Primeros en servir

Hermanas, hermanos en el Señor:

Jesús se preocupaba por enseñar a sus discípulos, y ahora, se preocupa por nosotros, pero ojalá que no nos suceda lo que les sucedió en su tiempo, a los Apóstoles. El Señor les iba enseñando que tenía que ir a Jerusalén, a padecer, a sufrir, a morir, y luego resucitaría al tercer día. Ellos no entendieron estas palabras, pero tampoco se animaban a preguntar el significado, muy probablemente porque iban ocupados en sus cosas, discutiendo sus intereses, lo que querían alcanzar. Se peleaban por quién sería el más importante en el grupo.

Si analizamos nuestra cultura actual, nos damos cuenta de que ésta impulsa mucho que la persona sobresalga, que alcance el primer lugar a toda costa, en sus diferentes actividades (profesión, estudios, deporte, sociedad, influencias, amigos, negocios). Nuestra cultura favorece mucho la lucha por el primer lugar, por estar por encima de todos, a toda costa, cueste lo que cueste. A veces, estando de por medio la corrupción, comprando voluntades, mintiendo, engañando, etc.

Jesús no se opone a que busquemos el primer lugar, no es pecado luchar por ser el mejor, pero el que quiera ser el primero de todos, dice, que sea el servidor. Es decir, el Señor cambia los criterios, modifica los modos del mundo para alcanzar la cima.

Por lo tanto, el que quiera ser el más grande, que no lo consiga a costa de los demás, sino poniéndose al servicio de ellos. Así sí se vale buscar ser el más grande, buscar estar en primer lugar, ir adelante, pero no a costa de los demás, sino para mejor servir y responder a sus semejantes.

Es la enseñanza más grande que podemos recibir de Jesús, que es el primero y el ejemplo de lo que nos enseña. Se trata de una enseñanza sabia, concreta y práctica. Hay personas que sí, están por encima de los demás, en primer lugar, pero porque se sirvieron de ellos usándolos como escalones, a sus colegas, a sus compañeros, y pasaron por encima de sus derechos, para estar donde están. Se sirvieron de los demás para estar en donde están. Jesús cambia estos criterios: las personas son para servirlas, no para usarlas.

Cristo es el primero que pone su humanidad al servicio del hombre, se entregó a la pasión y a la muerte por nosotros. Él no reservó su vida para sí, sino que dio su vida por nosotros.

Por otra parte,  les comparto que se vio la necesidad de integrar a nuevos elementos al grupo de los Canónigos, en Catedral. Los Canónigos son clérigos que están al servicio de la Catedral, para orar por toda la Iglesia diocesana, para estar al servicio del culto, particularmente en el sacramento de la Reconciliación y, en comunión con el Obispo -con un servidor-, dan vida pastoral a la iglesia madre, que es la Catedral.

El colegio de Canónigos, por diferentes motivos, se había venido reduciendo, y ahora se fortalece con nuevos integrantes. Pidamos a Dios por ellos: los señores Curas J. Guadalupe Dueñas Gómez, Tarcisio Hernández Rodríguez y Luis Enrique Silva Álvarez, así como el P. Daniel Hernández Rosales.

 

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