¿El fin de ‘la mafia del poder’?

Editorial de Semanario #1118

La mitad de los votantes en las pasadas elecciones tiene la esperanza de que AMLO sea su respuesta; ¿a qué?, todavía no sabemos bien. La incertidumbre de sus genéricas propuestas no da para más, por lo menos hasta el momento. Por bien de México, y por el respeto a toda su pluralidad, esperamos que se vayan concretando positivamente.

Eso sí, que los que no quieren trabajar no esperen dinero gratis, que los que piensan que todo será fácil (ahora sí, creen) no vivan en este engaño, por favor, AMLO.

La otra mitad de los que fueron a las urnas, y no prefirieron a López Obrador, más los que no votaron (35 por ciento del total de electores), están con la zozobra de lo que será su actuación. Ojalá que nos tapara la boca a todos, erradicando, en primer lugar, la corrupción.

Fue su lema de campaña; muchos están ilusionados por esta cantaleta. No sabemos si será así. Hay motivos para dudarlo. Por una parte, personajes que lo han ido acompañando en sus 18 años de campaña, no se han distinguido por su honestidad. Denuncias y demandas en curso lo señalan. Además, sus correligionarios, encargados de las compras, siguieron el mismo esquema de pagos amañados (o licitaciones, como queramos llamarle) que tanto nos han perjudicado.

Reiteramos, ojalá que todas estas prácticas, por principio, quedaran erradicadas. Que los que dudan de su eficacia en la lucha contra la corrupción queden sorprendidos por sus decisiones en este campo. ¿Será así, cuando la corrupción se ha convertido en parte esencial del sistema de gobierno? Los que lo acompañan, la mayoría, pertenecieron a otros partidos políticos (señalados como ‘mafia del poder’), que ‘cojeaban de la misma pata’. ¿Se habrán convertido?

Por supuesto que son otros muchos campos hacia los que se debe dirigir nuestra atención, pero si tan solo comenzáramos con éste. ¿O muchos se estarán frotando las manos porque, por fin, llegó AMLO?

Ojalá que ‘la mafia del poder’ no haya cambiado solo de nombre, y siga siendo la misma, pero ahora preparada, cuidada, fortalecida, custodiada… Eso sí, también, llamó mucho la atención que el partido en el poder actual haya sido tan gentil en aceptar (¿y preparar?) su derrota con tanta anticipación.

Esperemos que ‘el pueblo’ que ha entregado su confianza al presidente electo, no quede, otra vez, defraudado. Como escribió Carlos Elizondo Mayer-Serra: “Lo primero es voluntad política de quien gobierna. Una señal de quien encabeza el gobierno de que no será tolerada la corrupción tiene un gran valor para iniciar la construcción de instituciones más competentes. Un gobernante con voluntad de enfrentar la corrupción, lo cual pasa antes que nada por dar todo su apoyo al Sistema Nacional Anticorrupción, puede ir construyendo la legitimidad suficiente para ir rompiendo con el actual desequilibrio, donde el corrupto tiene innumerables apoyos gracias a su dinero mal habido.

Gobernantes más legítimos y con historia de honestidad previas, permitirían ir aflojando ciertas reglas de gasto en la administración pública… Se requieren cambios legislativos para castigar con mayores penas casos de corrupción por parte de funcionarios públicos y a sus socios en el mundo privado” (“Mal gobierno. El Estado incompetente”, en “¿Y ahora qué?. México ante el 2018”. Penguien Random House).

 

About Rebeca Ortega

Check Also

Templo de Culiacán, Sinaloa, funge como albergue

Redacción ArquiMedios El interior del Templo José María Escrivá de Balaguer en Valle Alto, Culiacán, Sinaloa, funge como albergue, debido a …

322 años de ser “El corazón de la Diócesis”

José Manuel Gutiérrez Alvizo (Segundo de  Teología) “Si es obra de Dios prosperará”, con estas …

One comment

  1. Juan José Ledesma Olmedo

    López Obrador. ¿Honesto? ¡Nunca lo ha sido! Sólo quien no lo conoce, puede pensar y creer eso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *