Un tripié básico para triunfar en familia

Querida Lupita:

Empezamos a tener problemas mi esposo y yo. Nos hemos ofendido y hemos alzado la voz. Me doy cuenta que esto afecta mucho a mis pequeños hijos.   Quiero triunfar en familia pero estoy llena de miedo, se me amarga el carácter y creo que no conseguiré vivir el sueño de mi juventud.

Susana T.

Querida Susi:

No existe matrimonio sin problemas. Todos, en algún momento entran en una etapa de decepción. Esto no es el final, es solo un reto o desafío del amor. ¡Puedes enfrentarlo!

Los siguientes versículos bíblicos nos arrojarán el tripié básico para triunfar en familia:

“También Jesús fue bautizado y mientras oraba, se abrieron los cielos, bajó el Espíritu Santo sobre Él …y vino una voz del cielo: Tú eres mi hijo, el amado; en ti me complazco. (Lc. 3, 21-22)

Reflexionando sobre esta lectura encuentro tres actitudes convenientes:

Jesús fue bautizado. El no necesitaba el perdón pues no tenía pecado. Pero nos da ejemplo de humildad al formarse entre otros para pedir el bautismo de Juan. Empecemos por imitar a Cristo en esta actitud humilde. Reconozcamos nuestras faltas y arrepentidos, hagamos propósito de mejorar.

Mientras oraba, se abrieron los cielos. La oración es el oxígeno del alma. Solo estando en contacto con Dios, fuente de esperanza, podemos sonreírle a la vida. Empecemos nuestro día con una sonrisa. No nos convirtamos en personas con semblante de queja, con actitud  amarga que arruina el buen ambiente en cualquier parte donde se encuentre. La oración nos permite recordar que estamos siempre en las amorosas manos de Dios. Pidámosle que nos de las virtudes necesarias para enfrentar nuestros desafíos y pongamos en sus manos lo que no esté en las nuestras. ¡El cielo se abre para nosotros!

Bajó el Espíritu Santo sobre Él y, se escuchó una voz. Cuando tenemos esta relación con Dios, Él nos habita! el Espíritu Santo, nos llena de dones y frutos que hermosean nuestra alma y nuestras relaciones con los demás. Y gracias a Su presencia en nosotros, podemos escuchar la voz de Dios que de muchas formas nos dice: ¡cuentas conmigo para amar!

¡Humildad, oración y transformación!

Si quiero un hogar donde reine el amor, empezaré por amar al modo de Cristo.

Lupita Venegas/Psicóloga

Facebook: lupitavenegas

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