Un milagro que agradecer (Parte 2/3)

El primer encuentro con Conchita, el viaje a Jesús María y la irreverente negociación de Jorge por su salud.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Jorge tenía 33 años de edad cuando, estando sentado, sufrió un calambre que le provocó desgarre y hemorragia interna, de ahí sucedieron una serie de contracturas y desgarres incontrolables e inexplicables que fueron mermando cada vez más su salud.

Médicamente no había nada más que hacer, sin embargo, el encuentro con Marcela una vieja amiga, hizo que Jorge Treviño y su esposa Cecilia miraran hacia el lado de la fe.

Jorge y Cecy con algunos sacerdotes Misioneros del Espíritu Santo

A través de Marcela Jorge y Cecy conocieron al padre Juan Gutiérrez y en general a la Familia de la Cruz, apostolado fundado por Conchita Cabrera.  

“Cuando llegamos con el padre Juan Gutiérrez, él escucho el relato de nuestra vida de enfermedad: esos quince años cómo los llevamos, cómo los superamos, cómo los pensábamos. El padre nos dijo, pónganse en manos de Dios con todo lo que no pueden resolver.

Al final me dijo, tú pide por mí”.

La vida entre médicos y hospitales

“Cada entrada al hospital era peor”, refiere Jorge. “Yo veía que los médicos hacían todo lo posible, incluso había algunos que no cobraron ni un centavo porque me decían: no te he podido ayudar.

“Entraba de una a ocho veces por año al hospital, pasaba de una a seis semanas internado, y adicionalmente tenía terapias diarias, en la mañana, en la tarde, en la alberca, en la casa…      

“Cecy se desesperaba por no poder ayudarme”.

El encuentro con aquella mirada

“Tiempo después, Marcela invita a Cecy a un retiro a Jesús María. Cecy le dice que no puede ir, pero Marcela se va y se lleva una foto de la familia, y dice que va a dársela a las religiosas para que la pongan ante el Santísimo y pidan por nosotros.

“Me dieron una novena y luego me dan la foto de Conchita. Cuando la ponen en mis dedos, veo esa imagen, esa foto en la que tiene ella 21 años de edad y cuando veo su mirada, me quedé cautivado, le dije a mi esposa: Cecy, no te enceles, me acabo de enamorar de la mirada de esta mujer. Y Marcela dijo, ni te apures, murió hace más de 75 años.

“Marcela nos platicó que Conchita fue madre de 9 hijos y que tenía unas tierras, Jesús María (San Luis Potosí).

“Todos los días, Cecy me ponía la foto, porque cuando yo la veía, me quedaba dormido. Me cautivaba la mirada, me relajaba y dormía; ya no necesitaba medicamentos para dormir. Eso fue en enero y esos meses, hasta llegar al 14 de mayo, fueron los meses de más quietud y más calma para mí. Sin embargo, jamás se me ocurrió pedirle porque yo no conocía eso”.

La inquietud de conocer la tierra donde inició todo

“Me nacen las ganas de conocer la tierra de esa madre Conchita pero no existía la posibilidad porque cuando me trasladaban de la casa la hospital, muchas veces llegaba con una hemorragia. Los doctores creían que moriría en las 6 horas de camino hasta Jesús María.

“Yo pedía la autorización médica y finalmente, el doctor, muy molesto por mi insistencia me dijo vía telefónica: pues vete a morir allá. Presuroso, le dije a mi esposa que el doctor ya me había dado permiso, que le avisara a Marcela pues ella había prometido, que si me daban permiso, ella me llevaba.

“Así, el 15 de mayo nos fuimos a Jesús María. Llegué muy mal. Los sacerdotes y las monjitas se sorprendían de mi condición”.

La negociación con Conchita

Durante la visita, una de las religiosas explicó a Jorge que Conchita necesitaba un milagro para su beatificación, por lo que él pensó en “negociar” con ella:

“Conchita, tú necesitas un milagro, y yo con uno salgo de ésta. Así que tú hazme el mío y yo te hago el tuyo”.

Jorge Treviño

“La religiosa se enojó y me llamó muchacho irreverente, y los padres también me regañaron, pero, de esa manera comenzó mi oración de petición a Conchita”.

