#DesarrolloEspiritual: ¿Quién soy yo para Dios y para mis prójimos?

Desarrollo Espiritual,

Domingo XXIV, Ciclo B, 16 de Septiembre de 2018.

CONOCER Y SEGUIR A JESÚS

(¿Quién soy yo para ti? Me pregunta Dios, ¿Quién soy yo para Dios y para mis prójimos? Me pregunto yo).

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano / Pbro. Sergio Arturo Gómez M. 

¿QUÉ NOS DICE DIOS ESTE DOMINGO?

Isaías 50, 5-9a: Isaías ha escuchado la Palabra del Señor, ha sido probado con sufrimientos y sigue confiando en Dios porque lo defiende y le hace justicia…

Salmo 114: Amo al Señor porque me escucha, me salva, protege a los sencillos… Caminaré ante el Señor…

Santiago 2, 14-18: Una fe viva debe traducirse en obras concretas en favor del hermano…

Marcos 8, 27-35: Jesús cuestiona a sus discípulos sobre su identidad y Pedro confiesa: “Tú eres el Mesías”… Cuando el Maestro les pormenoriza detalles dolorosos de su misión Pedro lo quiere disuadir y Él le dice: “…Satanás, tú no piensas según Dios”… Y luego les dice, a sus discípulos y a la multitud: “El que quiera venir conmigo, renuncie a sí mismo, cargue su cruz y sígame”…

REFLEXIONEMOS:

En la primera lectura escuchamos un cántico del Siervo de Yahvé… Un Siervo sufriente y confiante…

En la segunda lectura se nos invita percibir la vida de desde la fe traducida en obras de amor y justicia…

Jesús en el Evangelio, nos invita a tomar nuestra cruz y seguirlo… Quiere que cambiemos nuestro modo de pensar sobre Él y de actuar con nuestros prójimos…

La Palabra de hoy cuestiona, por lo menos, tres “conceptos” básicos en nuestra vida: ¿Quién es Dios para mí? ¿Para qué sirve el sufrimiento en mi vida? Y ¿Qué obras debo realizar por ser creyente?

Hoy se nos pide también clarificar nuestras imágenes de Dios… A veces, la idea que tenemos de Él no corresponde a lo que nos dice la Biblia: ¿Tengo la idea de un Dios que me resuelve la vida, que no me pide nada a cambio de cuidarme y resolverme la vida, que no me “mueve” a ninguna opción y no me hace crecer? O, ¿tengo la idea de un Dios que me purifica, me enseña, me pide que dé fruto y me quiere llevar a la Salvación?

Revisemos, por poner un ejemplo, nuestras motivaciones para rezar o asistir a Misa: ¿Quiero que Él me bendiga y me vaya bien en todo? O, ¿quiero “encontrarme” profundamente con Él y aprender sus enseñanzas y para que me ordene y yo lo obedezca?

Sabemos que aun cuando no me vaya bien Él me está bendiciendo, porque me está enseñando cosas…

 Cuando juzgo desde el punto de vista de Dios, el dolor, la enfermedad, la muerte e incluso las injusticias son oportunidades de purificación, aprendizaje, crecimiento y Salvación… Cuando juzgo según los hombres, se entienden como maldiciones y signos de la ausencia o indiferencia de Dios…

Por eso la fe nos ayuda a valorar la cruz de Cristo en nuestra vida como su presencia amorosa y transformadora a través del crisol del dolor… Por eso, ante la prueba dolorosa, dice el Siervo en la primera lectura: “no he opuesto resistencia ni me he echado para atrás, me he fortalecido… El Señor me ayuda…”

¿Cómo reacciono ante las adversidades?

Sabemos que hay procesos que son dolorosos de vivir y que no pueden ser de otra manera; nos forjan el carácter y/o nos purifican “como el oro en el crisol”…

Nuestra vida puede hacerse más valiosa cuando pasa por el esfuerzo y el sacrificio… El dolor puede hacernos más fuertes… Los problemas pueden hacernos más inteligentes… las caídas pueden hacernos más humildes… Las pérdidas pueden despertar en nosotros la gratitud por lo que sí tenemos… Son como la Cruz de Cristo que debemos cargar y nos trae la Salvación desde aquí y ahora…

Entender nuestra vida así tiene un maravilloso sentido… Para salvarla hay que entregarla… En cambio, si nos escondemos la perderemos… ¿Qué prefiero?

Por eso se nos enseña a servir, como un estilo de vida que nos hará sentirnos útiles y felices, importantes y unidos al Plan de Dios…

TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:

  1. Te invitamos a revisar (y escribir) el concepto de Dios para ti: ¿Quién es Dios para mí?

Al ir descubriendo quién es Dios, también ve entendiendo tu propia identidad y

misión: ¿Quién soy yo para Dios? ¿Quién soy yo para la sociedad y para la iglesia?

  1. A propósito de tomar la cruz y seguir a Jesús… Haz una lista por escrito de tu respuesta a la siguiente pregunta: ¿Qué frutos he sacado de mis experiencias más dolorosas?
  2. En tu oración de esta semana, pide al Señor una mayor comprensión del misterio del sufrimiento en tu vida, especialmente, cuando más te pese la cruz de Cristo…

(Si esta ficha te ayuda, compártela).

SAGM – JJSA

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