Un milagro que agradecer (Parte 3/3)

Ante los ojos de su esposa y demás familiares, en cuestión de minutos Jorge Treviño recuperó la salud de la que careció durante 15 años, y narra el encuentro que sostuvo con Conchita Cabrera de Armida.  

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Lo que pasó ante los ojos de Cecy y Marcela, de 7 a 10.30 de la noche, de aquel jueves 22 de mayo de 2008, es lo más importante.

Cecilia Blancarte, esposa de Jorge, narra lo que ocurrió en ese lapso.

“Era jueves sacerdotal y jueves de Corpus Christi. “Yo ya les había hablado a los padres Rafa y Carlos (que eran quienes los habían recibido en Jesús María), para que pidieran por Jorge, que estaba muy mal. Me habían dicho que iban a pedir por él ante el Santísimo y que la Misa de 7 la iban a ofrecer por él.

Cecilia Plancarte, esposa de Jorge

“Cuando se queda dormido Jorge, mis suegros tenían un ratito de haberse ido a Misa.

“Cuando él se queda dormido, me siento yo con Marcela, íbamos a empezar a platicar y estábamos sentadas, Marcela quedaba con la vista hacia a Jorge y me dijo: mira, voltea, ve la mano de Jorge. Me quedo viendo a Marcela y ya tenía los ojos llorosos y me dice, mira, voltea.

“Su mano, que ya tenía los dedos volteados y cerrados, ya no podía abrirlos, se empieza a mover y a abrir. Yo pensé que le estaba dando un calambre, una contractura tan fuerte que se estaba abriendo. Pero de pronto la mano estaba totalmente suave, ya no estaba rígida. Entonces saqué el celular de la bolsa para tomarle una foto, para que cuando despertara me creyera que había abierto la mano”.

Ante los ojos y las cámaras

“Marcela y yo comenzamos a tomar fotos con nuestros celulares y vimos como Jorge ponía sus manos en forma de oración y las subía y las bajaba y luego se las ponían en el pecho, las volvía a unir y las subía y las bajaba, las abría.

“No me ha tocado ver hasta ahorita, un rostro con tanta paz y tanta felicidad.

“De pronto vimos como que movía la boca. Su tobillo estaba totalmente torcido, nos habían dicho que después de aplicar el botox, era probable que hubiera que romperlo para girarlo y enderezar el pie, que ya estaba soldado. En ese rato vimos como Jorge empezó a mover sus piernas, enderezó sus pies, movía sus piernas hacia arriba  y las estiraba, las abría y las cerraba, movía sus tobillos.

“Seguía moviendo los brazos. De repente se agarró la cara y se pasaba una mano por el cuerpo. En ese momento yo sentí, es Conchita.

“Llegaron en ese instante unas sobrinas, entre ellas Pamela, la doctora que me ayudó a hacer el expediente para que lo presentaran con otros doctores”.

Sin explicación

“Poco después llegó el doctor, al ver que Jorge estaba dormido, me dijo, vuelvo al rato, pero yo me salí detrás de él. El doctor es esposo de una amiga mía y me dijo, si quieres paso más tarde, pero yo le dije, ¿Conoces a Conchita Cabrera de Armida? Y me dijo, claro, he ido a retiros a Jesús María, con Lety (su esposa).

“Entonces cuando entra y ve a Jorge moviendo sus piernas los brazos, literalmente se hace para atrás. Segundos después, me dice, sabes qué Cecy, lo que teníamos programado en quirófano para el sábado a las 9 de la mañana, se detiene. Le vamos a quitar cualquier tratamiento, ya no vamos a hacer nada.

“Subió las manos, miró hacia arriba y dijo: Definitivamente esto viene de Dios. Se dio la vuelta y se fue.

“Me dice su esposa que cuando salió de ahí le habló y le dijo, acabo de ver un milagro en Jorge”.

Cecilia Plancarte

La familia comenzó a reunirse

“Quienes estábamos ahí, seguíamos viendo a Jorge, yo llamé a mis hijos, le dije al mayor: Hijito, tu papá ya se curó, ven a verlo. Les hablé a mis suegros y también les dije que vinieran, al igual que a mi hermana.

“Me decían que si no quería despertar a Jorge pero yo les decía que no, que yo quería que despertara solo.

Jorge Treviño

“Como a las 11.45 de la noche, despierta Jorge y le digo, te voy a persignar, pero yo le veía a Jorge la mirada como perdida. Le acerco la charola de la comida y me dice, no tengo hambre. Le digo, mira Jorge, mira tus manos, las levanta y comienza a revisarse todo el cuerpo y me dice, dónde están todos los piquetes, ¿ya me operaron? Se acerca mi hermana y le dice, Jorge, no te han hecho nada, y tú estás bien. Te lo prometo por mis nietos. Y él decía, por qué me dicen mentiras.  

“Se acerca mi suegro y le dice: mijo, hoy es jueves, estabas programado para el sábado a las 9 de la mañana, no te han hecho nada y tú estás bien.   

“Todos se acercan llore y llore, se empiezan a ir, mis suegros permanecieron un rato más y de repente Jorge se sienta en la cama. “Batallábamos mucho para moverlo porque se contracturaba de todos lados y era mucho el dolor, pero en ese momento se sienta, se endereza, se baja de la cama, agarra su bastón y se va al baño. Mi suegra le dice, mijo espérate, no te vayas a caer, pero él se va al baño, regresa y se acuesta.

“Mis suegros se van y yo le digo: platícame qué soñaste, qué pasó. Y me platica”.

“Al día siguiente, cuando despertó, a las 10.30, se endereza y se sienta en la cama. Ya había mucha gente en el cuarto porque ya se había corrido la voz de que Jorge estaba curado.

