#DesarrolloEspiritual: ¿Cultivo las semillas del Evangelio en mi vida?

Desarrollo Espiritual,

DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO,

Ciclo B, 17 de Junio de 2018.

¡CRECIENDO EN DIOS!

(¿Recibo, cuido y cultivo las semillas del Evangelio en mi vida?)

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano / Pbro. Sergio Arturo Gómez Martínez

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Ezequiel 17, 22-24: El Señor tomará un retoño pequeño y de él hará crecer un árbol grande y magnífico… con esto nos demuestra que humilla a los altos y eleva a los pequeños; seca a los lozanos y hace florecer a los secos… Con los pocos que le sean fieles hará obras grandes…

Salmo 91: Si somos agradecidos con Dios seguiremos floreciendo y dando frutos aún en la vejez…

2 Corintios 5, 6-10: La fe y la confianza nos mueven a agradarle a Dios, ya que Él nos juzgará sobre lo que hayamos hecho en esta vida…

Marcos 4, 26-34: Jesús nos habla del Reino de Dios con dos parábolas: 1) la semilla que un hombre siembra y “sin que él sepa cómo” germina y crece y la tierra, por sí sola, va produciendo su fruto… y 2) la semilla de mostaza que, aun siendo pequeña, produce un arbusto que crece hasta anidar pájaros… Jesús explica su mensaje con palabras muy sencillas… A pesar de que algunas veces no lo parezca, la Palabra de Dios dará sus frutos…

REFLEXIONEMOS:

Con frecuencia, hablando de conversión y crecimiento, somos impacientes con nosotros mismos, con los otros, con nuestro mundo y hasta con Dios… Pero el Señor es paciente con nosotros, nos da tiempo para madurar en nuestra fe; da a su Iglesia tiempo para crecer en la unidad y en el servicio; da al mundo tiempo para crecer en paz y justicia… Él es paciente con nosotros… y nos invita a ser pacientes en nuestros procesos…

La Palabra nos habla hoy de semillas o brotes pequeños que crecen hasta convertirse en arbustos o árboles grandes… Cuando leemos o escuchamos la Palabra de Dios se nos pueden “ocurrir” algunas buenas ideas para nuestro crecimiento y/o conversión… esas son las semillas (y/o los retoños) que el Señor va sembrando en nuestro corazón… Y necesitan un (paciente) proceso de crecimiento…

Hoy debemos reflexionar, ¿cómo vivo mis procesos? A veces, cuando venimos a Misa y escuchamos las lecturas, nos caen algunos veintes, nos damos cuenta de algunas cosas en las que debemos crecer y/o cambiar, ese momento es muy importante ya que me doy cuenta de que puedo crecer, luego, si permito ese crecimiento, daré frutos… ¿Qué hago con esas nuevas ideas? ¿Qué puertas se me abren? Estas nuevas semillas si son sembradas adecuadamente en mi vida harán surgir nuevas “plantas” que darán nuevas semillas, etc…  Y así vamos creciendo en la vida; como en ciclos…

Además de los cambios que yo acojo y decido impulsar en mí, están los que la vida me impone: las crisis propias de cada edad (niñez, adolescencia, vejez, etc.), los duelos por la muerte de nuestros seres queridos, las rupturas y separaciones… ¿Cómo puedo prepararme para vivir esos cambios que ya son previsibles? ¿Cuáles son las “semillas” que debo cultivar para estar preparado para cuando lleguen estos momentos duros? Recuerda que los momentos difíciles de la vida no son sólo dolorosos, sino también oportunidades de crecimiento y necesitamos valor para vivirlos… Crecer parece fácil, pero no lo es; implica que la semilla muera cada vez, como el grano de trigo…

Estos procesos me irán cambiando profundamente… Con el tiempo podemos convertirnos en “otras personas”, con más tallos, hojas y frutos… seremos más maduros, con mayores capacidades para la tolerancia, para valorar la vida y comprender en profundidad las situaciones personales y sociales… seremos más libres para amar, controlaremos mejor nuestros impulsos, me aceptaré amorosamente y seré más aceptante de los otros, tendré fortaleza ante las pruebas de la vida, etc…

Una vez que las semillas han germinado y producido un árbol grande, éste es capaz de proteger a los más débiles… Un signo de madurez humana y cristiana es el servicio comprometido… ¿He dejado que mis “árboles” se desarrollen hasta servir de puerto seguro para alguien más? ¿A quiénes protejo? ¿Por quiénes lucho?

Las buenas ideas surgen, aparentemente sin darnos cuenta, necesitamos confiar en Dios y dejarlas nacer… y crecer… y dar fruto… Este proceso es como un espiral… podemos seguir creciendo a otros niveles… Pidamos al Señor que estemos siempre abiertos a continuar sus proyectos en y para nuestras vidas…

TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

  1. Escribe una lista de “las semillas” que Dios ha sembrado en tu interior en lo que va de este año litúrgico…

¿Cuáles se están desarrollando sin que tú sepas cómo? ¿En qué lo notas?

¿Cuáles se han perdido sin siquiera sembrarlas? ¿Has perdido “veintes” por el camino?

¿Acudo frecuentemente a conversar con el Sembrador para que me explique en privado lo que no entiendo?

  1. ¿Te das cuenta que a veces somos como una semilla que tiene miedo de morir a sí misma para nacer y crecer como una árbol? Enumera, por escrito, esas situaciones…
  2. En tu oración de esta semana, pide al Sembrador más confianza en sus semillas, dile que no necesitas comprender los cómos, que te dé paciencia para respetar sus calendarios… coloca en sus manos cada una de las semillas de bien que están germinando y creciendo en tu interior y en tus comportamientos…

(Si esta ficha te ayuda, compártela).

JJSA – SAGM

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