Sesenta días

Editorial de Semanario #1148

Han transcurrido sesenta días de gobierno nacional y estatal. Dos meses que prefiguran el cómo se ejerce el poder presidencial, expresa, con sus actos de gobierno, cuál será el sello de su gestión.

El Presidente, prácticamente ejerce el poder sin contrapesos. Al gobernar, domina la agenda y el debate, y ante los problemas, hace aliada a la sociedad. Ya sea a través de encuestas, como en el caso del aeropuerto, solicitando paciencia en el desabasto y  el combate a la corrupción en Pemex, apelando a la opinión pública en el caso de la toma de las vías del tren en Michoacán, etc. Los problemas del gobierno, los hace de la sociedad, los hace nuestros.

En estos sesenta días, se pueden observar cinco ejes de actuación que prefiguran un estilo de gobierno; como por ejemplo, el apoyo que da a la base social-electoral que le dio la victoria y lo respalda, que se explica con las más de veinte acciones y  programas sociales en un mes, dirigidos en su mayoría a los grupos vulnerables y en pobreza que votaron por él. Mantiene la docilidad casi general de la mayoría parlamentaria, pero también la cargada de algunos partidos.

También ha contado con la disciplina de su gabinete y equipo de trabajo, unos por convicción, y otros con la timidez o el temor que da la inexperiencia.

Se observa incapacidad de la oposición partidista para remontar sus propias crisis, ubicarse y articular su acción con una sana oposición. La actitud de contrapeso de los gobernadores ha sido tibia o miedosa, algunos dicen prudente; a excepción de Javier Corral de Chihuahua y Enrique Alfaro de Jalisco.

Se observa también un repliegue, de la prensa, con algunas excepciones. La crítica exacerbada en su contra y la polarización a la que los adversarios y el gobierno protagonizan, ahonda la división entre los mexicanos. No se aprecia un esfuerzo por entablar entendimiento con sectores del empresariado, o  de los órganos de la sociedad civil que cuestionan acciones oficiales.

El presidente tiene una gran capacidad para comunicarse con su base social, pero tiene demérito en su capacidad de informar a quienes requieren datos y detalles de sus estrategias de gobierno.

Por lo general, la sociedad da un período de gracia de cien días, y ya ha consumido más de la mitad. En este tiempo se ha querido perfilar como un Estadista. En esos cien días, quiere perfilarse como el estadista que, al sacudir a la realidad nacional, provoque que el país camine en la dirección de la trasformación que pretende en su proyecto de nación.

En el estilo de gobernar que se está configurando, la sociedad espera, como lo prometió en la toma de posesión, una actitud de conciliación, más que confrontación; el dialogar, más que polemizar; proponer, más que imponer.

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One comment

  1. Juan José Ledesma Olmedo

    Vaya, una visión de lo que acontece y somos testigos muy corta.
    Explico: Las incongruencias entre sus propios dichos y más en los hechos ha sido la constante. Dijo que la corrupción se iba a combatir de arriba para abajo, pero se niega a iniciar los procedimientos que la ley le obliga, a menos que de manera irresponsable y perversa haga señalamientos y condenas sin elementos.
    Precisamente lo contrario de una actitud de conciliación (sólo en el discurso) descalifica y condena a todo y todos los que se oponen o no comulgan con sus ideas y formas. (Ya viene: la legalización del aborto a nivel nacional, la imposición de la ideología de género, la legalización de las drogas y el desprecio a la familia)

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