“Se levanta, se va al baño y se oye que abre la regadera. Me meto, se bañó perfecto solo. Le pongo la bata, salimos y me dice, oye, yo qué estoy haciendo aquí, a quién vine a ver. Y le digo: Jorge, eres tú, ya estás curado. Se sienta en la cama y se empieza a revisar, decía, me pusieron lo del botox o qué pasó. Le dije, no, no te hicieron nada”.

Por Cecy y por sus hijos

Retoma la narración Jorge y asegura que lo último que recuerda es haberse quedado dormido con la foto de Conchita entre los dedos, cuando de pronto se vio caminando por un sendero muy verde, con plantas a los lados: “Llego a un lugar donde no había plantas y sale a mi encuentro Conchita. Se para a unos 30 centímetros de mí y me dice: ¿Me buscabas? ¿Qué me quieres pedir? Y yo le dije:

“Ayúdame, ya no quiero ver sufrir a mi esposa y a mis hijos. Ella empezó a rezar y yo la interrumpí, le dije: Ya no puedo más, por favor, ayúdame. Ya no quiero ver sufrir a mi esposa y a mis hijos. Entonces me dijo: hazme un favor, haz tu comunión diaria, reza por los sacerdotes, y pide por el padre Rafael. Y dijo, vamos a orar. Rezamos el padrenuestro, rezamos el avemaría. Me agarró de la cara, la abrazo, y despierto al lado de la cama”.

Jorge Treviño

La verificación del milagro

“La gente me dice, soñaste a Conchita, pero yo sé que no la soñé, yo la abracé y ella me tocó, habló conmigo. Para mí ese momento es real. Por qué intercedió, no lo sé. Sé que es Dios quien toma las riendas al momento de hacer estas cosas.

“Hoy me queda muy claro que Dios tenía sus altos fines. Entendí que ella hizo su parte del trato. Negociamos, ella hizo su intercesión para que Dios me curara.

“Después yo le preguntaba al padre Rafa y qué será lo que yo tengo qué hacer y el me respondió: solamente contar lo que viviste y lo que pasaste, porque el hecho de que te desahuciaron, de que no hay manera de que tú en 30 minutos hayas sanado.

“Durante todo el proceso diocesano en Monterrey, como en todo el proceso de la causa, hubo un perito forense que analizó que las fotos fueran reales, que el teléfono no estaba truqueado, que todo era verdadero. Entonces salió también a relucir que en todas las fotos, la foto de Conchita que yo agarraba y me ponía en mi pecho, sale al revés, y son cientos de fotos.

“No sé qué le haya dicho Conchita a Nuestro Señor, pero era claro que él quería llevarla a los altares”.

Volver al lugar del encuentro

“A los 15 días de la curación, fuimos a darle gracias. Marcela nos llevó nuevamente a Jesús María, platicamos con los padres, hicimos oración, dimos gracias. Fuimos con las religiosas, a la misma capilla, donde se celebró una Misa y luego fuimos al huerto.

“Ahí estaba el sendero que yo vi, y cuando llegué al lugar se me doblaron las rodillas y me quedé tirado en el piso. Encontré el lugar, exactamente, el que yo les había descrito a los padres.

“Los padres dijeron que teníamos que hacer una Misa ahí, dar gracias, y entendí que si toda mi vida mi abuela me preparó para dar gracias por la vida que me toca, era porque Dios buscaba eso.

“Dios sabe lo que quieres y necesitas, y te lo va a dar cuando cree que es el momento en que lo vas a aprovechar.

“No hay que preguntarle a Dios ¿por qué a mí?, hay que preguntarse ¿para qué? Dale gracias cada día y pregúntale ¿para qué te dio ese día?

Si Dios me da, es porque me va a pedir. Y si Dios me pide es porque me va a dar”, concluye Jorge.

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3 comments

  1. Gabriela Treviño

    Cada que veo oigo o leo lloro como Magdalena , a mi me toca más Cecy , instrumento importantísimo de amor a su esposo , el milagro es mucho también por ella ❤️🌹🙏

  2. Desde muy chica conoci de ella y me atraia sin yo saber que un dia seria Santa ,Naci ,Creci en una Ex-Acienda ahora .donde era una de las propiedades del Sr Francisco Armida su Hijo, con una exelente calidad Humana en Navidad habia Regalos,dulces todo el Rancho esperabamos con alegria al.Sr Armida ,que compartia con todos nosotros de su Abundancia.. aun exisste este lugar se llama …Ex-Acienda de Jofre Gto.

  3. MA CRISTINA DE LOZA CASTELLANOS

    Afectuosos saludos:

    En 1960 entre al Apostolado de la Cruz en Guadalajara, Jal., actualmente vivo en Morelia, donde fuí asidua a la Santa Misa con mi Familia, después entré a la Alianza de Amor, pero por x motivos dejé de ir hace nueve aaños, ahora tengo enfermo a mi Esposo, que también es de la Espiritualidad de la Cruz, fué Alpinista guiados por el R.P. Fernando de la Mora, M. Sp. S., y conquistaron el Aconcagua, entre Argentina y Chile.

    Todo este rollo, para decirles lo impactada que estoy con el Milagro de Conchita, motivo de la Beatificación, y para pedirles dos favores, con objeto de trasmitir esta hermosa historia a mis conocidos, familiares y amigos.
    1.- Enviármela como la pasaro en Facebook, las 3 partes.
    2.- Enviármela con Internet, también completa, y poderla reenviar.

    La he platicado a varios, porque no me sé quedar con el banquete para mi sola, para quue muchas personas lo sepan, pero obviamente el original siempre será el mejor.

    Esperando puedan atender mi solicitud, les reitero mi agradecimiento. Cruz del Apostolado, Sálvanos, Sálvanos.

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