Franco Corelli

Sergio Padilla Moreno

Siempre me ha llamado la extraña fascinación humana por contemplar y admirar a aquellos seres humanos capaces del alto desarrollo de sus potencialidades y habilidades, ya sea en el ámbito científico, cultural, deportivo o artístico. En este caso me refiero a los intérpretes y ejecutantes de música, quienes a fuerza de talento, constancia y disciplina llegan a dominar algún instrumento, o que desentrañan los secretos del canto llevándolo a dimensiones insospechadas; o bien, aquellos que llegan a adentrarse con maestría en los misterios de la dirección orquestal. No deja de ser sorprendente y apasionante ver a un músico llevar su arte a los difíciles terrenos de la perfección. En estos artistas hay ejemplos de perfección lograda con gran esfuerzo y constancia. Propongo que hoy conozcamos a uno de estos artistas: el tenor italiano Franco Corelli (1921-2003), uno de los más connotados cantantes de ópera del siglo XX.

Quizá muchos no sepan quién fue Corelli, ya que Plácido Domingo, Luciano Pavarotti o José Carreras, gozaron de un gran aparato de mercadotecnia y, sin quitarles méritos, son más conocidos; pero los invitaría a escuchar a Corelli y constaten, de propia experiencia, el enorme artista que fue. La grandeza de Franco Corelli radicó en que poseía una enorme capacidad vocal –fue un verdadero superdotado y atleta de la voz-, así como dominio de la técnica del canto.  Las personas que lo llegaron a escuchar en vivo, coinciden en la gran experiencia de haber sido testigos del enorme torrente de su voz, la fuerza de sus agudos, su gran musicalidad y una inigualable presencia escénica.

Franco Corelli es referencia obligada en óperas como Turandot, Tosca de Puccini; Aida, El Trovador y La Forza del Destino de Verdi; Payasos de Leoncavallo; Cavalleria Rusticana de Mascagni, Andrea Chénier de Giordano, etc. Cantó al lado de figuras como Maria Callas, Birgit Nilsson, y Ettore Bastianini, por mencionar solo algunos. Afortunadamente, existen gran cantidad de grabaciones de estudio y tomas en vivo de las funciones que cantó Corelli a lo largo de su carrera. A manera de recomendación destacaré las siguientes: Andrea Chénier de 1964, con la Ópera de Roma; El Trovador de 1962, tomado de una función en el festival de Salzburgo, bajo la batuta de Herbert Von Karajan; la grabación de estudio de Turandot de 1966, al lado de la soprano Birgit Nilsson y la Aida de Verdi en 1966, con la Nilsson y la dirección de Zubin Metha.

Otra buena noticia para los admiradores de este cantante es que en la página de Youtube, en Internet, hay varios registros de gran valor para acercarnos al magistral arte vocal y presencia interpretativa de Franco Corelli, un artista que, sin duda, fue tocado en su garganta por la mano de Dios.

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Franco Corelli – Nessun Dorma

https://www.youtube.com/watch?v=sE4EgIG0pew

 

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