4 buenos hábitos que protegen el amor en el matrimonio

Querida Lupita:

Tenemos 7 años de casados y sentimos una especie de desaliento. Mi esposa y yo queremos hacer algo antes de que sea demasiado tarde. Nos estamos ofendiendo cada vez con más frecuencia y empezamos a desconfiar del otro. Definitivamente no queremos seguir así. ¿Nos puedes hacer algunas recomendaciones?

Mariana y Juan J.

A Mariana, Juan, y a todos los matrimonios:

Existen cuatro grandes vicios que los diferentes estudios sobre la relación conyugal, arrojan. Son actitudes que destruyen el amor y que predicen el fracaso: celos enfermizos, crítica constante, control y ausencia de Dios.

Mi recomendación para cultivar el amor e impedir que se estanque es practicar las virtudes opuestas a dichos vicios.

Los celos se manifiestan en palabras que humillan y descalifican al otro al mostrar desconfianza. Lo opuesto sería confiar. Muestra a tu cónyuge que confías en él (ella), usa palabras de afirmación y dile con frecuencia que quieres ser feliz a su lado, que pretendes llegar al final de la vida enamorado y que pondrás lo mejor de tu parte para que así sea.

La crítica constante envía un mensaje claro al otro: No eres valioso para mí. Debes hacer exactamente lo contrario. Háblale de sus cualidades, de la parte luminosa que reconoces en él. Tu mensaje le dará motivación para ser mejor y pronto verás resultados muy positivos. La crítica hunde, las palabras de afirmación y confianza, edifican.

El control implica asfixiar al otro con tu vigilancia constante. El otro no actuará éticamente porque tú lo vigilas. Lo hará porque está enamorado. No pretendas hacer todo a tu manera, cuando lo haces así pierdes atractivo, te muestras como mamá o como patrón. Esto no es lo que el otro necesita en su cónyuge. Entre esposos debe existir el acuerdo de respetar la libertad del otro, darle espacios, valorar sus decisiones. Comprender que sus amigos o aficiones son parte importantes en el desarrollo de su salud emocional.

La falta de Dios crea grandes confusiones. Es imperante en nuestros días volver a Dios. Orar por el otro es lo mejor que podemos hacer para alimentar nuestro amor. Acudan a un retiro espiritual, frecuenten los sacramentos, no falten a Misa cada domingo.

Dios quiere la unidad, satanás divide y destruye. ¡Vuélvete al Dios que renueva el amor con poder!

Lupita Venegas/Psicóloga

Facebook: lupitavenegas

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