Los últimos días de la enfermedad

Jorge regresó a Monterrey con bastantes complicaciones, pues durante su visita a Jesús María sufrió varios desgarres e incluso un derrame que le quitó la visión. Recuerda que ni siquiera pudo conocer la primera Cruz del apostolado plantada por Conchita: lo llevaron, la tocó, pero aun así no le dijo nada a sus acompañantes.  

“El dolor en todo el cuerpo era insoportable y era a consecuencia de los desgarres en los ligamentos y hemorragias. Mi presión arterial era de 140/240. Ya me habían dicho que si la baja llegaba a 110 tenía que estar en el hospital, y cuando bajaba me hacían también cuanta cosa podían para estabilizarme, así que me tuvieron que internar.  

“Cuando llegamos al hospital, mi presión había subido mucho más, estaba en 197/360. La doctora de urgencias le dijo a Cecy: le puede dar un infarto o un derrame y se muere. La azúcar andaba igual, cerca de 400.

“Cuatro días me tuvieron anestesiado. Dicen que el segundo y el tercer día tuvieron que revivirme, yo no lo recuerdo. El cuarto día, que era jueves, me despertaron para presentarme a un neurólogo que iba a ponerme botox para dormir un músculo. Al revisarme, el doctor me desgarró las piernas.

“Yo estaba muy enojado y no volví a hablar hasta las 7 de la noche que le dije a Cecy: ¿me das mi foto? me quiero dormir.

“En Jesús María, Marcela había comprado tres dijes de cruz, una para ella, otra para Cecy y una para mí. Con el ajetreo de ir al hospital, Cecy había olvidado las nuestras en casa, así que Marcela se quitó la de ella y me la puso. Me dormí. Yo no tuve consciencia de ese jueves 22 de mayo a las 7 de la noche que me duermo, hasta que despierto el viernes a las 10.30 de la mañana, y estoy parado al lado de la cama”.

El legado de Conchita, las obras de la Cruz, inspiradas por Dios.

  • 1895, el Apostolado de la Cruz (1895). Un grupo de bautizados que se unen a Jesús para, desde la Cruz, ayudar en la causa de la salvación. Es la santificación del dolor. Es una obra apostólica, es lo que el Papa dice: Iglesia en salida. Es para todos los bautizados: Hombres y mujeres, laicos, consagrados, sacerdotes. La primera obra es vivir el sacerdocio bautismal.
  • 1897, la Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús, es decir, la Cruz chiquita que está clavada en el corazón de Cristo, o sea participar de la pasión interna de Jesús. Es una congregación religiosa contemplativa. Son religiosas de claustro que su dedicación es la adoración y el sacrificio, día y noche. Adoración perpetua a Nuestro Señor.
  • 1909, Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús.  Esa es una obra para laicos consagrados en el mundo, o sea los seglares, los que tienen que ayudar a Jesús con las obras del mundo, terrenas: Economía, cultura, política, educación, deporte, recreación, etcétera. “Jesús le inspira a Conchita otra obra, le dice, yo quiero como una liga de seglares, como un contingente que ordenado por mí, me ayuden en la salvación de la humanidad”.
  • 1912, la Fraternidad de Cristo Sacerdote, entonces se llamaba liga apostólica, que significa invitar a la jerarquía de la Iglesia a que también viva esta espiritualidad de la Cruz, a que se transformen en Cristo y hagan posible, por el apostolado y por la pastoral, que todo el género humano se transforme.
  • 1914, los Misioneros del Espíritu Santo, tienen como misión promover la santidad en todo el pueblo de Dios, según el espíritu de Cristo Sacerdote y Víctima. Vivir entregando la vida para que otros tengan vida; en otras palabras santificar el mundo.

En la tercera parte, Jorge y Cecilia narran el milagro acontecido en favor de Jorge la noche del 22 de mayo de 2008.

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4 comments

  1. Ma. Cristina de Loza Castellanos

    Deo gratias. Conchita te he pedido por dos hijas un yerno y dos nietos, te los encargo mucho.

  2. Gracias DIOS MIO POR ESTE MILAGRO ✨💫✨💫✨💫

  3. Doy gracias por comadre tere .te encargo a mi esposo Rodolfo ayudale conchita a recuperar esos papeles que tiene el abogado

  4. Jorge. Felicidades por tu milagro. Dios tiene una misipon oara ti

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