” (Can. 1055, §1).

“El matrimonio es para siempre. No, como dicen algunos, mientras dure el amor. Es para siempre. Si no, es mejor que no te cases. ¡O para siempre o nada!”, Papa Francisco (Audiencia General, 21/06/2017).

 

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