Análisis y propuestas para la atención pastoral en las grandes urbes

Rebeca Ortega Camacho

Alrededor de 500 sacerdotes participaron de la XXVI Jornada de Estudio Convivencia, que se llevó a cabo los días 25, 26 y 27 de septiembre de 2018 en el Seminario Diocesano Menor; las conferencias, páneles y mesas de trabajo, giraron en torno a “El Evangelio y las nuevas culturas urbanas”.

La bienvenida fue presidida, en representación del Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo Metropolitano, por el Obispo Auxiliar Héctor López Alvarado, quien tiene a su cargo la atención al Presbiterio. “Es un momento de encuentro entre nosotros para saludarnos, compartir experiencias y retroalimentarnos. Este año vamos a tener una modalidad distinta, esperando que nos haga participar más interactivamente. Esta experiencia nos va a ayudar a prepararnos para el Primer Encuentro Continental de Pastoral Urbana y, sobre todo, el seguir familiarizándonos con el Proyecto Global de Pastoral que el Episcopado Mexicano ha puesto a nuestra disposición”, dijo el Monseñor Héctor López y exhortó a los participantes a aprovechar al máximo la Jornada de Estudio Convivencia.

En cada sesión se impartió una Conferencia Magistral, y durante los tres días se ofrecieron tres páneles impartidos por académicos: “Retos que confrontan las familias en la actualidad”, por el Dr. Fabián Acosta Rico, profesor de la UNIVA; de la Universidad de Guadalajara, en su Centro de Estudios sobre Religión y Sociedad, el Dr. Darío Armando Flores Siordia y el tema de “Reconfiguración del sistema de creencias religiosas y morales en los jóvenes”, impartido por el Dr. Jesús Arturo Navarro Ramos (ITESO).

También, los participantes integraron once mesas de trabajo (Evangelización en las grandes ciudades; La parroquia rural con cultura urbana; La parroquia urbana; Migrantes en situación de calle; Ecología y Evangelización; Repercusiones sociales de la Evangelización; Espacios públicos y de Evangelización; Los gritos urbanos; Multiculturalidad y Evangelización, entre otras), coordinadas por las diferentes pastorales. En este espacio, los asistentes compartieron experiencias, externaron dudas y en conjunto elaboraron un documento de conclusiones enfatizando las acciones que actualmente se realizan, lo que no se hace y las propuestas y retos pastorales.

Conferencia 1 

Pastoral de la cercanía

El primer día de actividades se impartió la Conferencia Magistral: “Aspectos sociológicos y antropológicos de las grandes ciudades”, por el Pbro. Dr. Raúl Martínez Arreortua, docente en la Universidad Pontificia de México, experto en Pastoral Urbana.

“Es bueno tener claro el mundo en el que nos encontramos inmersos. Hoy nos encontramos atrapados en una crisis global, donde lo que está imperando es el sistema neoliberal – capitalista… No nos encontramos en una época de cambios, sino que nos encontramos en un cambio de época; y nosotros seguimos con las mismas estrategias, con las mismas formas de trabajar”. Enfatizó que una característica del nuevo sistema es que “hoy no impera más la razón, en esta nueva época es ‘siento y luego existo’; hoy por hoy, lo que se impone en esta nueva época es la emoción.

“Se habla que en el mundo el 52 por ciento de la población vive en lógica de grandes ciudades y en América Latina, el 72 por ciento de la población vive en las grandes ciudades. Nuestras ciudades van a seguir creciendo, porque es parte del sistema; este cambio de época también trae cambio de paradigmas, y este cambio de paradigmas, pues trae nuevos retos pastorales”, dijo el Presbítero Raúl Martínez.

Después, el ponente compartió que en el Concilio Vaticano II, en la Constitución Pastoral Gaudium et spes, se plasma el contexto de una nueva época de la historia humana; y añadió que el Documento de Aparecida se refiere a las grandes ciudades en sus números del 509 al 519. En este documento, se manifiesta que “la ciudad coexiste en binomios que nos desafía cotidianamente”: tradición y modernidad, globalidad y particularidad, inclusión y exclusión, personalización y despersonalización, homogeneidad y pluralidad; en la ciudad existe lenguaje secular, lenguaje religioso.

