Bienaventuranzas urbanas

Del 9 al 11 de octubre pasado se llevó a cabo el Primer Encuentro Continental de Pastoral Urbana, permítaseme proponer una síntesis de este, a manera de “bienaventuranzas”.

Pbro. José Marcos Castellón Pérez

El encuentro se da entre personas que providencialmente han hecho agenda para estar en el Encuentro; sin que eso quiera decir que han dejado de estar allá, en sus ciudades, porque cuando se trata de pastoral urbana, las palabras que se dicen sobre cualquier ciudad se reflejan en el imaginario de la propia ciudad. Desde la globalización todas son tan distintas y tan parecidas. Pero ahora quieren ser parecidas en la solidaridad cristiana, en el ejercicio de hacer presente a Jesús y su Reino, de ir construyendo la Jerusalén prometida e ir derribando las barrearas de la Babel injusta.

Seis conferencistas magistrales de quienes de distintas latitudes de nuestra Patria Grande: Latinoamérica, de España y Estados Unidos nos han ayudado a contemplar la ciudad, hasta sentirla en la propia piel. Esta no es síntesis doctrinal, es impulso, es decir, el empujón que seguramente sintió Jesús cuando el Espíritu lo “impulsó” al desierto y después lo ungió para anunciar a los pobres la Buena Nueva. Por ello, conforme a lo que se ha reflexionado, Jesús nos diría contemplando la ciudad:

  1. Bienaventurados los que sienten necesidad de conversión persona y pastoral, porque el Espíritu ya ha tocado su corazón, ellos podrán cambiar con mayor facilidad horarios, métodos, lenguajes, estructuras, mentalidad.
  2. Bienaventurados los que han recibido el kerigma por el mismo Jesucristo que habita en la ciudad, para ellos nunca se acabará la esperanza.
  3. Bienaventurados los agentes de pastoral que saben trabajar en equipo e interdisciplinariamente, porque gozarán de la sinodalidad.
  4. Bienaventurados los que trabajan con empatía y simpatía con todos para hacer más digna la vida humana, porque ellos reconstruirán el tejido social con paz y solidaridad.
  5. Bienaventurados los que tienen un corazón líquido y se hacen próximos, los que tocan la ciudad y se dejan tocar por ella, especialmente a/por los marginados, ellos serán los buenos samaritanos.
  6. Bienaventurados los que pueden escuchar y hablar distintos lenguajes culturales en la ciudad con una sonrisa, porque ellos serán constructores de puentes, de diálogo, de respeto y tolerancia.
  7. Bienaventurados los que promueven y defienden la dignidad de toda mujer, su lugar protagónico en la sociedad y en la Iglesia, porque de ellas participarán de su credibilidad.
  8. Bienaventurados los que promueven la vida, desde la concepción y en toda circunstancia de la vida hasta la muerte, los que respetan y protegen la biodiversidad y los nidos ecológicos urbanos, porque ellos heredarán la vida nueva de Cristo.

Bienaventurados ustedes agentes de pastoral, cuando no se preocupen ya del número masificado de cristianos, sino de pequeñas comunidades domésticas; bienaventurados cuando haya desaparecido el clericalismo y sean más eclesiales, más hermanos y testigos del Evangelio. Bienaventurados cuando salgan a las periferias existenciales de la ciudad y experimenten que «Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo».

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