Dos años de ser el Mesón de la Misericordia. Un hogar para los descartados

Rebeca Ortega Camacho

Foto: Luis Daniel Tadeo Velázquez

La obra tangible de la Iglesia de Guadalajara por el Año Santo de la Misericordia, el albergue “Casa de Misericordia”, cumplió dos años de brindar alimento y un espacio para pernoctar para las personas en situación de calle.

El sábado 12 de noviembre de 2016, el Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo Metropolitano, bendijo el albergue “Casa de Misericordia”, obra social permanente en la Arquidiócesis de Guadalajara, fruto del Año Jubilar. “Es un proyecto Diocesano que está enmarcando la Pastoral Social de la Diócesis, con el afán de ser el rostro tangible de la Misericordia de Dios.

“Es un espacio, un lugar donde se acogen a las personas en situación de calle, brindándoles también el aspecto espiritual”, señaló el señor Cura Juan Carlos Cruz Romo, párroco de La Natividad de María e integrante del Consejo Sacerdotal del albergue, y añadió que en los próximos meses ya contarán con el Acta Constitutiva que los acredita como una Asociación Civil. También manifestó que el albergue se distingue por su atención asistencial y espiritual.

“Hacía falta un proyecto diocesano, sacerdotal y laical; parroquias donde se apoyara este proyecto que no se tenía, así como diócesis. Hay albergues civiles o de religiosos, pero diocesano no había y ya era tiempo que diéramos el rostro tangible de Dios, transmitir el rostro tangible de la Misericordia, que al fin y al cabo es lo que nos debe distinguir. Hoy más que nunca es un imperativo atender la situación de personas en calle por cuestión de la pobreza, de la inseguridad y falta de apoyo para el trabajo, para los estudios”, dijo el sacerdote entrevistado y agregó, “Dios mediante, se podría tener toda la casa ya acondicionada para 60 personas, aquí nada es productivo, se va acondicionando el lugar poco a poco, con la generosidad de la gente”.

Actualmente el Consejo Sacerdotal de “Casa de Misericordia” lo conforman siete presbíteros: Canónigo Valentín Ruiz Durán, Rector de la Catedral Metropolitana; Pbro. José Marcos Castellón Pérez, Capellán de San Sebastián de Analco; señor Cura Ricardo Armando Díaz Ortega, párroco de Santiago Apóstol, Tonalá; Pbro. Carlos Aguilar Díaz, Capellán de San Jenaro Sánchez; señor Cura Víctor Olegario Corona Angulo, párroco de San Antonio de Padua, Puente Grande; Pbro. Francisco Javier Huerta Orozco, Capellán de Nuestra Señora de Belén y San Miguel Arcángel y el Pbro. Juan Carlos Cruz. “Nuestra misión es prever y estar al pendiente”, dijo el entrevistado.

Asimismo, el acompañamiento diario a los beneficiarios lo realizan algunos laicos, un diácono y dos seminaristas. Psicólogo Juan Gabriel Ulloa Martínez, director del albergue; Ingeniero Francisco Javier González, auxiliar; el velador; Diácono Carlos Cárdenas; Adrián Flores y José Miguel Regil, Seminaristas diocesanos.

Por más de dos años de brindar ayuda a las personas en situación de calle, el albergue “Casa de Misericordia” ha realizado varias actividades en el inmueble: Celebración de la Santa Misa para beneficiarios y bienhechores, reflexiones con temática de la solidaridad, momentos de oración y recreación.

Servicio integral

Las puertas de “Casa de Misericordia” se abren a las 6 de la tarde, las personas que ingresan por primera vez, deben entrevistarse con el director del albergue, el psicólogo Juan Gabriel Ulloa. “Aquí no podemos recibir personas que vengan alcoholizadas, drogadas o con enfermedades mentales; valoramos la situación de cada persona. Al registrarse, pasan, van a bañarse o lavar su ropa. A las 8 de la noche se sirve la cena. Después, se hace el aseo de la casa, todos colaboran, y se preparan para dormir. Las luces se apagan a las 10 de la noche y se queda una persona, que es el velador, encargado del orden de la noche. Al día siguiente se abren las puertas a partir de las 7 de la mañana para que salgan a sus trabajos o a conseguir trabajo, según sea el caso”, señaló el psicólogo Ulloa Martínez.

El entrevistado comentó que en el albergue no se admiten a menores de edad o familias completas, pues las instalaciones no están acondicionadas. Sin embargo, cuando llegan, se les deriva a otros albergues. “Nos apoyamos como una red para atender a las personas, ya sean mujeres o niños, según se necesite”. A la fecha de la entrevista (14 de noviembre de 2018), “Casa de Misericordia”, atiende a 35 varones y 4 mujeres (en un dormitorio aparte); la mayoría son personas de la tercera edad.

“En la casa se trata de fomentar un ambiente de respeto, de comunidad, una pequeña comunidad. Durante el tiempo que están ellos aquí, se les trata de dar apoyo desde el aspecto humano y también del aspecto espiritual. Tenemos Celebraciones Eucarísticas, reflexiones, los fines de semana se proyecta una película, como una especie de cineforo, para rescatar sus valores y que sea motivante.

“Una de las condiciones que les pedimos a las personas que vienen a pedir apoyo a “Casa de Misericordia”, es que tengan ese deseo de superarse, resolver su situación de calle; algunos no quieren, se respeta. Entonces, solo admitimos personas, según sea el caso, entre 3 y 15 días, mientras consiguen trabajo y salgan de su situación. También, intentamos que rescaten sus vínculos con sus familias, algunos desgraciadamente no quieren, se resisten a la ayuda y no podemos hacer mucho con ellos. Que tengan ese espíritu de superación en todos los aspectos. No queremos ser un albergue más, sino una casa que sea un servicio integral, desde la Misericordia y tratamos que se respete la misión de la casa”, dijo el director de “Casa de Misericordia”.

A través de ayuda psicoterapéutica, hay un grupo de psicólogos voluntarios, se les motiva para salir de su situación de calle. “Las personas que llegan aquí, no solamente están en situación de calle por cuestión económica, sino también vienen destruidas como personas; y tratamos de reconstruirlas como personas, rescatar su dignidad, con los medios que tenemos al alcance. Todos los días vemos su progreso; a veces solamente ocupan –el albergue-, por unos días o una semana, hasta que reciben su primer sueldo del trabajo y puedan rentar un cuarto, irse a sus lugares de origen o reintegrarse con sus familias”, dijo el entrevistado.

“Casa de Misericordia”, cuenta con tres dormitorios, 14 literas, dos áreas de regaderas y sanitarios (para hombres y mujeres); además, colchonetas y cobijas, para atender a un promedio de 40 personas todos los días. Entre los beneficiarios se encuentran personas indigentes y migrantes. Además, se les ofrece la cena; los alimentos los donan personas, grupos parroquiales o familias; algunos bienhechores, brindan la comida cada 15 días. El albergue está disponible los 365 días del año.

Valorar y ayudar

Juan Gabriel Ulloa, psicólogo y director del albergue, se integró al proyecto en el mes de octubre de 2018; ayudar a las personas en situación de calle ha sido una gran experiencia. “Es una gran riqueza humana, uno empieza a valorar las cosas que tiene y a las personas que también tiene uno; valorar en todos los aspectos. Como profesionista, es de gran satisfacción cuando hay una persona destruida internamente y llega un día que se ve que se está levantando, se está reconstruyendo. Nos da mucho gusto cuando dicen, ‘ya me voy, ya conseguí trabajo y tengo donde vivir’, nos da mucho gusto.

“Muchas veces necesitan que los escuchen, no dar un prejuicio, detrás de esa persona hay una historia de vida, una situación; hay que mirar a esa persona con misericordia. Este es un trabajo de equipo, un trabajo de Iglesia. La idea es que se replique en todas las Vicarías – de la Arquidiócesis de Guadalajara -, esa es la intención”.

Por su parte, el Ingeniero Francisco Javier González, compartió que “al llegar aquí empiezas a valorar lo que tienes, te das cuenta de que hay gente que tiene mucha necesidad y necesidad no nada más de alimento u hospedaje, sino de escucha. Para mí ha sido una experiencia formidable y aquí estamos colaborando y ayudando”, dijo el voluntario desde hace mes y medio.

Recibir a los beneficiarios, ayudar en la coordinación de la cena y hacer algunos anteproyectos y propuestas para mejorar el inmueble, son algunas de las actividades que realiza Francisco González. El voluntario recordó que en estos días, de clima frío, incrementa la necesidad de las personas en situación de calle de tener un lugar para dormir; además, invitó a las personas de buena voluntad que deseen donar suéteres o chamarras, son bien recibidas en el albergue.

“Los invitamos a que vengan a conocer la obra, vengan a conocer la casa. Los que gusten colaborar de otra manera, ya sea como profesionistas, como voluntarios, con despensa, con alguna cena, se comuniquen con nosotros; son bienvenidos todos los que quieran apoyar”, concluyó Juan Gabriel Ulloa.

Casa de Misericordia   

Domicilio: Calle Constitución # 532, Barrio de Analco, Sector Reforma.

Teléfono: 3618 3067 / Celular: 3316 9323 02 (Atención de lunes a domingo de las 17 a las 21 Hrs. Por la mañana se pueden comunicar con el Pbro. Juan Carlos Cruz al Tel.: 3637 3531).
Cada noche se albergan a alrededor de 40 personas; se implora a la generosidad de las personas, para que grupos parroquiales o familias ofrezcan la cena. Informes con los encargados.

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