“Nos tardamos años y años haciendo trabajos pastorales y seguimos haciendo lo mismo del año pasado y queremos responder con lo mismo; si queremos hacer un plan que verdaderamente incluya todas las realidades sociales, culturales, políticas, económicas, que hay en las ciudades, tenemos que responder desde las diferentes situaciones. Hoy, un verdadero análisis social se hace desde abajo y desde adentro; tenemos que conocer la cultura, oler la pobreza… Hagamos una pastoral de la cercanía para transformar esta realidad, es un gran desafío para nuestros proyectos de Evangelización… Para resultados diferentes, necesitamos hacer acciones diferentes”, manifestó el Pbro. Dr. Raúl Martínez.

Finalmente, el conferencista cuestionó a los asistentes: “Cómo pasar de la cristiandad, porque a veces nos hemos preocupado más por la institución y no por el Reino, ¿cómo pasar de este modelo de cristiandad a un modelo de la diversidad? ¿Cómo pasar del cura, al protagonismo de las laicas y los laicos? ¿Cómo pasar del templo y potencializar la casa? ¿Cómo pasar del culto a la existencia de la vida?”, y concluyó diciendo “en la Nueva Evangelización y la perspectiva urbana no se resta, se suma; lo que están haciendo es muy valioso padres, porque si no la Iglesia ya se hubiera acabado; pero debemos ampliar nuestras estrategias y maneras de servicio pastoral”.

Conferencia 2

Iglesia en salida, Iglesia samaritana

“Iglesia perpleja: expansión urbana y conurbación”, fue el título de la segunda Conferencia Magistral, impartida por el Pbro. Dr. René Carrera Sánchez, miembro de la Diócesis de Cuautitlán, y profesor de Teología de Pastoral en la Universidad Pontificia de México.

“Procedo de una diócesis conurbada, híbrida por el territorio cultural y social. Las urbes se han convertido en lugares privilegiados para la percepción y discernimiento de los signos de los tiempos. Según el Documento de Aparecida dice que, ‘las urbes son centros geográficos que más imaginarios ofrecen para experimentar sensaciones de bienestar, además de ser lugares donde se suscita gran variedad de expresiones religiosas, donde los hombres buscan formar la vida de sentido’.

“Una situación donde el imaginario y las formas culturales no son completamente urbanas, ni tampoco completamente rurales… La urbanización fue la migración hacia la ciudad; la conurbación es la expulsión, es un segundo momento, donde al no poder contenerse en la ciudad central, los movimientos migratorios comienzan a invadir las periferias”, señaló el conferencista.

Posteriormente, dijo que antiguamente “la manera de socializar en los municipios, era precisamente la parroquia, la plaza y el ayuntamiento. Cuando las periferias comienzan a ser tocadas por la expulsión hacia la periferia, el problema es que transforma su manera de socialización, creando nuevas culturas y generando este problema, ya no son completamente rurales y tampoco quieren renunciar a sus experiencias, pero tampoco son completamente urbanas. Además, con el arribo de la conurbación se fragmentó el sentido de pertenencia y el carácter comunitario.

“¿Cómo podemos encontrar nuevos caminos para transmitir de forma creíble, en el contexto conurbado, el mensaje de la salvación? ¿Cómo podríamos nosotros, en medio de la pluralidad y la hibridación, buscar un camino donde se respire, donde se viva la presencia del Señor? Para nosotros la diasporización y la periferia en medio de la hibridación desde una lectura Teológica es una posibilidad, no simplemente significa crisis, precisamente ahí podemos reinventarnos, en medio de lo híbrido.

“¿Qué proponemos? A partir de la corporeidad, donde ya no tenemos un lenguaje unificado ni cultural, tocar a partir de nuestra propia praxis… Podemos decir que la realización histórica del proyecto de Dios inicia encarnándose en una tierra de periferia, híbrida y marginal y se efectúa a través de un itinerario, de un ministerio donde Jesús opta preferentemente por los cuerpos malolientes morales, físicos, leprosos, representantes de las víctimas que siguen mostrando con su cuerpo la pobreza a lo largo de la historia de la Iglesia. La incorporación del mensaje de Jesús en el contexto de lo conurbado exige una Teología de la Ministerialidad Pastoral, valorada desde la corporeidad como realización de la vida, pues solo a través de él podemos sentir y contactar afectivamente, desde la interioridad, la presencia del prójimo.

