Para vencer el poder del Demonio

El mal está presente en nuestra naturaleza humana desde el principio. El Demonio, representado en la serpiente, convenció a nuestros primeros padres para que cometieran el pecado de desobediencia. Este mal lo experimentamos en nuestra vida y en nuestro alrededor.

Sin embargo, al mismo tiempo que se hizo presente el mal, se anunció que un descendiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente, que vencería el mal. Este personaje es Jesucristo, que fue enviado por el Padre para destruir el mal, el pecado y la muerte. El problema es que no lo aceptamos en nuestra vida como debe ser. Pero no debe quedar duda de que el único que puede vencer el mal es Jesús, al que, por desgracia, por nuestra libertad mal orientada, podemos llegar a no aceptarlo. Él es el único que puede ayudarnos a vencer las fuerzas del mal en nuestra vida y en el mundo.

Cuando fuimos bautizados, nuestros padres y padrinos renunciaron al mal y al pecado en nombre de nosotros, y se adhirieron a la fe en Jesucristo. El bautizado es aquel que renuncia a abrazar las fuerzas del mal. Para vencer este mal que experimentamos en nuestra vida, es decir, la tendencia a mentir, a engañar, a ofender, a vengarnos, a destruir la vida de los demás, estamos llamados a vencerlo con el poder de Jesucristo, al que abrazamos por la fe el día de nuestro Bautismo.

Necesitamos dejar que el Señor esté presente en nuestra vida, que influya en ella y la inspire, con criterios, actitudes y acciones de bien. Darle espacio a Jesús, que el mal no se haga el señor de nuestra existencia, sino solo Él, que pasó por el mundo haciendo el bien.

Al hacernos sus discípulos y participarnos de su Espíritu en los sacramentos del Bautismo y la Confirmación, nos destina en el mundo para que vayamos haciendo siempre el bien, ayudados e inspirados por Él, buscando siempre la verdad, no la mentira; el perdón, no el rencor; el amor, nunca el odio; la justicia, nunca la injusticia; el respeto a la dignidad y a la vida de los demás, nunca hacerles daño.

Y si tenemos la desgracia de incurrir en el mal, el Señor nos dejó el sacramento de la Reconciliación, que es el sacramento del perdón, para salir pronto de una inercia negativa en nuestra vida. Si nos acercamos humildemente, y confesamos íntegramente nuestro mal, nos perdona y nos envía a que vayamos por la vida haciendo siempre el bien.

Para que el mal, por desgracia, se siga haciendo presente en el mundo, todos hemos puesto nuestra parte, para que se dañe la justicia. Somos corresponsables del mal que existe. Por eso, necesitamos practicar el bien contrario, ya que sólo así se vence el mal. Pongamos, pues, el bien que hace falta en el mundo.

About Yara Martínez González

Check Also

Agencia Reuters entrevista al Papa sobre la actualidad internacional

La crisis migratoria, el futuro de la Iglesia, la reforma vaticana, la cuestión de los …

El Sagrado Corazón de Jesús y la Familia

Lupita: Estoy profundamente triste. Mi esposa me ha pedido el divorcio y yo no quiero …

One comment

  1. “Lucifer domina en el mundo….en cada aire del Espirítu sobre el mundo solo hasta despues de un tiempo se comunica éste Espirítu…¿ Que aire es el que anda ahora y todavía NO se nos comunica al pueblo Católico ?
    Las ‘ Comunidades de Base’ del cardenal Jn Js Posadas O. q despues de haber hablado a los medios en los 90’s VS la mafia en Guadalajara fuera asesinado …¿ Q quedó de eso hoy en día ?
    Leo G./M.Gracias. QDB—Vie15Jun18ñ–

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *