Adopcionismo

Pbro. José Marcos Castellón Pérez

Desde sus orígenes, la Iglesia ha confesado que Jesús de Nazaret es Dios y hombre verdadero, sin embargo,  a finales del siglo II comenzó una doctrina que afirmaba que Jesús era sólo un hombre, nacido naturalmente de María, pero que en su bautismo habría recibido una fuerza especial por la que Dios, en ese momento, lo adoptaría como su hijo. Encontramos tres personajes emblemáticos de esta herejía en la antigüedad.

Teodoro de Bizancio. Él fue un hombre erudito que, para justificar su apostasía (el renegar de la fe cristiana durante las sangrientas persecuciones contra los cristianos) y defender su conducta, afirmaba que sólo había negado a Jesús, un mero hombre y no a Dios. Con algunos de sus adeptos formó una comunidad cismática en Roma, que fue excomulgada por el Papa Víctor en el 190 d.C.

Sin ninguna relación con Teodoro de Bizancio, surgió en el siglo III la figura de Pablo de Samosata, hombre de carácter altanero, bien formado en la dialéctica, que llegó a ser obispo de Antioquía. Según él, Jesús es sólo un hombre en el que habitaba el Logos eterno, que no era una persona divina, sino sólo una virtud, una fuerza o gracia de Dios, que capacitaba a Jesús a realizar milagros. Defendía que Jesús no era Dios, sino sólo verdadero hombre adoptado por la fuerza divina del Logos en el momento de su bautismo, cuando al salir de las aguas del Jordán, se escuchó: «este es mi hijo amado».

La herejía del adopcionismo volvió a resurgir en el siglo VIII con Elipando, obispo de Toledo y Félix obispo de Ugel. Ellos admitían el misterio de la Santísima Trinidad, pero enseñaban una doble adopción: una divina y otra humana, afirmando así que el Logos eterno era persona divina, pero Jesús era sólo un hombre que había sido adoptado por Dios en su bautismo. El adopcionismo español nació con el intento de acercamiento con los musulmanes, pues el vasto territorio del obispado de Toledo estaba habitado por árabes mahometanos, para los que Jesús era un profeta singular, pero no Dios; al afirmar la Trinidad estaba en comunión con los cristianos y al afirmar el adopcionismo estaba de acuerdo con los musulmanes. Su doctrina fue condenada por los sínodos de Ratisbona (792), Fráncfort (794) y Roma (799).

En la actualidad, con el deseo de acercar la doctrina cristiana a las confesiones religiosas no cristianas en el espíritu de diálogo interreligioso, algunos autores han recurrido al adopcionismo español de Elipando y Félix, de una forma implícita. Estos autores contemporáneos afirman el misterio de la Trinidad, cuya segunda persona divina, el Logos eterno, se ha encarnado en Jesús de Nazaret, pero también se ha encarnado o manifestado en los diversos líderes y maestros religiosos como en Buda, Confucio, Mahoma, etc. de modo que todas las religiones son caminos seguros de salvación, a la par del cristianismo. La Santa Sede ha respondido a estas nuevas formas de adopcionismo con la declaración Dominus Iesus.

About Dulce Romero

Check Also

Prepárate para la mejor oferta de tu vida

Pbro. José Luis González Santoscoy Sabemos que en este mes se lleva acabo el Buen …

Obispo Héctor López será parte de la Pastoral de la Comunicación a nivel nacional

Redacción Monseñor Héctor López Alvarado, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Guadalajara, fue elegido como …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *