Maitines guadalupanos

Sergio Padilla Moreno

Hace días pude platicar con un reconocido científico y profesor en una universidad de Estados Unidos, quien me compartió su experiencia al visitar, en calidad de turista, la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México. Me llamó la atención la profunda impresión que le causó lo que pudo ver y experimentar en su visita, pero fundamentalmente porque este hombre es ateo. Más allá de sus cuestionamientos, propios de personas como él que no creen en Dios y todo lo que de ello se deriva, lo que más le impresionó fue el rostro de la gente pobre que se postraba filialmente ante la imagen de la Virgen de Guadalupe. No sé si algo se movió en él, al final de cuentas el modo como actúa la gracia divina es un misterio, pero seguramente no quedó indiferente en su interior al ver la fe de esos hombres y mujeres sencillos que, no por carecer de estudios formales los hace ignorantes, sino genuinamente abiertos y al misterio de la trascendencia (Cfr. Mateo 11,25-27)

Complemento la experiencia de este científico ateo con las palabras de René Voillaume (1905-2003), fundador de los Hermanitos de Jesús a partir de los escritos e intuiciones de Carlos de Foucauld, cuando visitó la Basílica de Guadalupe en diciembre de 1971, quien también quedó impresionado por la manifestación de fe de la gente más sencilla: «Ya sé que se hablará de alienación, de mentalidad primitiva, de superstición. Sin duda. Pero los pobres son rectos y honestos en su fe, y la expresan según lo que sienten, ya que para ellos es una profunda realidad. Ellos están sin duda más próximos a Dios que los cristianos que ponen mucha pasión y mucho amor propio en razón a una fe que desean más “pura”. Después de todo, si Dios es la realidad suprema, estar más cerca de él es lo que cuenta. ¡Había tanta paz, tanta alegría, tanta verdadera caridad en todos esos pobres llegados a celebrar la fiesta de su madre! […] Y a los pobres María les trae la paz y la esperanza. Porque para ellos, es algo real, muy real, la Virgen de Guadalupe, y está viva y está muy cerca de ellos.» (Ver a Dios en la ciudad, Ed. Sígueme, 1977)

Pidamos a Dios este próximo miércoles 12 de diciembre un corazón sencillo que nos permita ver los ojos de María de Guadalupe al modo de los pobres, predilectos de Jesús, y pongamos en su regazo a este polarizado y golpeado país, para que juntos (nuevas autoridades, sociedad civil, empresarios, instituciones de todo tipo, etcétera), construyamos el Reino de Dios en México. Acompañemos nuestra oración escuchando los Maitines para la Virgen de Guadalupe“, compuestos en 1764 por Ignacio de Jerusalem (1707-1769).

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Maitines para La Virgen de Guadalupe

https://www.youtube.com/watch?v=8jvvC4Uyaas&list=PLcvtg8dOsituExXJcDbo30IvWuEAgWRNN

 

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