El Sínodo quiere llegar a los jóvenes “nacidos líquidos”, que viven “la soledad en abundancia”

Pbro. Alfonso Rocha Torres

La 15 Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos a celebrarse en el Vaticano del 3 al 28 de Octubre; trata  sobre los Jóvenes, la Fe y el discernimiento vocacional; hoy han hablado sobre el impacto de la cultura líquida y digital.

Los temas han sido variados, aunque se ha insistido en la necesidad de escuchar a los jóvenes y de reconocer las heridas y soledades que acumulan, al menos en el Occidente urbano. Se ha hablado de “Soledad en abundancia”, de los “nacidos líquidos” inciertos y frágiles, y de la necesidad de una alianza de la Iglesia con las familias… o lo que quede de las familias en una sociedad de familias rotas.

Los ponentes han hablado también de la necesidad de escuchar a los jóvenes en el mundo digital, donde la bulimia informática a menudo corresponde a la anorexia de los sueños, con el riesgo de crear niños “info-obesos”. Pero también existe la necesidad de mirar el rostro positivo de los jóvenes, portadores de grandes recursos humanos y espirituales, como la amistad, la solidaridad, el voluntariado, la autenticidad en el testimonio, la petición de coherencia dirigida a la sociedad civil, la llamada a una Iglesia más alegre y evangélica.

Los “nacidos líquidos”

Ser jóvenes, de hecho, hoy parece garantizar, casi automáticamente, la inscripción en la categoría de “descartados”: desarraigados y “nacidos líquidos”, los jóvenes de la era contemporánea son inciertos y frágiles, a menudo instrumentalizados por la política, sin futuro. Por el contrario, sueñan con un mundo que los incluya y les permita ser protagonistas de la historia, constructores en la perspectiva del servicio y no del poder. En las palabras de los Oyentes, también está la llamada a la firmeza y a la transparencia en la lucha contra los abusos, para que la Iglesia sea más creíble. Por último, hay una llamada esencial a la valorización del papel de la mujer en la vida eclesial, para que se sientan animadas a crecer en la libertad de la fe en Jesús.

Se necesita una comparación constructiva con los adultos

Los jóvenes buscan, por tanto, escuchar a un adulto que les dedique tiempo, los acoja con empatía y respeto, no los juzgue y los acompañe en su discernimiento, incluido el discernimiento vocacional. Una necesidad aún mayor hoy en día, dada la tendencia de algunos adultos a la juventud, una actitud que desorienta a los niños, privándolos de puntos de referencia.

La importancia de la liturgia y de los sacramentos

Hay que revitalizar la Misa, la oración diaria y los sacramentos, que representan una forma de atraer a los jóvenes y hacerlos parte activa de la vida de la Iglesia, animándoles a desempeñar un papel protagónico. Se deberá prestar atención al uso más atractivo de la música, la catequesis y las homilías: no basta con memorizar oraciones y fórmulas; sirve una predicación alegre e inspiradora, porque los jóvenes deben entender con la cabeza y creer con el corazón. Sólo así, podrán ser los primeros apóstoles de sus semejantes. Agentes de cambio, constructores de paz y de unidad en el mundo, se debe considerar a la juventud como un lugar teológico, en el cual la Iglesia se reconoce.

La “Soledad en abundancia”

Al mismo tiempo, los Pastores no deben limitarse a esperar a los jóvenes en las parroquias: el verdadero desafío es aquel de ser “Iglesia en salida” para llegar a los jóvenes dondequiera que estén. Muchos de ellos tienen muchas amistades virtuales, pero no amigos reales, sufriendo la llamada “soledad en abundancia” a la que la Iglesia puede ofrecer una respuesta real. En el campo de la formación, recordamos la importancia de la Doctrina Social de la Iglesia, una válida brújula que puede guiar a los jóvenes en sus opciones de vida, así como el papel de las escuelas católicas, consideradas excelentes centros educativos, pero quizás incapaces de involucrar plenamente a los jóvenes en la vida eclesial.

Alianza Iglesia-Familia

Es también central el llamado a la alianza Iglesia-Familia: el primer educador de los niños, sobre todo para acompañarlos en la edad adulta, el núcleo familiar basado en el matrimonio cristiano debe ser reevaluado hoy. De hecho, representa el primer pupitre de la escuela, incluso para los que entran en el seminario. Por eso, hoy es necesario reflexionar sobre la figura paterna, pilar de la transmisión de la fe y de la maduración de la identidad de los hijos.

En la cuarta sesión (o congregación general) del Sínodo sobre los Jóvenes han hablado 20 Padres sinodales, 8 oyentes y un invitado especial. Se puede seguir el proceso del mismo en vatican news, o la pagina del sínodo:                                                                                                                          http://www.synod2018.va/content/synod2018/es.html.

COMENTARIOS: [email protected]

PARA SABER MÁS: www.religionenlibertad.com

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