Estamos Unidos Mexicanos

“La violencia llama a la violencia, la destrucción aumenta la fractura y separación. La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa”, Papa Francisco

Fernando Díaz de Sandi Mora

Más allá del color, de la persona, incluso de su historia, lo realmente importante es unir los esfuerzos para obtener lo que se supone todos anhelamos: Una sociedad justa, pacífica, progresiva, respetuosa, tolerante, con bienestar y oportunidades equilibradas de desarrollo.

Venimos de un período de “guerra fría”, declaraciones, basura visual que inunda las calles, descalificaciones en lo personal y en lo profesional. ¡Qué le vamos a hacer! Ese es el nivel de campañas políticas que nos permitimos como pueblo. Sin embargo, hoy llegó el día de hacer a un lado las diferencias, de expresar la voluntad personal sin que eso implique violentar el derecho a expresión del otro. La paz, la justicia y la equidad han sido despezadas porque cada cual “jala” para su lado, “todos quieren llevar agua a su molino”, y nos hemos olvidado de empatar las fuerzas y establecer puntos de acuerdo común, compactar las voluntades en aras de alcanzar un bienestar integral como personas y como familias.

Provoca lástima ver cómo las redes sociales se inundan de “revolucionarios de escritorio”, gente que mueve los dedos y despotrica con publicaciones que atacan, promueven la violencia y el irrespeto por los distintos puntos de opinión y posturas; llenos de apasionamientos, nos alejamos de la razón, del discernimiento y eso nos confunde, nos desune. Por eso que somos presa fácil de corruptelas y amaños de aquellos que buscan desestabilizar, como dice el viejo adagio: “divide y vencerás”.

Agobiados y afanados en descalificarnos y atacarnos los unos a los otros, nos distraemos de lo importante: la armonía, el bien común, los más vulnerables, el sentido propio de la vida, de las instituciones, incluso de la religión misma. ¿Cuánta vida, energía, dinero, tiempo y esfuerzo se invierte en convencernos por votar por uno o por otro? ¿Cuánto “tiempo hijos” son invertidos por personas que lo que buscan es un “hueso” si acaso gana su opción? ¿Cuántas “horas misericordia y acción por los pobres” se invierte atacando el metal de una escultura que no nos gusta? No cabe duda que “andamos dando de palos al aire en lugar de abrir los ojos y atinarle a la piñata.

Apreciable lector, más allá de quién gane o pierda, debemos sintonizar en la misma frecuencia nuestros corazones. ¡Se acabó el tiempo! Aquel que llegue al poder deberá sentir la presión de un pueblo unido, una sociedad que exige paz y justicia, que se involucra y trabaja desde su propia trinchera para alcanzar equilibrio y bienestar.

¡A cerrar filas! Solo la unidad, la sinergia y el amor puesto en marcha, terminarán por romper los candados de las cadenas que, tristemente, solos nos hemos colocado.

Unirse por el bien de todos, también cuenta como amor.

Facebook/Fernando D´Sandi

 

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