Enseñar a Vivir. Educar para Respetar

Pbro. Francisco Ramírez Yáñez*

La celebración del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, es una fiesta en la cual conmemoramos el cumplimiento de la promesa de Dios Padre al enviar a su Hijo como redentor y salvador para rescatar a la humanidad caída. La Navidad, además del profundo y trascendental sentido que tiene desde la fe, también es una fiesta que ha engendrado una serie manifestaciones históricas, sociales, artísticas, con música adecuada, luces, colores, signos y una gastronomía propia, en fin, toda una expresión cultural se ha construido en torno a la navidad.

Sin duda, uno de los grandes momentos en la historia celebrativa de la navidad lo ubicamos en el siglo XIII, cuando San Francisco de Asís en el año de 1223 tuvo la feliz inspiración de producir en vivo el nacimiento de Jesús. Esta tradición del nacimiento –llamado también de los Belenes- se extendió rápidamente por toda Italia y por el mundo entero, de tal manera que hoy es una de las tradiciones más difundidas en muchos países del mundo.

Uno de los principales mensajes en la Navidad es “paz a los hombres de buena voluntad” (Lc 2, 14), la invitación a ser capaces de descubrir la bondad en el corazón de las personas y trabajar juntos por la paz, anuncio no por todos bien recibido. La historia nos dice como el recién nacido fue perseguido por el Herodes, temeroso de perder su reino, y de manera consistente, encontramos diversas formas de persecución a la celebración de la navidad aduciendo diversos argumentos.

En el lejano siglo XVII, por razones de diversa formación religiosa, durante el llamado Interregno el gobernador inglés Oliver Cromwell prohibió durante trece años la celebración de la navidad. En épocas más recientes encontramos una especie de “obsesión por apagar la Navidad”, por ejemplo, en España existen decretos para suprimir los nacimientos o cambiar la celebración de la Navidad por el nombre de fiestas del solsticio de invierno, algunos otros han optado por quitar la tradición de los nacimientos en sedes públicas con el argumento de “no ofender a los que no creen”. Por otra parte, en países del viejo continente en donde los musulmanes ya cuentan con tasas de inmigración bastante importantes, han retirado el tradicional árbol de navidad por temor al islam.

¿Y qué decir de las películas, libros, medios de comunicación que definen la Navidad como días de consumo desmedido y agobiante estrés? Estos son algunos ejemplos de la situación de rechazo e intolerancia, cultural y religiosa, a la celebración de la navidad motivada por ideologías, intereses políticos y/o económicos a lo largo de la historia. 

Educar para respetar, es tarea de todos, y es importante recordar que forman más nuestros actos y acciones que nuestras palabras. Conocer y comprender el entorno en el que se vive, las diferentes celebraciones y manifestaciones sociales, culturales, festivas, es educar en el respeto.  Aprovechemos este tiempo de navidad que nos brinda la posibilidad, a través de sus signos y símbolos “sugestivos y queridos, que tocan el corazón de todos, también de lo que no creen” (P. Francisco), para darnos la oportunidad de vivirlos desde lo que son, una experiencia profunda de amor y libertad.

*Rector Sistema UNIVA

Presidente ODUCAL

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