“Esto demanda una Iglesia en salida que comparte la vida y se ensucia sus manos en el trabajo cotidiano. Solamente tocando la miseria humana en la carne golpeada, tocando sus heridas y cargando sobre los hombros a los cuerpos caídos, como el buen samarito, será posible construir simbólicamente una Iglesia samaritana, que apueste por una nueva ciudadanía en estos espacios de periferia; frente a la hibridación, frente a la pluralidad, nosotros proponemos ante esta pérdida de sentido, valorar lo simbólico del cuerpo como expresión máxima de la presencia Divina”, concluyó.

Conferencia 3

Pastoral simbólica y corpórea

El último día de actividades, 27 de septiembre, el Pbro. Dr. Benjamín Bravo Pérez, impartió el tema “El Evangelio y las culturas urbanas”. A través de ejemplos y experiencias personales hizo un aterrizaje de los temas expuestos los días anteriores. Comenzó señalando que los párrocos suelen manifestar que en su territorio parroquial hay, por ejemplo, diez mil personas; sin embargo, si cuentan sólo a los que asisten a Misa los domingos, la cantidad disminuye a dos mil fieles. “Yo tengo que ver a dónde recurre la gente que no viene, para ver cómo responden a la vida en situaciones límites, porque deben de ir a alguna parte.

“Así, la parroquia la empezamos a ver desde una óptica cultural no territorial; quienes son de mi cultura”, dijo el Padre Benjamín Bravo y añadió que el Documento de Aparecida enumera diferentes culturas: de los caminantes, secular, de los bautizados sin Iglesia, de los guetos, juvenil… y compartió la definición del concepto de cultura del antropólogo Néstor García, “la cultura es toda búsqueda de sentido de vida”.

“En Pastoral Urbana hay que entrarle al símbolo y al cuerpo como las expresiones más fuertes, porque dicen que el cuerpo se le trepó a la razón, que el lenguaje corporal está siendo más fuerte que el lenguaje de la razón; que la base de la ciudad es simbólica. Cuando uno empieza a sentir cosquilleo en la oficina parroquial y decir, ¿qué hago?, mi lenguaje no es el que habla el mundo, pero es un lenguaje que admira todo mundo. Entonces, es el salir a recibir la Buena Noticia, que la Providencia de Dios nos depara en la gran ciudad, donde se hablan todos los lenguajes. Pues bien, uno sale, no porque voy a llevar algo, porque quiero ver como habla la gente y descubrir a la larga que pocos hablan mi cultura, mi lenguaje”.

Después, el ponente invitó a los sacerdotes a acercarse a las personas, hablar con ellas, participar de las reuniones de la comunidad, conocer sus anhelos, sueños, sufrimientos, “porque dice el Papa tienes que practicar la Predicación Informal, así uno habla como uno más del pluralismo cultural… Es cuando uno dice, yo tengo que meterme a estudiar el cuerpo, porque lo desconozco, eso es Pastoral Humana. No ver de dentro para afuera, quiero sacar mi cuerpo para que vea, huela, oiga, saboree y toque, y cuando me dicen, que tocar es lo básico del ‘Pastor Urbano’, tienes que meter el cuerpo; y ¿quién usa más el cuerpo?, los jóvenes. La razón decreció, el cuerpo es la primera instancia a emplear en la pastoral”.

Responder a la realidad de la Iglesia

La Jornada de Estudio Convivencia concluyó con la presentación en pleno del vaciado de resultados de las mesas de trabajo. Finalmente, el Cardenal Francisco Robles dirigió un mensaje. Primero, agradeció a los organizadores – Comisión de Formación Permanente del Presbiterio, coordinada por el Pbro. Eduardo Vargas – y conferencistas. Después, dijo: “Quiero invitar a que todo este trabajo, todo este esfuerzo se vea dentro del proceso que llevamos en nuestra renovación pastoral. No quisiera que esto se vea como un evento anclado, desconectado con lo que vamos haciendo para responder a la realidad de nuestra Iglesia Diocesana de Guadalajara. Que todas estas conclusiones, todo este rico aporte, lo reciba la Vicaria de Pastoral y haga un esfuerzo de registrar todo aquello que enriquece nuestro Plan Diocesano de Pastoral… Nos felicitamos, agradecemos al Señor por todo lo que significa este trabajo como aporte a la esperanza que tenemos, de ser nosotros un instrumento en las manos del Señor para transformar el mundo, transformar la sociedad. Muchas gracias y felicidades por su participación”.

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