¡Oh patria mía, tan bella y tan perdida!

Sergio Padilla Moreno

Parecía una fecha muy lejana, temida por muchos y esperanzadora para otros. Hoy los habitantes de este país habremos de participar en una de las jornadas electorales más complejas de los últimos tiempos. Es mucho lo que está en juego este día, pero más lo que se viene a partir de mañana, cuando en medio de la vorágine de los resultados de la elección, con los respectivos reclamos de los perdedores y los triunfalismos de los ganadores (¡así es la democracia!), nos despertemos y nos demos cuenta de que hay que ir a trabajar, a la escuela, y seguir nuestra vida familiar y social. Pero, sin duda, serán también tiempos confusos que reclaman la reconstrucción nacional, aunque con el alto riesgo de generar mayor confrontación y más rupturas del tejido social. Como lo dijo alguna vez Albert Camus, “si el mundo fuese claro no existiría el arte”, por lo que la música puede ser un vehículo para iluminar este momento que vivimos en México y generar esperanza para pensar en que sí podemos construir un futuro mejor. Propongo una obra musical para ello.

Cuando un joven Giuseppe Verdi estrenó su ópera Nabucco, en 1842, jamás se imaginó que el canto de los hebreos ante el cautiverio en Babilonia, conocido como Va, pensiero, sull’ali dorate (Vuela, pensamiento, en alas doradas), sería tomado por los italianos como un canto de libertad ante el dominio austriaco. Pero hay una frase en ese canto que me conmueve: Oh mia patria sì bella e perduta! (¡Oh patria mía, tan bella y tan perdida!), lo que me hace preguntar desde lo hondo cómo fue que nuestro bello y querido México se convirtió en lo que es hoy. Somos una patria dividida y confrontada, con la inmensa mayoría de personas en situaciones de pobreza, pero en un territorio lleno de riquezas que está en manos de unos pocos. Somos un país que se dejó infestar por el crimen organizado, violencia y la corrupción. Somos un país donde es muy difícil dialogar, participar y trabajar por construir la casa común. Somos un país donde las instituciones son débiles y la justicia una caricatura. El coro compuesto por Verdi nos tiene que conmover y provocar una pregunta fundamental: ¿En qué momento perdimos el rumbo, si es que alguna vez lo tuvimos claro?

En marzo de 2011, el director de orquesta Riccardo Muti se dirigió hacia el público del Teatro de Roma, justo al terminar de ejecutar este coro y con profundo dolor, pero claridad profética, dirigió unas palabras al público (entre los que se encontraba el propio presidente Silvio Berlusconi) y nos dejó constancia de la fuerza que puede tener el arte para decir “cosas que no se pueden describir, pero se sienten.”

[email protected]

VA PENSIERO…Ricardo Muti contra la degradación de la Italia

https://www.youtube.com/watch?v=SkijuuLaE98

About Rebeca Ortega

Check Also

Familia: Escuela de Virtudes

Lupita: Yo me creí ese slogan que decía: “Menos hijos para darles más”. Quería tener …

El Papa readmite a la plena comunión eclesial a 8 obispos chinos

Redacción ArquiMedios En el marco de los contactos entre la Santa Sede y la República …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *