El arte de la meditación en Pablo d’Ors

Sergio Padilla Moreno

El pasado viernes 16 de noviembre visitó el ITESO el sacerdote español Pablo d’Ors (1963), reconocido mistagogo, novelista y consejero del Pontificio Consejo para la Cultura del Vaticano, quien dictó la conferencia “El arte de la meditación. La aventura del silencio interior”. A raíz de un profundo proceso de búsqueda personal, Pablo descubrió que el silencio, ya reconocido como valioso por los primeros monjes en los albores de la iglesia, es un camino urgente en el mundo contemporáneo. En 2014 fundó la organización “Amigos del desierto”, dedicada a la formación, profundización y difusión del silencio interior y la meditación como camino para la contemplación.

Durante su conferencia nos recordó que es importante que la práctica del silencio forme parte de nuestra cultura, por lo que la formación en el camino y técnicas de la meditación debería ser asignatura en todas las etapas de la formación académica, desde preescolar hasta la universidad. La meditación nos ayuda a saber quiénes somos y a vaciarnos de nuestro ego para que nos llenemos de la densidad profunda y verdadera de la vida. A través de la práctica de la meditación, arte que implica constancia y dedicación, nos conectamos con la dimensión más profunda de la realidad, reconociendo y agradeciendo esa realidad como misterio, donde sabemos, desde la fe, que Dios habita. Esto permitiría, parafraseando al personaje de su relato “El monje secular”, del libro El estreno (2016), darnos cuenta de que “el hombre sólo es capaz de percibir lo extraordinario en el contexto de lo cotidiano.”

Además de poner al ser humano en camino de la mística, que implica un acceso experiencial a la profundidad de la realidad y del misterio de Dios, el cultivo mismo del silencio tiene un carácter terapéutico contra muchos tipos de neurosis y ansiedades. Y es que en occidente, recordaba Pablo d’Ors, al triunfo de la modernidad se puso el acento en la razón reflexiva y nos hemos olvidado del corazón, que implica la intuición, la emoción y el sentimiento. La meditación y el silencio implica el profundo respeto del espacio y el tiempo personal, lo que se traduce en el respeto del espacio y el tiempo de los demás.

Una idea poderosa del mistagogo español fue cuando nos recordó que el aprendizaje de la meditación, el silencio y la contemplación no está en los libros -o en los videos-, sino la experiencia hecha como discípulo de la mano de maestro o maestra que encarne la experiencia, lo que nos hace voltear a místicos y maestros de la altura de Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz o el místico francés Charles de Foucault, quien inspiró uno de los  mejores libros de Pablo d’Ors: El olvido de sí (2013).

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El arte de la meditación. La aventura del silencio interior | Pablo d’Ors

https://www.youtube.com/watch?v=ovFJF_2S-2k

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