Foto: Cortesía

Día de la Gratitud en el Corazón de la Diócesis

Diácono Iván Ismael Yáñez Díaz

Sin duda alguna una de las virtudes que nos hacen más humanos y fraternos es la de la gratitud. El Seminario de Guadalajara no es remiso en ponerla en práctica.

Siempre agradecemos a Dios por el don de la vida y el don de la vocación a la vida sacerdotal.  También procuramos ser agradecidos con nuestras familias y amigos, ya que de ellos nos acompañan en el largo camino del Seminario. De igual modo, procuramos ser  agradecidos con nuestros formadores que, de tiempo completo, se dedican a nuestra formación y a ayudarnos discernir lo que Dios espera de nosotros.

Sin embargo, también debemos ser agradecidos con los bienhechores del Seminario, cuya generosidad silenciosa queda reflejada en el crecimiento de cada seminarista. Un bienhechor, de lo que posee -mucho o poco- entrega una parte con la esperanza de que el seminarista continúe formándose. Buscan que la situación económica, en ocasiones difícil, no sea impedimento para que en un futuro el seminarista sea un sacerdote dispuesto a llevar a Cristo a sus hermanos. Bien lo dijo San Vicente de Paul: “No hay mayor obra que la de formar un sacerdote”.

Dentro del marco de los eventos del Día del Seminario, se realiza año con año la convivencia con los bienhechores a manera de gesto de gratitud ante sus muestras de generosidad. El domingo 10 de febrero, desde las nueve de la mañana, comenzaron a llegar los bienhechores de distintas partes de Guadalajara y de fuera de la ciudad a la casa del Seminario Menor para compartir su tiempo y dejarse “apapachar” por los seminaristas. En esta ocasión, fueron encargados del evento los seminaristas de 3º de preparatoria, de 1° de filosofía y de 3° y 4° de teología. Se inició con una calurosa recepción. Posteriormente –alrededor de las 11: 30-  compartimos la Eucaristía, presidida por el padre José Guadalupe Miranda, vicerrector de nuestro Seminario. A las 13:00 se sirvió la comida amenizada por la banda y la rondalla del Seminario. Después de la comida contamos con la participación del grupo de teatro del Seminario Menor, que presentó una breve obra teatro cómica.

Personas como Juana de la Torre  asisten a la convivencia año con año y colaboran con el Seminario. Ella misma, desde su labor como maestra, es promotora de vocaciones. Otras personas no pudieron asistir, como Margarita. Ella se une a la convivencia desde su apostolado de  llevar a Cristo Eucaristía a los enfermos de su comunidad; o también como Eugenia Lizette, que por cuestiones de trabajo estuvo ausente de la convivencia, pero que generosamente ayuda al Seminario desde hace tiempo.

Hay  muchas historias dentro del Día de la Gratitud, varios testimonios ejemplares de generosidad, testimonios de amistades. Este es, en fin, un día de acogida, en que los seminaristas valoramos especialmente el sacrificio de quienes aportan al Seminario mes tras mes. También es un día especial para aprender de ellos y agradecer su apoyo.

A todos los bienhechores, muchas gracias, Dios les pague el ciento por uno.

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