#DesarrolloEspiritual: ¿Acepto ayudarle a Dios?

Desarrollo Espiritual,

Domingo XV, Ciclo B. 15 de Julio de 2018.

¡LOS DISCÍPULOS CURABAN A LOS ENFERMOS Y MANIFESTABAN EL PODER DE DIOS!

(¿Acepto ayudarle a Dios?)

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano / Pbro. Sergio Arturo Gómez M. 

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE DOMINGO?

Amós 7, 12-15: Dios llama a Amós aunque no hay tradición profética en su familia… También así nos llama a nosotros para una misión y vocación especial que responde a las necesidades de nuestras comunidades…

Salmo 84: Las Palabras del Señor, proclamadas por sus profetas, son de paz, misericordia, salvación, justicia, bondad… Hemos de aceptarlas y proclamarlas para dar frutos de justicia y fidelidad…

Efesios 1, 3-14: Dios ha tenido un plan desde siempre: Hacer que todas las cosas tengan a Cristo por cabeza y que seamos herederos con Él… Esto lo ha revelado el mismo Jesús: hemos de creer en su Palabra y ser marcados por el Espíritu… Jesús es una bendición para nosotros, fuimos elegidos en él para ser santos, hemos recibido la redención y el perdón de nuestros pecados, nos ha dado gracia, sabiduría e inteligencia…

Marcos 6, 7-13: Jesús envía a sus discípulos (y a nosotros) con poder sobre el mal, a anunciar la conversión, a ungir y curar a los enfermos… nos indica que no confiemos en nuestros recursos materiales sino en el poder que él nos da y en nuestros compañeros de misión…

REFLEXIONEMOS:

Dios nos ha salvado, consolado, curado… Pero también nos envía a guiar, orientar y “curar” a una sociedad que parece estar sorda a su voz… Una sociedad que busca que las cosas materiales le den sentido y significado a sus vidas…

La Palabra de hoy nos invita, en primer lugar, a darnos cuenta de cómo estamos nosotros entre lo material y los valores espirituales… a despertar nuestras conciencias… ¿Qué nos gusta de estar cerca de Dios? ¿Quiero sus dones o lo quiero a Él? ¿Quiero que me solucione la vida o quiero ayudarle a salvar a un mundo que lo rechaza y no quiere curarse?

A veces entendemos la palabra “curar” sólo como sinónimo de sanar… pero tiene también otro significado más profundo: “cuidar”… (Así, por ejemplo, se habla del “curador” de un museo o del señor “cura”)… En este sentido, podemos reflexionar sobre cómo cuidar/curar mi dimensión espiritual, mi salud integral, mis relaciones humanas… cuidarlas según la enseñanza de Dios en su palabra…  Y, desde este cuidado, puedo pensar en cómo ser para ellos un profeta que sea luz para ellos; puedo ayudar con mi ejemplo a que las personas se vayan “curando”/cuidando del materialismo y consumismo y que se vayan acercando a este Dios que también los llama por amor… ¿Puedo ofrecerle a alguien respuestas desde la plenitud de Dios en mi vida?

Los profetas/discípulos de la actualidad somos enviados a liberar al mundo de las nuevas esclavitudes… ¿Cuáles son las esclavitudes actuales? ¿Adicciones? ¿Tecnología? Etc… Nuestro mundo es víctima de variadas esclavitudes… Hemos de detenernos, observar, acercarnos a Dios y escuchar su Palabra que nos quiere liberar… ¿Acepto a Dios en mi vida y me convierto? Una vez realizado mi propio proceso y aceptado la vida comunitaria, ¿quiero ayudarle a liberar a otros?

Hoy se escuchan muchas voces y opiniones, hay mucho ruido a nuestro alrededor… y, entre todo ese barullo, a veces, ya no distinguimos la Palabra de Dios… necesitamos guardar silencio exteriormente y escuchar las voces en nuestro interior… escuchar atentamente y dejar entrar la voz de Dios en nuestra vida… La Palabra de Dios no debería ser una opinión más entre otras… ¿Me doy espacios y tiempos para reflexionar y tomar decisiones? ¿Consigo descubrir la voz de Dios que me llama a profetizar y me envía a curar/cuidar a mis prójimos? Puede resultar muy impactante saber que Dios quiere ser ayudado por mí… ¿Acepto ayudarle a “curar” al mundo?

Terminamos citando a una judía convertida, Etty Hillesum, que, sumergida en los horrores del campo de concentración y sabiendo ya su inevitable destino, escribió: «Una cosa se hace cada vez más evidente para mí, y es que Tú, Dios mío, no nos puedes ayudar, sino que nosotros tenemos que ayudarte a Ti, y así nos ayudaremos a nosotros mismos. Lo único que podemos salvar en estos tiempos, lo único que realmente importa, es tener una pequeña parte de Ti en nosotros… Nos toca a nosotros ayudarte a Ti, defendiendo hasta el final Tu casa en nosotros».

TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

  1. Haz, cada día, espacios de silencio para escuchar tu voz interior sobre los temas desarrollados en esta ficha… Escribe: ¿De qué me voy dando cuenta?
  2. Observa a las personas cercanas a ti… ¿En qué actividades procuran saciar su sed de felicidad? ¿En las compras? ¿En el entretenimiento, los espectáculos, el cine, la TV, etc.?

Obsérvate a ti mismo también… ¿Estoy en el mismo nivel que ellos? ¿Encuentro felicidad y sentido a mi vida en Dios, en su Palabra y en la misión que Él tiene para mí?

¿Cómo puedo ayudarle a Dios siendo su profeta/apóstol en favor de los demás?

  1. Durante la semana, relee la Palabra que fue proclamada este domingo y fíjate en las frases que te llamen la atención… ¿Qué me estará diciendo Dios a través de estas ideas?

Haz oración sobre estos temas… Y toma decisiones…

 

(Si esta ficha te ayuda, compártela)

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