Pastoral Urbana: Para dar respuesta a la cambiante vida de las grandes ciudades

Ante el acelerado proceso de cambio que se vive en las grandes urbes y ante la problemática que los grandes conglomerados urbanos suponen, surge en la Iglesia la preocupación por dar respuesta a las nuevas necesidades de gente que requiere acompañamiento y que desean conocer la alegre noticia del Evangelio.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

La pastoral urbana, es para la Iglesia un tema reciente, pues por lo menos en Guadalajara comenzó a introducirse hace unos 20 años.

Así lo explica el padre Antonio Godina Tejeda, responsable a nivel diocesano de la Catequesis, director del Instituto Superior de Catequetica y uno de los responsables del 1er. Encuentro Continental de Pastoral Urbana a realizarse del 9 al 11 de octubre en Guadalajara.

“Esta pastoral se ha ido posicionando poco a poco. Es una pastoral que se hace en las urbes y grandes conglomeraciones humanas pues esto trae una serie de situaciones que son cambiantes, por lo que el anuncio del Evangelio en las grandes ciudades, trae también otros dinamismos”, asegura.

El contexto en el que surge

“La pastoral urbana va creciendo en posicionamiento poco a poco. El mismo Papa Francisco cuando era Cardenal, Arzobispo de Buenos Aires, fue uno de los grandes impulsores de esta temática porque veía las grandes realidades a las que hay que dar respuesta pastoral.

“La pastoral urbana tiene ciertos elementos de contexto. Uno de estos elementos es el cambio de época; no sólo estamos en una época de cambios, sino que hay una resignificación y un cambio de estilos de vida, de cultura, de concepciones; es una forma distinta de ver y vivir la vida. Esto trae retos y desafíos para la Iglesia, obviamente, por eso los Obispos han venido impulsando la Nueva Evangelización, es decir, una nueva manera de evangelizar.

“A nivel diócesis, hay una comprensión de que necesitamos construir juntos, de que necesitamos participar todos, y en torno a eso se han hecho varios diagnósticos y buscando diversos caminos”.

Hay que seguirle el ritmo a la ciudad

“La pastoral urbana se coloca en este contexto. Hay una serie de elementos de valoración y de búsqueda porque los contextos urbanos son muy variados, por ejemplo, el contexto político, el económico, lo cultural, lo social, lo religioso, así como el aspecto educativo, la familia, etcétera, son elementos que van marcando el ritmo de la vida de las personas.

“En estos escenarios entran también otros escenarios muy concretos: los medios de comunicación, las nuevas tecnologías, etcétera, que también entran en el dinamismo de la construcción diaria de la vida. Estos no solo impactan en las grandes ciudades sino que tienen un alcance mayor, están llegando incluso a las poblaciones más alejadas, lo que propicia que los estilos de vida también sufran modificaciones. La vida moderna está impactando todos los rincones y todas las latitudes.

“La ciudad se ve marcada por nuevas realidades a las que hay que dar respuesta desde el Evangelio. Por ejemplo, la migración, personas en condición de calle, el desempleo, las cuestiones económicas, las nuevas dinámicas familiares y lo que ya hemos identificado como las periferias existenciales, además de las periferias geográficas que ya traen en sí mismas grandes retos como la violencia.

Salir al encuentro

“Nuestra realidad está horizontalizada, lo cual nos mete en un dinamismo de vida a todos, de desplazamiento, el comercio, la desintegración familiar, el desempleo, la descomposición social, las dificultades en la educación, muchos fenómenos sociales muy impactantes que se convierten en retos a los que urge dar respuesta pastoral”, señala el padre Antonio Godina.

“Como Iglesia, necesitamos ir modificando las estructuras e ir buscando caminos. Partimos de un grande contexto mundial, pero también nacional y local. De ahí, buscamos elementos de discernimiento, de valor y de juicio, pero la pastoral urbana tiene que ver también con la búsqueda de espacios y de líneas operativas para dar respuesta pastoral a los grandes fenómenos de la vida urbana, que además tiene variadas expresiones como las diversas tribus urbanas.

“Para presentar el Evangelio en todos esos escenarios, es necesario saber que la gente está en una constante búsqueda, hay una necesidad constante de encontrarse con quien les dé un soporte, que les arrope la vida común en un espacio que nos deja frecuentemente vulnerables como es la vida de la ciudad. La pastoral urbana tiene que ver con esas búsquedas. Tiene que ver con la renovación de las estructuras, de las personas, de los métodos”.

Ya vamos tarde

El padre Godina señaló que en este tema, es posible que la Iglesia de Guadalajara vaya un poco tarde: “Estos cambios están a la vuelta de la esquina, están ya tocando la puerta y muchos nos vemos desafiados ante las grandes crisis sociales o la descomposición social.

“¿Cómo se descompone la vida común y cómo se reconstruye? El tejido social tiene que ver con este elemento ¿Cómo se destruye el tejido y cómo se vuelve a entretejer? Puede que vayamos un poco tarde en estos temas, pero estamos en un periodo de sensibilización y de toma de consciencia, de ahí que se estén abriendo foros y espacios.

“Estamos buscando, por ejemplo, que la Jornada de Estudio sacerdotal que se hace en septiembre aborde estas temáticas, porque aparte de ser una urgencia para nuestra pastoral, es también parte del proyecto global de los Obispos en México. Entonces, estamos entretejiendo para que se dé este espacio de sensibilización y concientización, y que también dé alguna pauta para los caminos pastorales.

Señaló que el hecho de que en los últimos años haya bajado en general la participación en las Misas en los templos de la Arquidiócesis tiene que ver con la falta de consciencia y de maduración en el compromiso, pero esto se advierte en la falta de participación en todos los campos, “pero esto es solo una parte de lo que hay detrás de los grandes fenómenos globales. De los cambios en los estilos de vida”.

“La pastoral urbana tiene que ver con una forma de hacer pastoral distinta. No se limita solamente a lo celebrativo litúrgico, tiene que ver con formas de acompañamiento, de presencia, tiene que ver con experiencias nuevas, con referentes para la vida de la persona; es algo que tiene muchos componentes.

“La pastoral urbana es el gran reto que la Iglesia enfrenta ahora. Es el reto de cómo llevar ahora la gran tarea de la evangelización en estos dinamismos de la urbe, como el Papa dice, cómo llevar la alegría del Evangelio a las grandes ciudades”.

“La realidad es que la vida pastoral rebasa los límites parroquiales. La vida de la ciudad tiene una presencia diversificada que no siempre crea el arraigo o la vinculación, la identidad, o el sentido de pertenencia  vamos de un lado para otro.

“En las parroquias y templos del centro de la ciudad tenemos muy poca comunidad, por ejemplo. Las personas que van a solicitar servicios es sobre necesidades muy específicas, y tiene que ver también con un público flotante; es gente que va de paso y que recurre a los sacramentos o servicios pero que no tiene una presencia fija en la comunidad.

“Tenemos, sobre todo en las periferia, estas ciudades dormitorio donde la gente vive en un lado, trabaja en otro, se desplaza de acuerdo a cuestiones laborales, de economía, de intereses, de seguridad, con cuestión de espacios y todo esto representa para nosotros retos pastorales.

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