¿Sabías que se debe notar que estás bautizado?

Desarrollo Espiritual,

EL BAUTISMO DEL SEÑOR, Ciclo C, 13 de Enero de 2019.

TRADUCE TU BAUTISMO EN BUENAS ACCIONES

Pbro. Sergio Arturo Gómez M. / Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTA FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR?

Isaías 40, 1-5. 9-11: El profeta Isaías anuncia que el Espíritu de Dios guiará a su siervo fiel para traerle al mundo la justicia y el respeto, el consuelo y el amor tierno y compasivo…  Esta profecía se cumplirá en Jesús…  Su misión es también nuestra…

Salmo 103: Mi alma te bendice, oh Señor, porque eres grandioso y te vistes de belleza, majestad y luz… Los elementos naturales te sirven… Tu creación es maravillosa y Tú la sostienes… Tu Espíritu da vida y renueva la tierra…

Tito 2, 11-14; 3,4-7: La voluntad de Dios, por su amor y bondad, es que vivamos de una manera sobria, justa y siéndole fieles… Cristo, por su misericordia y sin que hayamos hecho nada para merecerlo, nos redimió, nos purificó y nos hizo su pueblo entregado a practicar el bien… Todo esto lo hizo mediante el bautismo que nos regeneró y renovó…

Lucas 3, 15-16. 21-22: En esta narración del bautismo de Jesús por Juan el Bautista, el Padre lo proclama como su Hijo amado y el Espíritu Santo desciende sobre Él… El Padre y el Espíritu le dan a Jesús la investidura para su misión como Salvador… Y a nosotros nos ordena escucharlo, es decir, seguirlo y continuar su misión…

REFLEXIONEMOS JUNTOS:

Han quedado atrás las fiestas de Navidad y comenzaremos la travesía del tiempo ordinario… Es el momento de lanzarnos a cumplir nuestra misión cristiana en nuestras tareas cotidianas…

El rememorar el bautismo de Nuestro Señor Jesucristo nos da la oportunidad de profundizar en lo que nuestro bautismo significa y las implicaciones que tiene en todos los aspectos de nuestra vida concreta… Un bautizado no puede vivir como un NO bautizado… Un bautizado debe estar convencido de que ha sido renovado y que toda su vida está impulsada por el Espíritu de Dios…

Generosidad , es compartir

Los textos bíblicos por los que hoy Dios nos ha hablado son muy contundentes en afirmar que los bautizados debemos promover una serie de actitudes y valores positivos en el mundo: la justicia, el respeto, el consuelo, el amor tierno y compasivo, la sobriedad y generosidad, la fidelidad total a Dios, etc… ¿Cuáles de estos ya los practico y promueva a diario en mi vida? ¿Qué significa para mí el que esté bautizado? ¿Reconozco que así como yo soy “sagrado” también mis prójimos lo son y por lo tanto debo respetarlos y cuidarlos? ¿El saberme hermano de Jesucristo me ayuda a ser hermano de mis prójimos en sus situaciones concretas?

La Palabra de hoy nos ofrece todo un proyecto que podemos de asumir… Pero, tristemente, mirando a nuestro alrededor, quizá incluso recordando a nuestras amistades más cercanas o nuestros familiares, encontraremos personas que, en lugar de crecer, van “degenerándose” con el tiempo: quebrando sus relaciones familiares, entregándose cada vez más a una vida rutinaria o conductas autodestructivas, evadiendo sus compromisos, en fin, alejándose de la práctica religiosa, aislándose de la convivencia social, llevando vidas cada vez más mediocres y sin sentido… En un tiempo estaban bien, se veían cercanas a Dios, pero, según parece, la espiritualidad no les fue suficiente para mantener e impulsar su equilibrio y crecimiento integral… Uno se pregunta: ¿Qué les pasó? ¿Qué le faltó a su fe para que no perdieran el camino?

Es claro que, como creyentes bautizados, deberíamos cimentar toda nuestra vida en la dimensión espiritual y que a partir de ahí habríamos de desarrollar nuestras cualidades humanas, nuestra vida familiares, nuestras relaciones sociales, nuestros criterios de administración del tiempo  y de los bienes económicos, etc…

Por eso, dejemos de ver a nuestro alrededor y observémonos a nosotros mismos… Hagamos un ejercicio de memoria desde que tenemos uso de razón… ¿En qué aspectos de mi vida he ido creciendo y en cuales he ido decreciendo? ¿Son los criterios de Dios o los del mundo los que han marcado mi desarrollo? ¿Mi fe me impulsa a crecer y a servir?

Necesitamos que la dimensión espiritual sea el motor de nuestro proceso de completarnos integral y progresivamente… Mientras más espirituales seamos, seremos más fuertes y equilibrados en todos los demás campos… ¿Es mi fe cristiana lo que me sostiene y me motiva a ser mejor en todo? ¿Es mi fe la que sostiene mis compromisos personales, familiares, sociales e, incluso, políticos?

Vale la pena recalcar que cuando hablamos de nuestra dimensión espiritual no estamos refiriéndonos solamente al cultivo de actividades “piadosas” sino a la capacidad de actuar con la fuerza del Espíritu regenerando y renovando nuestra persona y nuestros ambientesEl bautismo nos hace hijos de Dios capacitados para cumplir la misión que Él nos encomienda: Que actuemos como hijos de Dios en nuestras familias, en nuestros negocios, en nuestras relaciones sociales, y transacciones económicas… ¿Cómo concretamente estoy fortaleciendo mi espiritualidad? ¿Entiendo que la espiritualidad es vitalidad; que promover la espiritualidad es hacer que la vida sea más plena?

Nuestro proyecto de vida personal debe incluir el objetivo de cultivar una sólida espiritualidad capaz de ayudarnos a lograr sanos y santos objetivos… Esa espiritualidad debe ser medida y evaluada periódicamente a lo largo de nuestra vida, por lo tanto, debe traducirse en acciones concretísimas y verificables… ¿Sé que por mi bautismo soy coheredero del cielo y que, por lo tanto, debo vivir en este mundo discerniendo cómo santificarlo más cada día?

El amor, sana

 Por último, queremos insistir, una vez más en que, además de las tareas personales que esta reflexión nos inspire, nuestra identidad de bautizados tiene una repercusión y traducción en serios compromisos sociales y eclesiales… Si nos sabemos hijos amados de Dios, debemos trabajar por nuestros prójimos desde este amor… ¿Me siento amado por Dios? ¿Cómo manifiesto a los demás este amor que Dios me tiene? ¿Mi proyecto de vida incluye compromisos por el bien de mi sociedad? ¿Qué puedo hacer para que todos se sientan amados por Dios? ¿El amor que Dios me tiene y me hace sentir pleno me lleva a transmitirlo a mis prójimos, especialmente a los más carenciados, acompañándolos, sanándolos y liberándolos? ¿Cómo puedo contribuir al desarrollo de los demás en mi comunidad?

Comportémonos de tal manera que Dios pueda decirnos a cada uno de nosotros: “Eres mi hijo amado… en ti me complazco…”

PARA ESTA SEMANA TE PROPONEMOS ALGUNOS EJERCICIOS:

1.     Describe qué es la espiritualidad para ti… Luego, responde a las siguientes preguntas: ¿En qué se nota que soy una persona con espiritualidad? ¿En qué aspectos de mi vida influye mi espiritualidad?

2.     Busca una foto de tu bautismo… Pregunta a tus familiares o padrinos detalles sobre el día te tu bautismo… Piensa en cómo ese día ha marcado tu existencia… ¿Qué te inspira lo que vas “viendo” y sabiendo del hecho de ser un/a bautizado/a?

3.     Investiga la fecha en que fuiste bautizado/a… ¿Podrías celebrar el aniversario de tu bautismo con una “fiesta”? ¿Qué harás?

4.     Piensa… ¿Qué sería para ti el renovar tu bautismo?

5.     Durante esta semana, en tu oración,

–       Pide por la santificación de tus padrinos y del sacerdote (o la persona) que te bautizó…

–       Pide al Señor que su Espíritu renueve tu vida para ser portador de buenas noticias para tu mundo…

(Si esta ficha te ayuda, compártela).

JJSA – SAGM

Esta ficha, así como las de los domingos anteriores, la puedes encontrar en arquimedios.org.mx, pestaña de “cultura y formación” y “desarrollo espiritual”.

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One comment

  1. Muy inspiradores los temas y refexiones. Gran guía espiritual. ‘

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