Renovación de la esperanza

Editorial de Semanario #1139

Un llamado a la esperanza, en este sexenio que comienza, lanza la Iglesia y pide a los laicos involucrarse positivamente, ya que está a favor de la democracia y recuerda a todos los ciudadanos el derecho y el deber de participar para transformar.

Inicia un nuevo sexenio, en un país con economía frágil. El nuevo presidente no gobernará un Estado rico, pues los responsables de la hacienda pública, han calcado exactamente lo que hemos hecho con la naturaleza: Comprometer el futuro para salir del paso mientras gobiernan.

Inevitablemente surgen las preguntas: ¿Cómo suma a éste anhelo de la cuarta transformación, la legalización del aborto?, ¿Cómo suma la militarización de las policías en el combate a la violencia? ¿Cómo el nuevo esquema de seguridad sin ciudadanos y sin organizaciones civiles, que ejemplifica la ley de seguridad interior, será garante de la paz social y del respeto a los derechos humanos?

Cambiar nombres y uniformes, no suma a la memoria y a la convivencia colectivas, en una guerra cobijada por la impunidad criminal y la debilidad política.

Ningún Estado puede gobernarse sin el respaldo de una amplia coalición, capaz de compartir criterios y objetivos. Desde la cabeza del Estado, lo importante no es crear conflictos sino conducir a la organización y resolver los problemas.

Se ve  con preocupación que en ésta época, la democracia muere poco a poco. Los cambios ya no se dan por golpes de estado, sino a través de un líder electo en las urnas pero con compromiso con la democracia.

Hoy las democracias pueden fracasar, no a manos de generales, sino de líderes de corbata -o sin ella- de presidentes o primeros ministros que dinamitan el proceso que los condujo al poder, ocasionando que las democracias se erosionen lentamente.

En esta situación, es muy importante la acción de las llamadas instituciones intermedias: las asociaciones familiares, culturales, y sociales. El Estado no ha de hacerlo todo, sino que las personas, las familias y agrupaciones tienen también gran responsabilidad en la construcción de un México viable.

Fortalecer al pueblo para que no sea masa informe, es una de las  orientaciones de la Doctrina Social de la Iglesia; para que sea una auténtica comunidad, contrapeso del poder, capaz de reconstruir su tejido social. El camino para lograrlo, son los principios de solidaridad, bien común y opción por los pobres, más necesarios que nunca.

Si se logra rescatar al país de la fosa, si se detiene el peregrinar en busca de familiares desaparecidos y se libera del crimen plazas y caminos, el nuevo presidente podrá ceñirse la guirnalda de olivos que anhela obsesivamente: ser el mejor presidente de México.

El reto real es que México siga siendo México… pero justo, sin corrupción, sin impunidad, en camino a un pleno desarrollo y a una economía con rostro humano, al final de este sexenio.

Por eso, el llamado a seguir construyendo un México reconciliado, justo y fraterno que reivindique la dignidad de los más pobres y excluidos; la vida del no-nacido; el bien de las  familias y la auténtica libertad religiosa. La Iglesia desea que se logren los objetivos de reconciliación y de paz con justicia.

About Rebeca Ortega

Check Also

Maitines guadalupanos

Sergio Padilla Moreno Hace días pude platicar con un reconocido científico y profesor en una …

Restauración de Basílica de la Natividad aumenta visitas a Tierra Santa por Navidad

Redacción ArquiMedios Las autoridades de Belén, en Palestina, informaron que los trabajos de restauración de …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *