Espiral. Los bandos tapatíos

José de Jesús Parada Tovar

Si los Sociólogos o Historiadores del acontecer tapatío afinaran su visión y descripción de la vida urbana, sobre todo a partir del Siglo XX y quizá durante siete u ocho de sus décadas, seguramente caerían en cuenta de una marcada distinción entre sus habitantes en cuanto a preferencias o tendencias, muy parecidas en su actitud o conducta a cierto tipo de bipolaridad, sincretismo, dicotomía, ambivalencia y hasta atrincheramiento. Veamos:

Pretextando el paso del Río de San Juan de Dios, incluido su entubamiento, la ciudad se dividió claramente “de la Cazada para allá y de la Calzada para acá”, sin necesariamente especificar Oriente u Occidente, pero sí etiquetando las clases sociales.

¿Barrio o Colonia? Los primeros, más populares y populosos, de clase baja y media-alta. Las segundas, de más “caché”, con mejores servicios y nuevo nombre de Fraccionamiento (ni qué decir de los modernos Cotos). Bueno, ya ahora muchos Barrios quieren llamarse Colonia.

Vecindad o Privada. La primera, el hacinamiento, en un mismo domicilio, de cuartuchos separados y multiusos para familias numerosas y ampliadas. La segunda, conjunto de habitaciones, pero tipo Departamento, también en un solo domicilio.

Tienda o Súper. Mucho tiempo demoró, especialmente la gente de Barrio, en acudir al Supermercado y a las grandes Plazas Comerciales. Afortunadamente aún existen la Miscelánea o Abarrotes de la esquina, que socializan el trato y salvan emergencias.

Futbol. No hay vuelta de hoja: Guadalajara o Atlas. Hubo afición a otros equipos incluso Campeones, como el Oro y los Tecos, además del Nacional, Jalisco y Leones Negros; pero nada que pueda compararse a los primeros.

Comodidades. Ya en el Estadio, lo mismo en el antiguo Parque Oro que en el Jalisco en su primera etapa, la fanaticada se dividía entre la Tribuna de Sol y la de Sombra, por obvias razones económicas.

Transporte. Camión de Primera o de Segunda. El primero, con asientos dobles en ambos lados, de boleto un poco más caro. El segundo, un autobús más destartalado, siempre atestado, con asiento general de banca a ambos lados, pero más barato, aunque pasaba con menos frecuencia.

Educación. Escuela o Colegio. La mayoría de las Escuelas Primarias eran Parroquiales u Oficiales. Casi todos los Colegios, asentados en Colonias, y de cuotas más elevadas.

Religión. Católica o Protestante. Inmensa mayoría de la primera, si bien empezaban a surgir sectas y denominaciones llamadas Cristianas. Muy pocos adeptos a otras Religiones o Ideologías.

Política. PRI y PAN. Por su estructura, organización y clientelismo, el primero con más afiliados. El segundo, pujante en su lucha de oposición, y tenaz rival pese a interminables fraudes electorales. Después han surgido y desaparecido cuantiosos Partidos de las más variadas siglas.

Información. También sólo dos sopas: El Informador y El Occidental en cuanto a Diarios. Posteriormente llegaron a editarse y distribuirse aquí hasta seis rotativos cotidianos, pero fueron sucumbiendo, aunque otros se mantienen con calificada competencia…

Por supuesto, insisto en que me refiero únicamente a varios decenios del siglo anterior, y no a todos los aspectos determinantes de la vida social, económica, religiosa, política, educativa y cultural. Sin embargo, de seguro reflejan un pensamiento y comportamiento muy explícito y selectivo de la población tapatía que, en efecto, sentó precedente y selló una forma de ser, de sentir y de ver la realidad.

Eso sí, y que quede bien claro: la gente de aquellos ayeres clasificada entre las clases media y baja aportó enormes e inmedibles valores humanos a la identidad y desarrollo de los tapatíos. El presente y futuro de entonces es la actualidad de hoy, con todos sus asegunes.

 

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